07-01-2024, 01:34 PM
Tras tocar aquella puerta, de la que emanaba un fuerte olor a ¿pintura y tabaco? Kevin volvió a mirar el póster, que seguía teniendo en su mano izquierda, que le había llevado hasta aquel lugar. No iba a negarlo, estaba nervioso de narices, daba igual a cuántas entrevistas de trabajo hubiera asistido, siempre llegaba hecho un auténtico flan. Producto de ese nerviosismo, su párpado izquierdo comenzó a temblar de manera arrítmica e intensa, ¿cuándo dejaría de manifestarse aquel ridículo tic?
En cuestión de segundos, que habían sido eternos para el hombre trajeado, al fin, alguien abrió la puerta, dejando ver a una persona de aspecto andrógino, con el pelo de color morado, conformado por dos moños y dos mechones capilares ascendentes, como si de dos antenas se trataran. La cara maquillada de la persona que le recibía denotaba seriedad. Cosa que hizo que Kevin se pusiera aún más nervioso. Seguidamente, otra persona más apareció, esta vez una chica, bastante más joven que el desgraciado de Fojobs. A Kevin le llamó especialmente la atención la heterocromía que la mujer poseía, además de su pelo rosa amontonado en una gran coleta ascendente. Al contrario que su compañero, o compañero, la chica presentaba un carácter más intenso y animado, cosa que también puso nervioso, de primeras, al pobre Kevin.- Ho-hola, soy Kevin, Kevin Fojobs y venía a- Kevin fue interrumpido por la intensidad de la pelirrosa, quien le dio la bienvenida, presentándose como cazarrecompensas y bajo los nombres de Siri, Gideon y Omi. Debían ser las del folleto, efectivamente, pero había algo que no encajaba.- Es-espera, ¿tres nombres? ¡S-si aquí solo hay dos personas!- Pensó el oficinista mientras volvía a mirar el folleto. En efecto eran ellas, idénticas a las de la imagen, salvo por un ligero detalle.
De manera alternativa, miró, una dos veces, primero al folleto, y luego hacia Gideon y Siri, o Siri y Omi, o Gideon y Omi.- ¡¡Los colores no se parecen en nada!!- Los ojos de Kevin se le iban a salir de las órbitas al no entender por qué había tanta diferencia entre los colores del cartel y los de las que podían ser sus futuras jefas. La chica del peto amarillo, preguntó también si era un cliente (llamándole viejo) y quería solicitar sus servicios, diciendo alto, de manera accidental, a su compañero, o compañera, sobre que se iban a hacerse de oro con él.- D-dónde me he metido...¿Có-cómo que viejo?... ¿Có-cómo que se van a hacer de oro conmigo?...- Parecía que estaba habiendo varios malentendidos y Kevin estaba comenzando a experimentar un chiquito ataque de ansiedad.-C-calma Kevin, calma... Expira... Inspira... Expira... Inspira... Eso es... ¡T-tú puedes!- Pensaba, a modo de juego de relajación, para intentar mantener la calma.
Una vez con la situación, más o menos, bajo control, agarró la mano de la chica pelirrosa, quien le había extendido la mano, y volvió a presentarse con una tímida sonrisa.- Pe-perdonad, permitid que vuelva a presentarme... Soy Kevin Fojobs y...- Con el panfleto del anuncio en su siniestra, se lo mostró tanto a las dos inquilinas.-...Y-y venía interesado en aceptar este puesto de trabajo.- Inclinó la mitad superior de su cadera hacia delante, a modo de reverencia.- N-no tengo mucha experiencia en este oficio, ¡p-pero os seré de mucha utilidad!
En cuestión de segundos, que habían sido eternos para el hombre trajeado, al fin, alguien abrió la puerta, dejando ver a una persona de aspecto andrógino, con el pelo de color morado, conformado por dos moños y dos mechones capilares ascendentes, como si de dos antenas se trataran. La cara maquillada de la persona que le recibía denotaba seriedad. Cosa que hizo que Kevin se pusiera aún más nervioso. Seguidamente, otra persona más apareció, esta vez una chica, bastante más joven que el desgraciado de Fojobs. A Kevin le llamó especialmente la atención la heterocromía que la mujer poseía, además de su pelo rosa amontonado en una gran coleta ascendente. Al contrario que su compañero, o compañero, la chica presentaba un carácter más intenso y animado, cosa que también puso nervioso, de primeras, al pobre Kevin.- Ho-hola, soy Kevin, Kevin Fojobs y venía a- Kevin fue interrumpido por la intensidad de la pelirrosa, quien le dio la bienvenida, presentándose como cazarrecompensas y bajo los nombres de Siri, Gideon y Omi. Debían ser las del folleto, efectivamente, pero había algo que no encajaba.- Es-espera, ¿tres nombres? ¡S-si aquí solo hay dos personas!- Pensó el oficinista mientras volvía a mirar el folleto. En efecto eran ellas, idénticas a las de la imagen, salvo por un ligero detalle.
De manera alternativa, miró, una dos veces, primero al folleto, y luego hacia Gideon y Siri, o Siri y Omi, o Gideon y Omi.- ¡¡Los colores no se parecen en nada!!- Los ojos de Kevin se le iban a salir de las órbitas al no entender por qué había tanta diferencia entre los colores del cartel y los de las que podían ser sus futuras jefas. La chica del peto amarillo, preguntó también si era un cliente (llamándole viejo) y quería solicitar sus servicios, diciendo alto, de manera accidental, a su compañero, o compañera, sobre que se iban a hacerse de oro con él.- D-dónde me he metido...¿Có-cómo que viejo?... ¿Có-cómo que se van a hacer de oro conmigo?...- Parecía que estaba habiendo varios malentendidos y Kevin estaba comenzando a experimentar un chiquito ataque de ansiedad.-C-calma Kevin, calma... Expira... Inspira... Expira... Inspira... Eso es... ¡T-tú puedes!- Pensaba, a modo de juego de relajación, para intentar mantener la calma.
Una vez con la situación, más o menos, bajo control, agarró la mano de la chica pelirrosa, quien le había extendido la mano, y volvió a presentarse con una tímida sonrisa.- Pe-perdonad, permitid que vuelva a presentarme... Soy Kevin Fojobs y...- Con el panfleto del anuncio en su siniestra, se lo mostró tanto a las dos inquilinas.-...Y-y venía interesado en aceptar este puesto de trabajo.- Inclinó la mitad superior de su cadera hacia delante, a modo de reverencia.- N-no tengo mucha experiencia en este oficio, ¡p-pero os seré de mucha utilidad!
KARMAS
