[personajeinvalido=752]
No había terminado de gritar cuando un gran número de piratas se abalanzó sobre mí. Me los quité de encima no sin recibir unos cuantos golpes, antes de derribarlos a todos con una patada giratoria. A juzgar por el sonido de sus cuellos y por la forma en que cayeron, más de uno no se iba a mover del sitio.
Una vez volví a mi posición, me puse nuevamente en guardia, para encontrarme con que a mi alrededor no quedaba nadie de pie, más que Peteiro, quien gritaba eufórico. - Pues vaya, me esperaba más - suspiré, aburrida, llevándome una mano a la cabeza. Cuando me toqué el pelo, noté que lo tenía muy despeinado, bastante más de lo que me esperaba, e infinitamente más de lo que mi maniático cuerpo toleraba. Me agaché, sin importarme nada a mi alrededor. Tras secar un poco mi pelo y desenredarlo, cogí una pequeña cinta blanca de mi abrigo. Mientras me levantaba usé la cinta para recoger mi pelo, haciendo una coleta. - ¿Cuánto tiempo hace desde que me hice una coleta? - me pregunté, procesando lo que acababa de hacer. - Tal vez, desde antes de eso... - continué mientras ajustaba la cinta, haciendo un pequeño lazo blanco. - Da igual, así me quito de tener que preocuparme por él. - miré a mi alrededor, buscando a mi otra compañera.
- Vaya, al final has subido al balcón - sonreí al ver a la albina en lo alto.
A decir verdad, desde esta perspectiva y con la tenue luz que se colaba entre las densas nubes iluminándola, la otra mujer tenía una apariencia distinta. Era deslumbrante, así como imponente, de cierta forma.
- Oye Maeve, ¿qué ven tus ojos de panda? - pregunté, escuchando ruido proveniente del final de la calle.
Mientras ella miraba aproveché para mirar a mi alrededor, cogiendo el Den Den que tenía el pirata anteriormente.
- Cierto - Me acordé entonces, y comencé a rebuscar la libreta dentro de mi abrigo. - Oye Peteiro, ¿ matar piratas cuenta como crimen? - pregunté mientras terminaba de sacarla y abrirla por la página correspondiente. Me cansé de esperar su respuesta, por lo que decidí de forma unilateral que sí. - Bueno, cargarse a alguien por ahora creo que es un crimen. - me reí, contando. - ¿Cuántos han sido, tres o cuatro? - pregunté, más para mí misma que para el gyojin. - Bueno, voy a ser generosa y sumar cinco a la cuenta, total, seguro que hay alguno que no nos ha contado. - me reía mientras rellenaba la lista de crímenes en la libreta, antes de guardarla nuevamente en el abrigo.
Leyenda
No había terminado de gritar cuando un gran número de piratas se abalanzó sobre mí. Me los quité de encima no sin recibir unos cuantos golpes, antes de derribarlos a todos con una patada giratoria. A juzgar por el sonido de sus cuellos y por la forma en que cayeron, más de uno no se iba a mover del sitio.
Una vez volví a mi posición, me puse nuevamente en guardia, para encontrarme con que a mi alrededor no quedaba nadie de pie, más que Peteiro, quien gritaba eufórico. - Pues vaya, me esperaba más - suspiré, aburrida, llevándome una mano a la cabeza. Cuando me toqué el pelo, noté que lo tenía muy despeinado, bastante más de lo que me esperaba, e infinitamente más de lo que mi maniático cuerpo toleraba. Me agaché, sin importarme nada a mi alrededor. Tras secar un poco mi pelo y desenredarlo, cogí una pequeña cinta blanca de mi abrigo. Mientras me levantaba usé la cinta para recoger mi pelo, haciendo una coleta. - ¿Cuánto tiempo hace desde que me hice una coleta? - me pregunté, procesando lo que acababa de hacer. - Tal vez, desde antes de eso... - continué mientras ajustaba la cinta, haciendo un pequeño lazo blanco. - Da igual, así me quito de tener que preocuparme por él. - miré a mi alrededor, buscando a mi otra compañera.
- Vaya, al final has subido al balcón - sonreí al ver a la albina en lo alto.
A decir verdad, desde esta perspectiva y con la tenue luz que se colaba entre las densas nubes iluminándola, la otra mujer tenía una apariencia distinta. Era deslumbrante, así como imponente, de cierta forma.
- Oye Maeve, ¿qué ven tus ojos de panda? - pregunté, escuchando ruido proveniente del final de la calle.
Mientras ella miraba aproveché para mirar a mi alrededor, cogiendo el Den Den que tenía el pirata anteriormente.
- Cierto - Me acordé entonces, y comencé a rebuscar la libreta dentro de mi abrigo. - Oye Peteiro, ¿ matar piratas cuenta como crimen? - pregunté mientras terminaba de sacarla y abrirla por la página correspondiente. Me cansé de esperar su respuesta, por lo que decidí de forma unilateral que sí. - Bueno, cargarse a alguien por ahora creo que es un crimen. - me reí, contando. - ¿Cuántos han sido, tres o cuatro? - pregunté, más para mí misma que para el gyojin. - Bueno, voy a ser generosa y sumar cinco a la cuenta, total, seguro que hay alguno que no nos ha contado. - me reía mientras rellenaba la lista de crímenes en la libreta, antes de guardarla nuevamente en el abrigo.
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