28-12-2023, 09:55 PM
El estómago y el pecho de Kevin ardía con muchísima fuerza al vomitar todo lo que había ingerido aquella noche. Podía sentir como si sus entrañas fueran a salir por su boca. Había pasado de cien a cero en cuestión de segundos. Ver todo el caos que se había montado y como no había podido hacer nada para detenerlo había generado una ansiedad abrumadora al hombre trajeado. Por causas ajenas a los vómitos que rasgaban su garganta, aún echado de rodillas en el suelo, comenzó a llorar de la frustración.-Gi-Gideon... Pe-perdo burp- Se tapó la boca rápidamente, se trataba de una nausea, con suerte parecía que las ganas de vomitar habían cesado.-Per-perdóname, la señorita del pelo azul tiene razón... N-no soy más que un estorbo... Se-será mejor que nos vayamos de aquí...- Aunque se hubiera espabilado y hubiera vuelto en sí, el cansancio había hecho mella en Kevin, levantándose dando tumbos como pudo, siguiendo con la propuesta de su compañera de salir de allí.
Sin embargo, una camarera del local, bajo la orden del chico de las cicatrices, se dispuso a llevar al dúo de cazarrecompensas detrás del escenario a tratar su malestar. Pero Kevin no podía obviar lo que estaba pasando a su alrededor, la chica pelirroja, que ahora era una mujer anfibio de aspecto grotesco, había cambiado de objetivo, centrándose ahora en la chica de pelo azul que, segundos antes, había destruido de un disparo una mesa que le había lanzado el artista. El hombre fornido en cambio, cogió al hombre de bellas alas y amenazó a la tiradora con que pidiera perdón. Hizo caso omiso a la camarera y se dirigió, temblando de cansancio y miedo, hacia ese par de abusones. Quizá era la familiaridad de aquella escena lo que hizo que Kevin se dirigiera hacía allí. Era la historia de su vida, una vida donde Kevin siempre era había sido el eslabón más inferior de la cadena.-Pe-perdóname de nuevo Gideon...- Si contara las veces que había sido una molestia para su compañera, seguramente le faltarían dedos en ambas manos. Fue aproximándose mientras se quitaba la corbata de su cabeza y se la volvía a atar al cuello.
Cada paso que daba hacia los dos individuos, su tic en el ojo izquierdo se acrecentaba. Su mera presencia era tan imponente, que se había olvidado por completo de la existencia de la mujer gigantesca encima de ellos. La ansiedad por la mera posibilidad de la paliza que podía recibir por parte de esas dos personas se apoderaba cada vez más del débil cuerpo del hombrecito. Estando a dos metros de las dos moles, se paró.- Us-ustedes d-- Era un ataque de tos, aún seguía perjudicado del esfuerzo de potar.-Ustedes dos, agh pa-parad esto ya por favor...- Entre jadeos, su voz era temblorosa, denotaba miedo y cansancio. Sus ojos, entreabiertos del agotamiento, estaban acuosos, cualquier estímulo podía hacer que se echara a llorar.- ¿Qu-qué consiguen con esto?... Agh agh... ¿N-no ven que agh agh ya no nos estamos divirtiendo nadie? - Kevin, en un traspié debido al temblor de sus piernas, se desplomó al suelo, posición desde la cuál aprovecho para ponerse de rodillas frente a los dos individuos.- Po-por favor, parad este abuso de una vez y dejad que se vayan...- Resultaba patético, aquel acto era un reflejo de la cobardía y la debilidad que poseía Kevin. Era un iluso, pero esperaba de corazón que los dos abusones pararan sus acometidas violentas.
Sin embargo, una camarera del local, bajo la orden del chico de las cicatrices, se dispuso a llevar al dúo de cazarrecompensas detrás del escenario a tratar su malestar. Pero Kevin no podía obviar lo que estaba pasando a su alrededor, la chica pelirroja, que ahora era una mujer anfibio de aspecto grotesco, había cambiado de objetivo, centrándose ahora en la chica de pelo azul que, segundos antes, había destruido de un disparo una mesa que le había lanzado el artista. El hombre fornido en cambio, cogió al hombre de bellas alas y amenazó a la tiradora con que pidiera perdón. Hizo caso omiso a la camarera y se dirigió, temblando de cansancio y miedo, hacia ese par de abusones. Quizá era la familiaridad de aquella escena lo que hizo que Kevin se dirigiera hacía allí. Era la historia de su vida, una vida donde Kevin siempre era había sido el eslabón más inferior de la cadena.-Pe-perdóname de nuevo Gideon...- Si contara las veces que había sido una molestia para su compañera, seguramente le faltarían dedos en ambas manos. Fue aproximándose mientras se quitaba la corbata de su cabeza y se la volvía a atar al cuello.
Cada paso que daba hacia los dos individuos, su tic en el ojo izquierdo se acrecentaba. Su mera presencia era tan imponente, que se había olvidado por completo de la existencia de la mujer gigantesca encima de ellos. La ansiedad por la mera posibilidad de la paliza que podía recibir por parte de esas dos personas se apoderaba cada vez más del débil cuerpo del hombrecito. Estando a dos metros de las dos moles, se paró.- Us-ustedes d-- Era un ataque de tos, aún seguía perjudicado del esfuerzo de potar.-Ustedes dos, agh pa-parad esto ya por favor...- Entre jadeos, su voz era temblorosa, denotaba miedo y cansancio. Sus ojos, entreabiertos del agotamiento, estaban acuosos, cualquier estímulo podía hacer que se echara a llorar.- ¿Qu-qué consiguen con esto?... Agh agh... ¿N-no ven que agh agh ya no nos estamos divirtiendo nadie? - Kevin, en un traspié debido al temblor de sus piernas, se desplomó al suelo, posición desde la cuál aprovecho para ponerse de rodillas frente a los dos individuos.- Po-por favor, parad este abuso de una vez y dejad que se vayan...- Resultaba patético, aquel acto era un reflejo de la cobardía y la debilidad que poseía Kevin. Era un iluso, pero esperaba de corazón que los dos abusones pararan sus acometidas violentas.
RESUMEN DEL TURNO
KARMAS
