[Pasado] - Los enemigos de mis enemigos
#5
     No podía ofenderme porque la mujer me llamase hormiga: pocos humanos podrían salvarse de tal calificativo por parte de un Lunarian. Sabía que no era algo personal. Desde mis bajuras mantuve el contacto visual. Era consciente de que, en cualquier momento, la tipa podría decidir propinarme una patada, arremeter contra mí o cualquier cosa que un depredador más grande intentase con una presa pequeña. Me negaba a ser la presa y durante el transcurrir de mi vida había aprendido que gran parte de la fortaleza de una reside en su apariencia, en su reputación. Y esta había que ganársela. Por eso, me negaba a retirar la mirada.
     Por supuesto, me recriminó que le recordase su falta de modales aludiendo a la carencia de los míos. No esperaba menos. Sin embargo, hizo referencia al robo que acababa de cometer. Si había sido avispada, me habría visto con la bolsa de monedas en la mano, pero ¿cómo sabía quién había sido mi víctima?
     Te está vigilando, me indicó mi crítica voz interior.
     Entonces, ocurrió algo inesperado: comenzó a reprenderme por haber robado. Pero no por esa acción en sí, sino por el tipo de víctima que había elegido. ¿Cómo la había llamado? Humilde. Fruncí el ceño. ¿Quién coño se creía, mi madre? Un poco tarde para que alguien quisiera asumir el rol materno conmigo, en especial si la acababa de conocer y me importaba tres cojones. Ya estaba abriendo la boca para escupirle alguna grosería cuando volví a cerrarla. Me sugirió que le robase al emperador (¿qué cojones?), o a piratas, a los marines o a la podredumbre que constituía el Gobierno Mundial. De hecho, incidió especialmente en los marines.
     Justicia.
     Que no digo yo que no esté de acuerdo con tan sabias palabras pero...
     —Wow, wow, wow, para el carro, querida...
     Miré hacia ambos lados, desconfiada. ¿Era alguna clase de prueba para que yo confesase alguna de las mierdas que había hecho y así tener algo contra mí? Pero ¿quién recurriría algo así? Las veces que han querido capturarme, lo han intentado y punto (y pocas veces lo habían conseguido), no habían buscado confesiones ni gilipolleces similares. Y la hipótesis de que fuese esbirra del Patrón iba perdiendo fuerza debido a la misma explicación. No me habría dado ninguna charla del estilo, sino que habría intentado atraparme o matarme, según las órdenes que tuviese. Además, no parecía reconocerme. O eso, o era una excelente actriz.
     —En primer lugar, tú tampoco sabes de mí como para suponer que no me ha costado trabajo robarle el saco de monedas —satiricé; era absurdo negarlo—, aunque te confieso que no, no me ha costado ningún trabajo. Segundo: ¿crees que estoy loca como para meterme al palacio de ese hijo de puta desgraciado para robarle? No me entiendas mal, no será por falta de ganas. Y ahora es cuando me revelas que eres una agente infiltrada al servicio de ese imbécil que va tentando a la gente para comprobar quién le es fiel y quién no. El gilipollas me importa tres mierdas, ¿vas a esposarme? —me burlé; atenta, eso sí, por si pretendía esposarme de verdad, si tanto creía en la justicia—. Tienes para todo el mundo, ¿eh? Piratas, marines, esa basura del Gobierno Mundial. O tal vez estés interesada en saber si soy una rebelde que roba dinero a los infelices pero que terminará atentando contra los nobles mundiales. También podría ser pirata, o una marine corrupta. O simplemente una ladrona de mierda que no tiene para comer. —Entorné los ojos sin apartarlos de ella—. Muy clara tu declaración de intenciones para no conocernos de nada, ¿no?
     Al igual que la piratería era una forma de vida, desconfiar también lo era para mí. Un pirata confiado solo puede llegar a tres sitios: el interior de una celda, una cuneta o el fondo del mar. No entraba en mis planes terminar en ninguno de ellos.

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RE: [Pasado] - Los enemigos de mis enemigos - por Maeve Knox - 11-01-2024, 05:00 PM

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