[Presente relativo] - Una calma extraña
#22
     De pronto, todo sucedía muy rápido. Peteiro había plantado su puño de pez en la cara de idiota de uno de los guardias, tirándolo al suelo. Después, Eaa insertó su pie en el pecho de otro, no sin antes derribar al tipo que pensaba que tenía alguna oportunidad agarrando del brazo a alguien tan grande.
     Los guardias también los golpearon a ellos.
     La adrenalina recorrió todo mi cuerpo, colmándolo de unas ganas irrefrenables de unirme al festival de hostias.
     Lo que no esperaba era que los efectos del alcohol llamasen a mi puerta justo en ese preciso instante. En cuestión de segundos, había pasado de sentirme "contenta" a un tanto mareada.
     Me cago en la puta, si no he bebido tanto, me lamenté en mi fuero interno. Y era verdad, eran necesarias bastante más de dos cervezas para que mi cuerpo comenzase a rebelarse. Pero también era cierto que mi estómago llevaba vacío no sé cuántas horas. Tenía que haber comido. Joder, ¿quién habría pensado que hoy también me metería en una pelea?
     ¿Eres monja ahora? ¿Desde cuándo tú no estás en peleas?, me increpé. Touché.
     Sentí vértigo al darme cuenta de que mi estómago se estaba revolviendo. 
     No, no, no, no... Mierda, no podía permitirme el lujo de estar mal, no cuando había un puñado de gilipollas deseando ser castigados. No cuando había varios pares de ojos puestos en nosotros y, sobre todo, los de Eaa (y su gato) y Peteiro (y su amigo, quienquiera que fuese). No quería ser el hazmerreír de toda esa gente.
     "Mirad, ahí va esa que juega a ser pirata, jajaja", "Si no puede con dos cervezas, ¿cómo va a pretender vencer a un enemigo?", me imaginé que la gente comentaba.
     Más te valdría volver al pozo de mierda de donde saliste si no eres capaz de dar a esos hijos de puta lo que se merecen.
     Bien, este último ataque procedió de mi voz interior. Mi mayor crítica.
     ¡Y una mierda!
     A pesar de que notaba el alcohol intentando hacerse con el control, conseguí desenvainar el látigo. Sabía que no sería capaz de asestar los golpes que deseaba y tampoco podía eternizarme pensando mi siguiente movimiento (sí, también comenzaba a percibir cómo mi cerebro se enlentecía, pegajoso). Iría con todo, emplearía el mayor poder destructor del que fuese capaz y dejaría el resto en manos de la suerte.
     Con la furia de un demonio me lancé hasta los uniformados que todavía permanecían en pie. Alcé la mano derecha y el látigo, serpenteante, surfeó el aire apestado del sudor que flotaba en la cantina. Pero mi movimiento se vio truncado por mi torpeza recién adquirida y, al tambalearme por culpa de la cerveza, tropecé.
 Mierda, mierda, mierda. MIERDA.
     No podía simplemente caerme. Entre la bruma alcoholizada de la estupidez, conseguí darme cuenta de que podía utilizar la inercia de la propia caída como ventaja. Y, por suerte, mi arma no era una espada, sino un látigo. La distancia jugaba a mi favor. O al menos, todo a mi favor que podría jugar en mi patética situación.
     Hice acopio de todas mis fuerzas para blandir el arma y, desde mi estado de lentitud, pude ver cómo el látigo —y sus pinchos— impactaba en los sorprendidos guardias. Los golpes sucesivos fueron derribándolos uno tras otro, cayendo como mierdas recién cagadas.
     Yo llegué al suelo antes que ellos. Había empleado todos mis etílicos esfuerzos en el ataque, descuidando mi forma de caer. Me ardían las rodillas, el estómago, el pecho, la cara. La hostia que me había dado era de dimensiones épicas. O quizá había resultado absurda a ojos ajenos pero mi cerebro alcoholizado lo distorsionaba todo. Aún agarraba el látigo con la mano derecha y, utilizando ese puño y la zurda, conseguí apoyarme sobre mis rodillas, quedando a cuatro patas. El pelo me caía por la derecha y llegaba hasta el suelo.
     Estaba mareada, la cantina me daba cada vez más vueltas.
     Levántate, boba.
     Ni siquiera pude responder a mi propio insulto, porque lo único que salió por mi boca fue un chorro de vómito incontrolable.
                                  

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RE: [Presente relativo] - Una calma extraña - por Maeve Knox - 29-12-2023, 04:01 PM

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