[Pasado] - Los enemigos de mis enemigos
#7
     Lo que nunca me habían llamado había sido Tontatta. La amenaza de después hizo que el desprecio sonase aún peor. Hostia puta, que llevaba un hacha gigante. Un gran fallo por mi parte no haberme fijado. En mi defensa diré que cualquier otra cosa que no fuesen sus grandes alas negras había sido indigna de mi atención. Por detalles más estúpidos que ese, la gente moría.
     Que sí, que es una Lunarian. No seas cría y céntrate.
     Cría casi a mis casi treinta años, muy buena esa. 
     Decía que me iba a partir en dos, pero mucha amenaza y muy poca acción. Típico. Tal vez a ella no le compensaba matar a alguien a plena luz del día, después de todo, por mucho que estuviésemos resguardadas en un callejón. Callejón que, por cierto, se quedó sin un alma además de las nuestras, supongo que la gente que antes había huyó al verla. No todo el mundo alcanza a conocer la existencia de los Lunarian, en especial, aquellos que no han salido más de veinte kilómetros a la redonda de sus pueblos, así que debieron de confundirla con alguna clase de ser diabólico, exterminador o apocalíptico. Y así es como surgen las leyendas sobre criaturas extrañas. Aunque la realidad era que, en nuestro mundo, había más criaturas extrañas que leyendas de otras.
     —Me importa una mierda lo que digan de mí. 
     No seas mentirosa, me dije. Quería que llegase el día en el que aquella información fuese cierta, pero de momento no ocurría. Para empezar, me importaba mi reputación como pirata. No quería ser parte del grupo de gente aleatoria que se echaba a la mar para delinquir, buscaba que mi nombre fuese reconocido. Por tanto, sí, me importaba lo que dijesen de mí. Y aunque aún no había tenido mucho éxito en eso de ir ganando fama, el reguero de víctimas que iba dejando tras de mí —no todas de asesinato— algunas habladurías había levantado. Nada importante. Algún día lo sería. Esperaba.
     —¿Quién soy? Espera, debo de tener mi tarjeta de identificación por aquí en algún sitio. —Fingí que rebuscaba entre mi ropa oscura. La capucha cubrió mi cabeza por completo al agachar esta, aunque el cabello resbaló hacia abajo y varios mechones blancos se deslizaron fuera de la tela—. ¿Te basta con el nombre y apellido, o también quieres saber dónde vivo? ¿Necesitas mi grupo sanguíneo? —Dejé el paripé, eché la cabeza hacia atrás, ladeándola, y la miré. Mi rostro volvió a quedar al descubierto, aun con la capucha puesta—. Es cierto, no soy rebelde (aunque depende el sentido que le des a la palabra), y por supuesto tampoco soy una marine de mierda. ¿Tengo cara de comerle el culo a los de arriba? Puesta a ser una hija de puta, al menos no soy tan cínica como para escudarme tras un uniforme. ¿Te vale mi respuesta? ¿Por qué te interesa tanto lo que yo sea?
     Volví a evaluarla con la mirada.
     —¿Y qué es lo que te ha traído a ti por aquí, a este simpático callejón, a interrogar a una desconocida sobre su humilde ocupación? —Hice referencia a la palabra que ella había elegido con anterioridad para referirse al ingenuo de Teo—. ¿Sueles hacer esto con frecuencia? ¿Es algún tipo de estudio criminal o te gusta impartir la justicia por tu mano? No te ofendas, pero con ese aspecto no creo que pases muy desapercibida, aunque reconozco que no te he visto entrar. ¿Eres alguna clase de heroína del pueblo? Lamento informarte de que no encontrarás ningún heroísmo en mí, aunque creo que eso ya lo sabes.

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RE: [Pasado] - Los enemigos de mis enemigos - por Maeve Knox - 12-01-2024, 10:00 AM

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