[Presente Relativo – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco?
#5
Esperaba la respuesta de Terence cuando Mihasy se acercó a mi lado para observarlos. Uno de ellos se giró para mirarnos, a lo cual mi querido compañero le desafió a un duelo de miradas. Era extraño, pero parecía que a Mihasy le gustaba mucho tener un combate así, un pulso para ver quién aparta la mirada antes, y lo cierto es que solía ganarlas.

No obstante, su duelo ganado sólo fue una victoria a corto plazo, ya que el otro duelista se había girado únicamente para alertar a sus compañeros, quienes volvieron sus miradas hacia nosotros. Genial.
- Bueno, quizá toca desahogarse con estos tipos. – Dije en voz baja con intención de que sólo mis compañeros me escuchasen. – Estoy un poco cansado de evitar conflictos, ardo en deseos de combatir, pero intentaba hacerlo lejos de los marines… y no veo muchos por aquí. – Concluí con una sonrisa desafiante.

Sin embargo, los tipos ante los cuales parecía que íbamos a pelear se retiraron pronto hacia el interior de lo que parecía su barco. Presté especial atención al más alto de ellos, un hombre fornido, calvo, y cicatrices en su cuerpo. Desconozco si será un hombre fuerte, pero desde luego ha peleado en más de una ocasión si ha terminado con el cuerpo tan marcado.
- Hasta las cicatrices nos cuentan historias. – Pensé para mi justo cuando dejé de verlo.

Me giré suspirando, con idea de mostrar así mi fastidio. Llevo mucho sin combatir y necesito hacerlo. Puedo soportar días, semanas, e incluso meses sin pelear, pero eso no quita que arda en deseos de hacerlo. Dando unos cuantos pasos volví mi mirada al muelle, fijando mi vista a barcos gubernamentales. Eran una maravilla, se podía notar incluso sin ojo experto que el dinero del gobierno estaba bien invertido en aquellas naves marítimas. A decir verdad había que reconocerles que hacían bien, muchas de ellas podían navegar en mares donde ningún otro barco puede.
- ¿Qué pasaría si robásemos uno? – Pensé con cierta seriedad.

Robando un barco no tendríamos que gastar tanto dinero, y ciertamente nos aseguraría ser buscados, sin embargo... ¿Acaso no lo seremos más tarde que temprano? Quizá es una acción arriesgada que todavía no deberíamos hacer, pero que podría compensarnos llegado el momento. A medida que más lo pensaba, más me gustaba la idea.

El grito de una mujer me sacó de mis pensamientos, sin duda peligrosos. Era un grito no muy lejano, llorando incluso. Casi sin dudarlo un segundo ni dirigir la mirada a mis compañeros comencé a correr hasta allí.

- Vamos. – Solté en tono seco y directo. Ni siquiera me había detenido a ver si iban a seguirme, o tan solo pensarlo. Actué como reacción instintiva.

Esquivando a varias personas, barriles, y diversos obstáculos llegué hasta la mujer en tan solo unos segundos. Era bastante rápido a pesar de mi tamaño, era consciente de ello. Más aún si cada zancada mía era muy superior a la de casi cualquier persona.

La mujer que sollozaba estaba con un claro gesto de desesperación y nadie parecía prestarle atención. Estaba con la mirada perdida e inquieta, observando todo a su alrededor en segundos. Preguntaba por su hijo con los brazos extendidos.
- ¡Ezequiel! ¡Hijo mío! ¿¡Dónde estás!? – Gritaba sin cesar la pobre mujer.

- ¡Señora! ¿Qué ocurre? ¿Qué sucede con su hijo? – Pregunté rápido sin analizar bien la situación.

Era evidente que urgían las respuestas y las soluciones para esa pobre madre. No había tiempo para estar fijándose en nada más. Cuando tuviese respuestas lo haría, con el fin de ayudarla a encontrar al pequeño.
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RE: [Presente Absoluto – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - por Legan - 18-08-2023, 02:50 PM

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