13-01-2024, 05:09 AM
Ambos días habían pasado entre unas cosas y otras y nos habíamos reunido todos por primera vez desde que salimos del camarote de la Capitana. Fue ella, para mi sorpresa, quien había tomado la iniciativa de convocarnos, una acción inesperada, pero sin duda alguna, propicia para estrechar lazos. El punto de encuentro no era otro que el espacioso aposento de Daisen, y la cita, puntualmente fijada a la hora del almuerzo.
Así pues, todos estábamos en aquella sala, que por su decoración austera y las literas acomodadas en un extremo de ella debía ser un camarote compartido, sentándonos alrededor de una gran mesa redonda dispuesta para comer.
Tomé asiento, ubicándome entre Daisen y Sephiroth, y no pude evitar lanzar una tímida mirada hacia Karl. Desde aquel incidente, había mantenido una distancia fría, rechazando cualquier intento de apoyo de mi parte. No obstante, lejos de sentir rencor, comprendía que cada persona enfrenta las adversidades a su manera.
El silencio casi tangible flotaba en el aire, solo interrumpido por el sonido sutil de la vajilla y la cristalería dispuestas ante nosotros, esperando ser utilizadas. Incapaz de encontrar las palabras adecuadas para romper el hielo, opté por una distracción más personal: saqué un coletero de mi bolsa y me recogí el cabello en un moño improvisado, dejando escapar un suspiro. Sentía algo extraño en aquel momento con todos allí.
Por fortuna, la tensión se disipó cuando nuestro estimado comandante, percibiendo la incomodidad colectiva, decidió intervenir con una pregunta sencilla pero efectiva, si estábamos nerviosos ante nuestra llegada a Impel Down.
-Un poco más y podría haber cortado la atmósfera de lo densa que se sentía. Ssshsssh -bromeé, acompañando mis palabras con un gesto teatral, simulando cortar el aire con el filo de mi cuchillo- Más emocionada que nerviosa, a decir verdad. ¿Vosotros?
Esperaba que mi humor sirviera para aliviar la tensión y, en mi interior, bulliciosas expectativas sobre nuestro destino se agitaban. A pesar de mi posición como Marine, mi conocimiento sobre el lugar hacia el que nos dirigíamos era sorprendentemente limitado. Y justo cuando me debatía sobre la escasez de información que poseía, Joe planteó la misma cuestión en voz alta. Lo observé a él y a los presentes, expectante, para ver si alguien podía aportar algo más allá del hecho conocido: era la prisión de máxima seguridad más impenetrable del mundo.
En un intento por aplacar un ligero y extraño vacío en mi estómago, me serví una porción modesta de arroz y unas cuantas rodajas de manzana. La simplicidad del menú hacía eco de la austeridad del lugar. Un nuevo suspiro se me escapó involuntariamente. Mis pensamientos vagaron hacia los manjares exquisitos de Ohara y Toko, contrastando con la oferta culinaria del buque.
-Si al menos hubiera traído mi salsa Sriracha... -musité con un toque de lamento mientras atravesaba un trozo de manzana con el tenedor- Dejé atrás toda mi colección en el hostal…
Joe, tras mi comentario, se disculpó por la falta de variedad en el menú, explicando que había intentado conseguir algo más picante para Karl y para mí, pero las opciones eran estrictamente limitadas. Dejé el tenedor reposar sobre el plato y con delicadeza me limpié las comisuras de los labios con la servilleta, manteniendo las buenas maneras que me habían inculcado desde niña. Le ofrecí una sonrisa tranquilizadora, negando suavemente con la cabeza para restar importancia a la situación, y luego me giré hacia Sephiroth, que estaba sentado a mi derecha.
-¿A ti te gusta la comida picante, Sephiroth? -pregunté amablemente intentando comenzar una charla.
Consciente de su larga estancia en la División 34, imaginé que las recientes noticias no le habrían sentado bien. Iniciar una charla quizás sería de ayuda, y a menudo mi presencia tendía a animar a los hombres rápidamente. Mientras los demás continuaban su conversación de fondo, intenté centrar mi atención en Sephiroth, con algo de curiosidad por descubrir más sobre él.
