[personajeinvalido=742]
Ojalá aquel momento todos en la mesa no se hubiera acabado.
Pero por desgracia, acabó. Mientras todos hablábamos y pasábamos un buen momento, repentinamente la puerta del camarote de Daisen, que era donde estábamos comiendo, se abrió de golpe, dando paso al joven cadete Gio Rose, el cual estaba extenuado, pues parece ser que vino corriendo a toda prisa, pero se dio cuenta e hizo el saludo militar. En esta ocasión, me dejé llevar un poco por el momento, estaba relajado, y quise quitar un poco de mi profesionalidad para saludar de manera normal a Gio, sin hacer el saludo militar - ¡Que tal joven, relájate y respira! - Le dije en tono amable. Por fin, nos hizo saber que íbamos a desembarcar, pues habíamos llegado prácticamente a nuestro destino. Mientras se acercaba a Sephiroth, nos comentó que en aquel sitio hacía mucha calor, para acto seguido, darle una especie de cantimplora a mi compañero pelirrojo. No sé si era una metáfora, refiriéndose a que aquel lugar era un completo infierno, o es que, realmente, hacía calor - por alguna extraña manera - cosa que a mí, no me preocupó mucho, se me da bien aguantar las temperaturas altas, y además veníamos de Toko, una zona totalmente árida y con temperaturas cálidas. No pude evitar mirar preocupado a Ikirami, pues sabia que este tipo de climas no los llevaba especialmente bien.
Tras esto, Gio se dio media vuelta saliendo por la puerta para prepararse con los demás para bajar del barco. Miré a todos mis compañeros - Bueno, parece ser que se acabó la comida - Dije mientras colocaba ordenadamente los platos y cubiertos, para quien fuera a recogerlos, lo tuviera más cómodo - Sea lo que sea, si estamos juntos, estaremos bien - Dije con una sonrisa, invitando a todos a salir de allí juntos. Al abandonar el camarote del grandullón, y subir hacia cubierta, parece ser que, cerca de allí, había una sala de comunicaciones, en la que, ligeramente, se podía escuchar las conversaciones. Intenté agudizar el oído, y escuché claramente un nombre: Finn Slingerland. Solamente eso. Se me revolvió un poco el estómago, pues sabia que era un pirata peligroso, y para colmo, estaba en isla Toko de donde veníamos, pero quise pensar que todo estaba bien, que habían conseguido darle caza allí, pero no quise darle importancia ahora, no era el momento. Nosotros teníamos otra tarea.
Al llegar a cubierta, el tumulto y bullicio de los marines era notorio, pues se estaban preparando para desembarcar, por lo que no fue nada difícil seguir un camino para salir de aquel enorme barco. Me garanticé de que todos mis compañeros estaban cerca y podríamos bajar juntos, y, al comprobar esto, me fijo en la capitana Jenkins, la cual estaba donde el timón y apoyándose en su espada, nos estaba observando, no la vimos en estos dos días, y me chocó bastante. Me limité a hacerla un saludo militar sencillo y con calma para despedirme de ella mientras levemente afirmaba con la cabeza, para hacerla entender que agradecía la hospitalidad de su barco.
Una vez la pasarela del barco bajó, junto al puente de aquella prisión, completó el camino para ir a nuestro destino, Impel Down. Lo primero que se podía observar de aquel sitio era aquella gigantesca entrada del puente, parece ser que estaba bordeada en forma de círculo, grandes barcos de la Marina estaban anclados alrededor. Era algo impresionante, y para que mentir, imponía mucho respeto. Solamente nos dedicamos a seguir por el puente hasta llegar a la entrada de aquel sitio. A mitad de camino, llame a mi compañero - Oye, Sephi - le dije con calma - ¿Puedes prestarme un momento la cantimplora que te ha dado Gio? - Pregunté esperando su respuesta - Te la devolveré -
Ojalá aquel momento todos en la mesa no se hubiera acabado.
Pero por desgracia, acabó. Mientras todos hablábamos y pasábamos un buen momento, repentinamente la puerta del camarote de Daisen, que era donde estábamos comiendo, se abrió de golpe, dando paso al joven cadete Gio Rose, el cual estaba extenuado, pues parece ser que vino corriendo a toda prisa, pero se dio cuenta e hizo el saludo militar. En esta ocasión, me dejé llevar un poco por el momento, estaba relajado, y quise quitar un poco de mi profesionalidad para saludar de manera normal a Gio, sin hacer el saludo militar - ¡Que tal joven, relájate y respira! - Le dije en tono amable. Por fin, nos hizo saber que íbamos a desembarcar, pues habíamos llegado prácticamente a nuestro destino. Mientras se acercaba a Sephiroth, nos comentó que en aquel sitio hacía mucha calor, para acto seguido, darle una especie de cantimplora a mi compañero pelirrojo. No sé si era una metáfora, refiriéndose a que aquel lugar era un completo infierno, o es que, realmente, hacía calor - por alguna extraña manera - cosa que a mí, no me preocupó mucho, se me da bien aguantar las temperaturas altas, y además veníamos de Toko, una zona totalmente árida y con temperaturas cálidas. No pude evitar mirar preocupado a Ikirami, pues sabia que este tipo de climas no los llevaba especialmente bien.
Tras esto, Gio se dio media vuelta saliendo por la puerta para prepararse con los demás para bajar del barco. Miré a todos mis compañeros - Bueno, parece ser que se acabó la comida - Dije mientras colocaba ordenadamente los platos y cubiertos, para quien fuera a recogerlos, lo tuviera más cómodo - Sea lo que sea, si estamos juntos, estaremos bien - Dije con una sonrisa, invitando a todos a salir de allí juntos. Al abandonar el camarote del grandullón, y subir hacia cubierta, parece ser que, cerca de allí, había una sala de comunicaciones, en la que, ligeramente, se podía escuchar las conversaciones. Intenté agudizar el oído, y escuché claramente un nombre: Finn Slingerland. Solamente eso. Se me revolvió un poco el estómago, pues sabia que era un pirata peligroso, y para colmo, estaba en isla Toko de donde veníamos, pero quise pensar que todo estaba bien, que habían conseguido darle caza allí, pero no quise darle importancia ahora, no era el momento. Nosotros teníamos otra tarea.
Al llegar a cubierta, el tumulto y bullicio de los marines era notorio, pues se estaban preparando para desembarcar, por lo que no fue nada difícil seguir un camino para salir de aquel enorme barco. Me garanticé de que todos mis compañeros estaban cerca y podríamos bajar juntos, y, al comprobar esto, me fijo en la capitana Jenkins, la cual estaba donde el timón y apoyándose en su espada, nos estaba observando, no la vimos en estos dos días, y me chocó bastante. Me limité a hacerla un saludo militar sencillo y con calma para despedirme de ella mientras levemente afirmaba con la cabeza, para hacerla entender que agradecía la hospitalidad de su barco.
Una vez la pasarela del barco bajó, junto al puente de aquella prisión, completó el camino para ir a nuestro destino, Impel Down. Lo primero que se podía observar de aquel sitio era aquella gigantesca entrada del puente, parece ser que estaba bordeada en forma de círculo, grandes barcos de la Marina estaban anclados alrededor. Era algo impresionante, y para que mentir, imponía mucho respeto. Solamente nos dedicamos a seguir por el puente hasta llegar a la entrada de aquel sitio. A mitad de camino, llame a mi compañero - Oye, Sephi - le dije con calma - ¿Puedes prestarme un momento la cantimplora que te ha dado Gio? - Pregunté esperando su respuesta - Te la devolveré -
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