[Pasado] - Los enemigos de mis enemigos
#9
     Torcí el gesto ante su revelación de que odiaba a los marines. Bueno, es algo que deduje yo solita, lo que me extrañó fue que volviese a declararlo de forma tan abierta. En fin, yo tampoco había pecado de recatada. Enemigos en común, dijo. La miré con recelo, todavía con la sensación de que podría estar poniéndome a prueba. ¿De qué? No sé. ¿Para qué? Tampoco. 
     ¿Quién demonios era?
     Hécate. No me solucionó mucho.
     Pero, cuando desplegó sus alas, simplemente me quedé maravillada. Durante unos segundos, fue capaz de romper mi guardia con semejante maniobra de majestuosidad. Me di cuenta de que estaba sosteniendo la respiración y recordé que la necesitaba para seguir viviendo. Luego, acercó una de sus alas hacia mí. Las plumas negras quedaron muy cerca de mi rostro. De forma instintiva, incliné mi cabeza unos centímetros hacia atrás como si me estuviese apuntando con el filo de una espada. Entonces, devolvió las alas a su lugar de origen, en reposo.
     Me sentí jodidamente estúpida, creo que algo de rubor me tiñó levemente las mejillas. Bendita oscuridad del callejón.
     Taché de debilidad mi propia reacción y un burbujeo de ira asomó a mi estómago.
     —No hay ninguna puta tarjeta —solté, mirándola a los ojos con el ceño fruncido—, Hécate. —Había remarcado especialmente el nombre. Esperaba que no se hubiese dado cuenta de la absurdez que había protagonizado, me ponía de mala hostia—. No creas que porque me hayas dicho tu nombre y porque odies a tipos fácilmente odiables, es que ahora somos amigas.
     Reconozco que había empleado un tono bastante desagradable y rebosante de burla: mi escudo se había endurecido por haber mostrado, durante unos segundos, cierta vulnerabilidad. O así lo percibía yo.
     —Pero si tanto te interesa mi nombre, es Maeve. Ahí lo tienes.
     Continuaba mirándola, desafiante. No creía que esa información le sirviera de mucho contra mí, en realidad.
     Lo que no entendía era qué estaba haciendo allí hablando con aquella Lunarian cuando mi idea inicial había sido gastarme el recién adquirido botín en una buena comida, alcohol o algo con lo que celebrar el trabajo bien hecho. Hacía muchos, muchos años que mis delitos habían dejado de pesar en mi conciencia. Salvo algunos contados, pero no suelo dedicar tiempo a recordarlos. Me suelen... perturbar. 
     Pero no. 
     Allí estaba, perdiendo el tiempo en una batalla dialéctica para ver quién tenía los ovarios más gordos. Bueno, técnicamente los tendría ella debido a su tamaño, pero siempre me gustó esa expresión.
     —En fin, me marcho. Me alegra haberte conocido, has tenido el honor de ser la primera Lunarian que veo. Tal vez tú tengas suerte en el palacio del Emperador, pero mis planes para hoy son mucho menos ambiciosos. —Llevé mi mano derecha a la frente, apoyando las puntas de los dedos índice y corazón sobre un lateral, a modo de despedida y, a continuación, guiñé el ojo derecho. No sonreí—. Que te vaya bien en tus siguientes interrogatorios.
     Comencé a andar por el callejón en dirección al lado opuesto por el que entré. Posé la mano derecha sobre el bolsillo de mi pantalón, notando la abultada bolsa de monedas. Luego, me coloqué mejor la capucha, de modo que me tapase aún más el rostro. A mi espalda, podía notar la fuerte presencia de la mujer.

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RE: [Pasado] - Los enemigos de mis enemigos - por Maeve Knox - 16-01-2024, 03:19 PM

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