-¿Te imaginas que conocemos al Almirante de Flota? -comenté durante el transcurso de nuestro diálogo- Me pregunto cómo será…
Desvié la mirada hacia la lámpara modesta que pendía del techo y apoyé la cabeza en la mano con el codo en la mesa. Luego volví a enfocar mis ojos en Sephiroth, aguardando su respuesta con interés.
Así pues, todos estábamos en aquella sala, que por su decoración austera y las literas acomodadas en un extremo de ella debía ser un camarote compartido, sentándonos alrededor de una gran mesa redonda dispuesta para comer.
Tomé asiento, ubicándome entre Daisen y Sephiroth, y no pude evitar lanzar una tímida mirada hacia Karl. Desde aquel incidente, había mantenido una distancia fría, rechazando cualquier intento de apoyo de mi parte. No obstante, lejos de sentir rencor, comprendía que cada persona enfrenta las adversidades a su manera.
El silencio casi tangible flotaba en el aire, solo interrumpido por el sonido sutil de la vajilla y la cristalería dispuestas ante nosotros, esperando ser utilizadas. Incapaz de encontrar las palabras adecuadas para romper el hielo, opté por una distracción más personal: saqué un coletero de mi bolsa y me recogí el cabello en un moño improvisado, dejando escapar un suspiro. Sentía algo extraño en aquel momento con todos allí.
Por fortuna, la tensión se disipó cuando nuestro estimado comandante, percibiendo la incomodidad colectiva, decidió intervenir con una pregunta sencilla pero efectiva, si estábamos nerviosos ante nuestra llegada a Impel Down.
-Un poco más y podría haber cortado la atmósfera de lo densa que se sentía. Ssshsssh -bromeé, acompañando mis palabras con un gesto teatral, simulando cortar el aire con el filo de mi cuchillo- Más emocionada que nerviosa, a decir verdad. ¿Vosotros?
Esperaba que mi humor sirviera para aliviar la tensión y, en mi interior, bulliciosas expectativas sobre nuestro destino se agitaban. A pesar de mi posición como Marine, mi conocimiento sobre el lugar hacia el que nos dirigíamos era sorprendentemente limitado. Y justo cuando me debatía sobre la escasez de información que poseía, Joe planteó la misma cuestión en voz alta. Lo observé a él y a los presentes, expectante, para ver si alguien podía aportar algo más allá del hecho conocido: era la prisión de máxima seguridad más impenetrable del mundo.
En un intento por aplacar un ligero y extraño vacío en mi estómago, me serví una porción modesta de arroz y unas cuantas rodajas de manzana. La simplicidad del menú hacía eco de la austeridad del lugar. Un nuevo suspiro se me escapó involuntariamente. Mis pensamientos vagaron hacia los manjares exquisitos de Ohara y Toko, contrastando con la oferta culinaria del buque.
-Si al menos hubiera traído mi salsa Sriracha... -musité con un toque de lamento mientras atravesaba un trozo de manzana con el tenedor- Dejé atrás toda mi colección en el hostal…
Joe, tras mi comentario, se disculpó por la falta de variedad en el menú, explicando que había intentado conseguir algo más picante para Karl y para mí, pero las opciones eran estrictamente limitadas. Dejé el tenedor reposar sobre el plato y con delicadeza me limpié las comisuras de los labios con la servilleta, manteniendo las buenas maneras que me habían inculcado desde niña. Le ofrecí una sonrisa tranquilizadora, negando suavemente con la cabeza para restar importancia a la situación, y luego me giré hacia Sephiroth, que estaba sentado a mi derecha.
-¿A ti te gusta la comida picante, Sephiroth? -pregunté amablemente intentando comenzar una charla.
Consciente de su larga estancia en la División 34, imaginé que las recientes noticias no le habrían sentado bien. Iniciar una charla quizás sería de ayuda, y a menudo mi presencia tendía a animar a los hombres rápidamente. Mientras los demás continuaban su conversación de fondo, intenté centrar mi atención en Sephiroth, con algo de curiosidad por descubrir más sobre él.
-¿Te imaginas que conocemos al Almirante de Flota? -comenté durante el transcurso de nuestro diálogo- Me pregunto cómo será…
Desvié la mirada hacia la lámpara modesta que pendía del techo y apoyé la cabeza en la mano con el codo en la mesa. Luego volví a enfocar mis ojos en Sephiroth, aguardando su respuesta con interés.
Aclaraciones
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