[Presente absoluto] La isla de los gigantes
#18
Sus constantes llamadas al den den de su compañero no tenían efecto. No contestaba a ninguna de las llamadas, pero esto no quería decir que estuviera todo perdido. Don Bambú era inteligente, eso no se lo había podido negar nadie hasta el momento. Trepó a toda velocidad por uno de los pocos árboles que quedaban en pie tras el paso de los gigantes por la zona y oteó el lugar donde hasta hace unos instantes habían estado. Ya no había rastro de ellos, pero eso no importaba. Visualizó sus dos figuras erguidas, hablando con su tosco léxico, encaradas hacia el este de la isla. ¿Por dónde atacaría Kovashi? Dios sabe que buscaría la espalda de cualquiera de ellos, no era ningún secreto que el peliblanco hacía gala constante del arte de los bellacos y taimados. Sin duda Kovashi atacaría por la espalda, viniendo tal vez del oeste de la isla. La única incógnica, tal vez la más importante de todas, era cómo había sido el supuesto golpe que le habían propinado. —No hay respuesta clara a mis conjeturas, pero creo que si investigo el área al oeste del lugar puedo encontrármelo. —Se dijo a sí mismo. Era un hábito del que no se enorgullecía, hablar consigo mismo cuando pensaba. Don Bambú saltó del árbol y corrió hacia el oeste del lugar de encuentro de los gigantes. El área estaba tan devastada como el resto de alrededores del lugar, pero según se alejaba la maleza volvía a estar más y más presente. Encontrarlo debajo de tanta planta sería muy difícil, pero tuvo otra brillante idea. Sacó de nuevo su den den mushi y empezó a llamar a su compañero. No para que contestase, sino para escucharse a sí mismo hablándole. —Kovashi, estoy cerca, creo. Quédate donde estés. —No se escuchaba a sí mismo donde estaba. Probó un poco más lejos. —Les birlé un animal bien grande, vamos a cenar como reyes esta noche. —Le informó. Creyó escuchar su voz en la distancia, pero era su cabeza que le jugaba una mala pasada. Con el corazón en un puño se alejó un poco más del lugar. ¿Con qué fuerza golpeaban esos monstruos? —Venga, le contaremos a Nadja que el que te hizo esto terminó peor que tú, verás qué bien quedas. —Esta vez sí que escuchó su propia voz. Reproducida a través de un caracol de esos le parecía más nasal de lo que pensaba. Escucharse a uno mismo nunca es agradable.

Avanzó en dirección a su voz a toda prisa y tras las ramas de un árbol entrometido allí estaba. Su amigo estaba hecho polvo. —Te precipitaste camarada. —Le informó. El estado de Kovashi parecía grave, pero no podía evaluarlo con precisión y prefería que así fuera. Tenía que mantener la entereza. Esta vez configuró el den den mushi para contactar con Enma. —Necesitamos ayuda en base. Kovashi está herido. —Y colgó. Se guardó el caracol en el bolsillo y levantó con cuidado a su camarada del suelo, colgándoselo del hombro. —Esta vez te llevo yo. Otro día te toca a ti. —Bromeó sin reírse. No sabía muy bien qué decir. Una vez aseguró a Kovashi en su hombro, empezó a correr todo lo rápido que podía hacia las enormes calaveras donde tenían su guarida. No supo cuánto tardó, aunque le pareció eterno. Al llegar no había rastro ni de Enma ni de Nadja, pero seguramente llegarían pronto. Se acercó a la cueva en la que habían dormido los últimos días e hizo una entrada nueva para dejar a Kovashi dentro, sobre las mantas que usaba para dormir. No solía hacer esto, pero buscó en las pertenencias del samurai su petaca y la sacó. Tenía todavía un poco de líquido dentro, probablemente el zumo de las bayas que tanto le gustaba beber. Apestaba a alcohol, pero no era para él. —Venga, bebe. —Le levantó la cabeza y le puso la petaca en la boca. Si no le curaba al menos apagaría su dolor un poco.

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RE: [Presente absoluto] La isla de los gigantes - por Max D. Bambú - 28-12-2023, 04:44 PM

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