08-01-2024, 05:45 PM
Conforme avanzaba la noche, más y más gente se unía al culto del dinero y el alcohol. El enorme salón se me antojaba mucho más abarrotado y, a pesar de mantener aquella atmósfera elegante y sofisticada, el bullicioso ruido era cada vez más notable. Las máquinas gritaban por encima de las quejas de algunos desafortunados en la ruleta, el tintineo de las copas parecía campanas que anunciaban el peligro inminente. La extensa alfombra, supuse roja por la costumbre de los años, era cada vez menos visible. Ya fuese por su tamaño o por su estatus, era evidente que contrariar al jefe de seguridad de aquel sitio no era la mejor de las ideas. Es por eso que, antes de que pudiese siquiera pensar en la respuesta a su pequeño intento de ligoteo, acabó con la vida de un hombre con uno solo de sus brazos. Ya llevaba tiempo presenciando actos de ese estilo, pero uno nunca acaba de acostumbrarse a ver cómo alguien perdía el brillo de sus ojos y caía como una marioneta sin vida.
- Uf -me abanicaba con mi mano derecha mientras posaba la zurda sobre el hombro del gigantón. Pretendía lucir encandilada por aquella gratuita muestra de soberbia y poderío, más intentaba relajar mi mente para que dejase de imaginar aquella colosal mano sobre mi cuello. – Desde luego sabes como impresionar a una mujer. Mi nombre es As, por cierto.
Desconocía cómo iba a proseguir la partida, si el resto de presentes iba a hacer caso omiso y seguir el juego o si alguien tenía algo más que decir, pero yo tenía un objetivo claro: el brillo proveniente del bolsillo interno de la chaqueta del jefe de seguridad. La relativa facilidad con la que había encontrado la llave se veía empañada por los recientes acontecimientos. Manteniendo las piernas cruzadas hacia el exterior y dando ligeramente la espalda al sujeto, dejé la copa sobre la mesa y extraje de nuevo de mi bolso el pintalabios rojo. Cuando acabé de retocar el brillo de mis labios, simulé que guardaba el cosmético y volvía a prestar atención a la interrumpida partida de poker. En la cara externa de mi muslo derecho comencé a dibujar un pequeño animal, una alargada culebrilla que se extendía hasta aproximadamente la mitad de mi muslo. No poseía demasiado detalle, el justo para no entretenerme demasiado con mi improvisada obra y cumpliese su función. Una vez acabada, oculté el pintalabios en el bolso y me giré para encarar el rostro del jefe. - El corazón me late a mil, ¿lo notas? - comenté mientras ensalzaba mi busto arqueando la espalda hacia delante, con una de mis manos frágilmente apoyada en uno de mis pechos; sin bien era cierto que me latía el corazón fuertemente, no era por los mismos motivos que tal vez puediese pensar.
Mientras, de la cara externa de mi muslo, el veloz bosquejo cobró vida. Una delgada y sinuosa culebrilla escarlata comenzó a desplazarse de mi muslo a la parte inferior de la valiente silla que aguantaba el peso de ambos. Silenciosa, reapareció al otro lado de la silla, para ocultarse rápidamente de nuevo por entre los pliegues inferiores de la chaqueta del tipo. Con suerte llegaría sin complicaciones al ansiado bolsillo, se enroscaría en la llave, y la extraería para deshacer su camino y ocultarse en mi bolso.
Off
![[Imagen: rvCfBMF.png]](https://imgur.com/rvCfBMF.png)
