Vulkan se levantó de la arena con mucha energía. A continuación, se fue hacia su derecha con calma. De repente estaba a bastante distancia de mí. Su contestación fue de lo más extraña. El joven tenía curiosidad en mí pensando que al ser más mayor, tendría más experiencia o sería más sabio o algo parecido. - Por mis barbas, tengo 30 años, aún sigo siendo joven - pensé - Si soy un simple soldado, seguramente como él -
De repente, Vulkan apartó un poco su chaqueta larga, por lo que pude ver rápidamente una funda de un arma, en la cual puso su mano por encima. No sé qué tipo de pistola tendría dentro, pero desde luego un arma era. Por un momento dudé de si su mejor habilidad sería ser un buen tirador, el mero hecho de tener un arma no significa eso. Pero volví a comprenderlo. El mantener una distancia tan grande entre los dos no era una casualidad. Se delató rápidamente.
- Pero lo más importante de todo. El día de mañana nos tocará cubrir la espalda del otro, y quiero que vayamos seguros del otro. Que, te animas? - me dijo Vulkan mientras sonreía y se ponía en una posición de pelea. Me relajé a mí mismo y mis músculos. Separé los brazos y los puse delante de mí con los puños cerrados, como un boxeador.
- Me gusta tu pensamiento joven. ¡Eres muy consciente de que no todo es derramar sangre, sino también evitar que la sangre de tus aliados sea derramada! - Le dije gritando debido a la lejanía. Acto seguido ni me lo pensé. Me impulsé con mis piernas en la arena, intenté salir a toda velocidad hacia Vulkan, sabía que tenía que acortar distancias o si no utilizaría su arma. Así, según me estaba acercando, intenté darle un puñetazo contundente en la cara
De repente, Vulkan apartó un poco su chaqueta larga, por lo que pude ver rápidamente una funda de un arma, en la cual puso su mano por encima. No sé qué tipo de pistola tendría dentro, pero desde luego un arma era. Por un momento dudé de si su mejor habilidad sería ser un buen tirador, el mero hecho de tener un arma no significa eso. Pero volví a comprenderlo. El mantener una distancia tan grande entre los dos no era una casualidad. Se delató rápidamente.
- Pero lo más importante de todo. El día de mañana nos tocará cubrir la espalda del otro, y quiero que vayamos seguros del otro. Que, te animas? - me dijo Vulkan mientras sonreía y se ponía en una posición de pelea. Me relajé a mí mismo y mis músculos. Separé los brazos y los puse delante de mí con los puños cerrados, como un boxeador.
- Me gusta tu pensamiento joven. ¡Eres muy consciente de que no todo es derramar sangre, sino también evitar que la sangre de tus aliados sea derramada! - Le dije gritando debido a la lejanía. Acto seguido ni me lo pensé. Me impulsé con mis piernas en la arena, intenté salir a toda velocidad hacia Vulkan, sabía que tenía que acortar distancias o si no utilizaría su arma. Así, según me estaba acercando, intenté darle un puñetazo contundente en la cara
(DAÑO ATAQUE)
