10-01-2024, 05:52 PM
No paré de andar. Ni un solo paso dejé de dar. El tiempo y clima que se posaba encima de la isla cada vez iba a peor, era realmente amenazante y podía llegar a complicarse en cualquier momento, pero me daba igual, no pretendía parar hasta que Viktor me dijera lo que quisiera decirme, no se iba a ir de Toko sin al menos darme una explicación.
Me estaba acercando a la ubicación de aquella carta, cosa que pude confirmar al ver delante de mí a Viktor, apoyado en un árbol con un aspecto viejo y apagado, detrás de él, una loma que nacía de estas áridas tierras, de unos cinco o seis metros aproximadamente. Según llegaba, se percató de mi presencia, pero sin hacer contacto físico prácticamente, solo moviendo la mirada y no la cabeza, solo mostrando su lado izquierdo de la cara. Parece ser que estaba de humor, o al menos eso es lo que pretendía, usando sus chascarrillos comunes y clásicos, al igual que hizo hace unos cuantos días cuando nos jugábamos la vida - Lo llevo. Que no es poco, y de milagro - Dije seriamente y con sarcasmo. Comenzó a disculparse - a su manera - revelando ante mí el plan que tenía en mente, un plan un poco estúpido y que pensó sin las consecuencias que esto podía traer, que realmente trajeron - No es muy buena idea traicionar la confianza de alguien que está de tu lado - Le dije mientras me indicaba para subir la loma, cosa que, aun con mi enfado, hice por mera educación. Acto seguido, volvió a sacar el tema de que se le daba muy bien cavar, cosa que comprobé cuando me ayudo con Minato y Taka; y que quería una familia.
El giro de los acontecimientos era algo que no me esperaba. Revelándome que él ya tuvo una familia, y tuvo que cavar, ante mí se postró un paisaje desolador. Una explanada llena de tumbas, las cuales a primera vista se notaba que no era en sí un cementerio como tal o algo similar, sino más bien, un cementerio improvisado, un sitio válido en el que poner a descansar a todas aquellas personas que no tenían un sitio a donde ir, como Minato o Taka. Ante esta escena, Viktor añadió que tuvo que cavar por cada uno de aquellos que lo traicionaron, finalizando que él, no es un traidor. Todavía no empezó a caer una gota del cielo, aproveché, y me saqué un cigarrillo de mi cajetilla metálica, y me lo encendí con mi zippo de estampado de pulpo. Viktor se quedó mudo, y yo me limité a colocarme aquel filtro con tabaco en la boca.
- No me creo que no dudes de si eres un traidor o no - me crucé de brazos, mientras observaba aquel triste y frio paisaje - Si lo fueras, dime, ¿tendrías que haber acabado en una de esas? - Me levanté la parte superior del uniforme de marine, revelando así el vendaje de aquel corte que me hizo - Esto de aquí es mi motivo para pensar que lo eres - Volví a bajarme la ropa y colocármela bien. Me llevé la mano al cigarro - Pero... - le di una calada con calma y proseguí hablando - ... No tienes por qué pedirme perdón tampoco. Al fin y al cabo, lo que pasó fue porque yo te pedí ayuda. Te recuerdo que aquello era cosa mía y de la Marina. Solo que el destino fue caprichoso con el interés de ambos, juntándolos en el mismo sitio - Miré de reojo a Viktor mientras seguía fumando.
- Y ahora, ¿qué vas a hacer? -
Me estaba acercando a la ubicación de aquella carta, cosa que pude confirmar al ver delante de mí a Viktor, apoyado en un árbol con un aspecto viejo y apagado, detrás de él, una loma que nacía de estas áridas tierras, de unos cinco o seis metros aproximadamente. Según llegaba, se percató de mi presencia, pero sin hacer contacto físico prácticamente, solo moviendo la mirada y no la cabeza, solo mostrando su lado izquierdo de la cara. Parece ser que estaba de humor, o al menos eso es lo que pretendía, usando sus chascarrillos comunes y clásicos, al igual que hizo hace unos cuantos días cuando nos jugábamos la vida - Lo llevo. Que no es poco, y de milagro - Dije seriamente y con sarcasmo. Comenzó a disculparse - a su manera - revelando ante mí el plan que tenía en mente, un plan un poco estúpido y que pensó sin las consecuencias que esto podía traer, que realmente trajeron - No es muy buena idea traicionar la confianza de alguien que está de tu lado - Le dije mientras me indicaba para subir la loma, cosa que, aun con mi enfado, hice por mera educación. Acto seguido, volvió a sacar el tema de que se le daba muy bien cavar, cosa que comprobé cuando me ayudo con Minato y Taka; y que quería una familia.
El giro de los acontecimientos era algo que no me esperaba. Revelándome que él ya tuvo una familia, y tuvo que cavar, ante mí se postró un paisaje desolador. Una explanada llena de tumbas, las cuales a primera vista se notaba que no era en sí un cementerio como tal o algo similar, sino más bien, un cementerio improvisado, un sitio válido en el que poner a descansar a todas aquellas personas que no tenían un sitio a donde ir, como Minato o Taka. Ante esta escena, Viktor añadió que tuvo que cavar por cada uno de aquellos que lo traicionaron, finalizando que él, no es un traidor. Todavía no empezó a caer una gota del cielo, aproveché, y me saqué un cigarrillo de mi cajetilla metálica, y me lo encendí con mi zippo de estampado de pulpo. Viktor se quedó mudo, y yo me limité a colocarme aquel filtro con tabaco en la boca.
- No me creo que no dudes de si eres un traidor o no - me crucé de brazos, mientras observaba aquel triste y frio paisaje - Si lo fueras, dime, ¿tendrías que haber acabado en una de esas? - Me levanté la parte superior del uniforme de marine, revelando así el vendaje de aquel corte que me hizo - Esto de aquí es mi motivo para pensar que lo eres - Volví a bajarme la ropa y colocármela bien. Me llevé la mano al cigarro - Pero... - le di una calada con calma y proseguí hablando - ... No tienes por qué pedirme perdón tampoco. Al fin y al cabo, lo que pasó fue porque yo te pedí ayuda. Te recuerdo que aquello era cosa mía y de la Marina. Solo que el destino fue caprichoso con el interés de ambos, juntándolos en el mismo sitio - Miré de reojo a Viktor mientras seguía fumando.
- Y ahora, ¿qué vas a hacer? -
