[Aventura T3 - Presente Absoluto] - Rebelión en la mina: Fiebre del oro
#56
Los cuatro miembros de los Shogun Gari tenían la situación más que bajo control. Ben estirado en el suelo, inconsciente, Keller colgando de su brazo derecho a manos Garnet, el cual le desgarró el torso con sus felinas uñas. No solo contento con eso, llamó a sus compañeras a grito de "¡piñata!" para que se acercaran a rematarlo. Sasha le propino un par de kanabazos antes de dirigirse hacia Sage para brindarle su ayuda. Fue Ariel, pues tenía una cuenta pendiente con el del bate, la que dejo K.O. a Keller con un mordisco en el torso. Tras eso se desplomó sobre el suelo. 

Abraham, guerrillero donde los haya, seguía pretendiendo derrotar a Sage para ir a ayudar a sus compañeros después, la pared del comedor le impedía ver la escena, pobre iluso. No fue hasta que apareció Sasha, aún transformada en esa hibrida forma entre triceratops y semioni, que el joven percibió, más tangible que nunca, su muerte. La desesperación de ver a la bestia con cinco cuernos le animó a saltar por la ventana y correr rio abajo como alma que lleva el diablo. 

- ¡MAMAAAAAAAA! - Esa fue la última vez que vieron al joven pistolero, huyendo de la forma más ridícula posible, corriendo en zig-zag con los brazos en alto. 

Poco a poco, los trabajadores que estaban bajo la enorme mesa central, fueron saliendo y mirando hacia todas las direcciones, asegurándose que no quedaba ningún miembro del equipo de control en pie. La alegría en sus ojos se hizo cada vez más destellante y comenzaron las lágrimas de felicidad, los abrazos y los bailoteos. Una mujer entrada ya en el otoño de su vida, se acercó hasta los miembros de los Shogun Gari, acompañada de un par de trabajadores más. 

- No se quienes sois, ni por qué estáis aquí, pero os estaremos eternamente agradecidos. Llevamos demasiado tiempo bajo las ordenes de estos indeseables, trabajando sin descanso y malcomiendo. Al fin somos libres. ¡Mil gracias! Nunca os olvidaremos. - Todos los presentes asintieron sonriendo y con lágrimas en los ojos. - ¡Nos vamos a casa chicos! Ya va siendo hora que abandonemos esta desdichada prisión. - Todos fueron pasando a dar las gracias a los Shogun Gari antes de salir por la puerta oeste. La escena era conmovedora.

- ¿Ese que se ha ido llorando era Abraham? Necesito un piti de verdad os lo digo. - Bobby entró por la puerta antes de que salieran los primeros. - ¡Bobby! ¡Somos libres! ¡Al fin! - Una jovencita salió de entre la masa de trabajadores para abrazar al joven del carro. - ¡Beruta! ¿Estás bien? ¿Lo dices en serio? - Bobby intentó aguantar las lágrimas pero estalló su llanto al comprobar que lo que decía la jovencita era cierto. - Esos jóvenes de allí nos han salvado, han derrotado a los de control. Por cierto, ¿has vuelto a fumar? - El ceño de Beruta se frunció tras la pregunta. - ¡Que va, que va! La tensión cariño, que me estaba matando por dentro. - Se volvieron a fundir en un abrazo de lo más enternecedor. Bobby se acercó después a Garnet. - ¡Muchas gracias colega! Sabía que podrías con ellos. En realidad no las tenía todas, pero, de nuevo, gracias, muchas gracias. Ahora podremos volver a casa, mis padres estarán muy felices allá donde estén. - Bobby volvió a romper en llanto y le dio un fuerte abrazo al músico. - Muchas gracias a vosotros también, seguro que el escandaloso de Garnet no hubiera podido solo con esos brabucones jejejeje. - Le dio un codazo al pelirrojo y le guiño un ojo. 

La dicha inundó aquella estancia que tanto sufrimiento había albergado hasta aquel momento y todo gracias a cuatro valientes jóvenes piratas, ¿quién lo hubiera dicho? Solo les quedaba ir a por su preciado botín si es que aún lo querían. 


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Info. bélica

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

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RE: [Aventura T3 - Presente Absoluto] - Rebelión en la mina: Fiebre del oro - por Tobias Murray - 07-01-2024, 02:42 AM

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