17-08-2023, 03:37 AM
El grupo de bucaneros de mala facha se nos había quedado contemplando, quizás por nuestra reacción a mirarles con un gesto analítico, ya que tanto Junsho como yo éramos personas que tratábamos de analizarlo todo mucho, en contraposición, también teníamos un carácter un poco camorrista.
Por su parte, Legan era el más despreocupado de los tres, y en cierto modo, bastante abierto a hablar con todo el mundo y bastante comprometido, lo que nos había granjeado tanto soluciones como problemas, ya que ni el vagabundo de Mihasy como yo, éramos personas que disfrutáramos demasiado tiempo de la compañía, lo que nos retroalimentaba muy bien, irónicamente.
Nuestro último evento en la capital fue bastante raro, y tengo las sospechas de que, pese a mis explicativas, el castaño aún se piensa que tengo unos gustos especialmente exóticos para mis vínculos amorosos, pues evita que nos quedemos solos y se queda mirándome demasiado.
Quizá en el fondo, esté proyectando algún tipo de parafilia no resuelta, y no me extraña, ¿Quién no se enamoraría de mí?
Ciertamente, tengo que tener cuidado o el leve trabajo en equipo que tenemos puede irse al garete, y ya es una paz delicada.
Su pasado y el mío de una u otra manera pueden llevarnos a situaciones mutuamente provechosas, pues él tuvo un evento pasado ciertamente traumático con unos esclavistas y yo me dedicaba a dicho negocio. Podríamos ir desenmascarando y liberando otros comercios de esclavistas al mismo tiempo que reforzaba a la Casa de los Blackmore.
Desdeñé rápidamente este pensamiento, y me centré en lo que estaba sucediendo, pues el grupúsculo de truhanes musitó secretamente algo, y luego se retiraron hacia el interior de su barco, aun en reparaciones, pero habitable a modo de hogar.
Era bastante amplia, una goleta bastante tosca pero al mismo tiempo de madera buena. Esa gente sabía lo que se hacía y evidentemente eran unos innegables lobos de mar.
No le di muchas más vueltas por el momento, pues es cierto que estábamos dejándonos llevar, quizá por prejuicios o quizá por evidencia no denostada, pero lo cierto es que tampoco nos habían hecho nada en particular, y nos miraban más con miedo que otra cosa.
Tener un hombre del tamaño de una estatua quizá era parte de la causa de dicha intimidación, no lo tengo demasiado claro.
Pronto, volvimos a embelesarnos con las barcazas que ahí arribaban para ser reparadas, con la numerosa cantidad de gente, algunos con clara pinta de buscalíos, e incluso barcos gubernamentales que hacían ajustes allí. La presteza con la que trabajaban los armadores era increíble, también los carpinteros lo hacían presto. Era un lujo poder soñar despierto con esa libertad, quizá Legan no estaba tan desencaminado después de todo, aunque tuviéramos diferentes pensamientos acera del libre albedrío.
Ciertamente curioso que alguien de mi guisa tuviera estas ideas tan poco lógicas y, en cierto modo, emocionales.
Unos gritos cruzaron la costa. Sonaban a varios metros de allí, algo lejano. Un sollozo de mujer preguntando por su hijo, me pareció escuchar, pero intenté no alarmarme y esperé a que el devenir de la situación me atrapara mientras me preparaba mental y físicamente para algún posible contratiempo.
Por su parte, Legan era el más despreocupado de los tres, y en cierto modo, bastante abierto a hablar con todo el mundo y bastante comprometido, lo que nos había granjeado tanto soluciones como problemas, ya que ni el vagabundo de Mihasy como yo, éramos personas que disfrutáramos demasiado tiempo de la compañía, lo que nos retroalimentaba muy bien, irónicamente.
Nuestro último evento en la capital fue bastante raro, y tengo las sospechas de que, pese a mis explicativas, el castaño aún se piensa que tengo unos gustos especialmente exóticos para mis vínculos amorosos, pues evita que nos quedemos solos y se queda mirándome demasiado.
Quizá en el fondo, esté proyectando algún tipo de parafilia no resuelta, y no me extraña, ¿Quién no se enamoraría de mí?
Ciertamente, tengo que tener cuidado o el leve trabajo en equipo que tenemos puede irse al garete, y ya es una paz delicada.
Su pasado y el mío de una u otra manera pueden llevarnos a situaciones mutuamente provechosas, pues él tuvo un evento pasado ciertamente traumático con unos esclavistas y yo me dedicaba a dicho negocio. Podríamos ir desenmascarando y liberando otros comercios de esclavistas al mismo tiempo que reforzaba a la Casa de los Blackmore.
Desdeñé rápidamente este pensamiento, y me centré en lo que estaba sucediendo, pues el grupúsculo de truhanes musitó secretamente algo, y luego se retiraron hacia el interior de su barco, aun en reparaciones, pero habitable a modo de hogar.
Era bastante amplia, una goleta bastante tosca pero al mismo tiempo de madera buena. Esa gente sabía lo que se hacía y evidentemente eran unos innegables lobos de mar.
No le di muchas más vueltas por el momento, pues es cierto que estábamos dejándonos llevar, quizá por prejuicios o quizá por evidencia no denostada, pero lo cierto es que tampoco nos habían hecho nada en particular, y nos miraban más con miedo que otra cosa.
Tener un hombre del tamaño de una estatua quizá era parte de la causa de dicha intimidación, no lo tengo demasiado claro.
Pronto, volvimos a embelesarnos con las barcazas que ahí arribaban para ser reparadas, con la numerosa cantidad de gente, algunos con clara pinta de buscalíos, e incluso barcos gubernamentales que hacían ajustes allí. La presteza con la que trabajaban los armadores era increíble, también los carpinteros lo hacían presto. Era un lujo poder soñar despierto con esa libertad, quizá Legan no estaba tan desencaminado después de todo, aunque tuviéramos diferentes pensamientos acera del libre albedrío.
Ciertamente curioso que alguien de mi guisa tuviera estas ideas tan poco lógicas y, en cierto modo, emocionales.
Unos gritos cruzaron la costa. Sonaban a varios metros de allí, algo lejano. Un sollozo de mujer preguntando por su hijo, me pareció escuchar, pero intenté no alarmarme y esperé a que el devenir de la situación me atrapara mientras me preparaba mental y físicamente para algún posible contratiempo.
