19-08-2023, 07:21 AM
(Última modificación: 22-08-2023, 03:26 PM por Kurowashi Sephiroth.)
El grito de aquella voz infantil pidiendo auxilio le desveló, lo que le permitió escuchar como algo caía al mar. No tardo ni un segundo en relacionar ambos sonidos y como si de un acto reflejo se tratase, agarró la katana del suelo y se precipitó al vacío, intentando caer cerca de las ondas que aún marcaban el lugar del impacto del cuerpo con el agua.
Las burbujas creadas por el romper de las olas en la roca no le dejaban ver con claridad bajo el agua. Se vio obligado a salir a la superficie para coger una bocanada de aire y continuar la búsqueda. Fue entonces cuando en el preciso instante en el que se disponía a sumergirse de nuevo, un pequeño niño de no más de once años asomó los brazos por la superficie, estaba intentando luchar con todas sus fuerzas contra la corriente que lo arrastraba al fondo marino.
Sephiroth nadó todo lo rápido que pudo y cuando llegó a donde se encontraba el infante, le cogió del brazo y tirando de este con fuerza consiguió sacarle medio cuerpo a la superficie. El niño no podía parar de llorar, Kurowashi intentó calmarle y con el tono de voz más conciliador que pude le dijo.
- Ya estás a salvo, ahora necesito que te agarres fuerte a mi katana y te recuestes sobre mi pecho. Y usando esta como si de un salvavidas se tratara, comenzó a remolcar el cuerpo del muchacho a nado.
Tras haber conseguido alcanzar la mitad del recorrido, el chico por fin se calmó y Sephiroth aprovechó la ocasión para intentar que el muchacho le dijese su nombre y le contase como se había caído del acantilado.
Este volvió a alterarse en cuanto le preguntó por la causa, tanto que casi se ahoga de la agitación, Jim, que así se llama el pequeño de diez años, le contó que no se había caído del acantilado.
Se encontraba en su escondite secreto jugando como todos los días con su amigo Nemur cuando un hambre con barbas y muy grande se abalanzó sobre este. Jim intentó ponerse entre medias de ambos para proteger a su amigo, aunque sin mucho éxito, pues el hombre mucho más fuerte que le aparto con un aspaviento de su brazo y le advirtió que se fuese si quería vivir.
Jim fracasando de nuevo volvió a intentar interponerse entre aquel desconocido y su amigo, pero el hombre le cogió en volandas y le tiro al mar.
Una vez terminó de contarle lo sucedido le suplicó que ayudase a Nemur como le estaba ayudando a él, que no podía dejar a su amigo ante el peligro. Y mientras le sonreía le dijo con una voz firme y segura.
- Te lo prometo.
Ya en el muelle del puerto, Sephiroth le pidió a Jim que le indicara el camino para llegar a su escondite y que le pidiese a cualquier adulto que avisara al cuartel.
El sendero no tenía perdida, necesitabas seguir un pequeño camino oculto entre los setos y tener cuidado de no resbalar al pisar las rocas húmedas. Un único pensamiento habitaba en su mente mientras recorría el sendero."Ójala no sea tarde."
Solamente salió de su ensimismamiento cuando divisó la gruta. Se agachó y con todo el sigilo que pudo se acercó a la entrada para comprobar cuál era la situación.
Nemur, un gyojin no mucho mayor que Jim, no paraba de correr de un lado a otro evitando que el hombre pudiese amarrarle con la cuerda y aunque trataba de huir no tenía escapatoria, solo había una salida y si intentaba salir sería capturado.
- ¡Sepehehehe! Veo que el pequeñajo te lo ha puesto complicado ¿Me equivoco? Preguntó Sephiroth, desde la entrada de la gruta.
Sorprendiendo al hombre, que desvió su atención sobre el niño. Momento que este aprovechó para velozmente esquivar a su raptor y resguardarse tras espalda del recién llegado.
- Has sido muy valiente, ahora quédate detrás de mi, Jim te está esperando así que no le hagamos esperar. Le dijo al joven.
- Por tu culpa, el renacuajo ha conseguido esquivarme, pero una vez acabe contigo le atrapare ¡Prepárate para morir! Amenazó el pirata, a la vez que se precipitaba sobre Kurowashi con su sable en alto.
- Ríndete, y no sufrirás ningún daño. Le aconsejó al pirata mientas bloqueaba el ataque con su katana envainada.
- Caerás ante mi sable y te arrepentirás en el infierno del día en el que te cruzaste en el camino den infame Capitán Rodolf Langostin. Gritó el pirata mientras, por segunda vez, arremetía con su sable al marine.
- Tú lo has querido, no doy segundas oportunidades. Manifestó Kurowashi mientras esquivaba el envite de su oponente y se preparaba para pasar a la ofensiva.
Las burbujas creadas por el romper de las olas en la roca no le dejaban ver con claridad bajo el agua. Se vio obligado a salir a la superficie para coger una bocanada de aire y continuar la búsqueda. Fue entonces cuando en el preciso instante en el que se disponía a sumergirse de nuevo, un pequeño niño de no más de once años asomó los brazos por la superficie, estaba intentando luchar con todas sus fuerzas contra la corriente que lo arrastraba al fondo marino.
Sephiroth nadó todo lo rápido que pudo y cuando llegó a donde se encontraba el infante, le cogió del brazo y tirando de este con fuerza consiguió sacarle medio cuerpo a la superficie. El niño no podía parar de llorar, Kurowashi intentó calmarle y con el tono de voz más conciliador que pude le dijo.
- Ya estás a salvo, ahora necesito que te agarres fuerte a mi katana y te recuestes sobre mi pecho. Y usando esta como si de un salvavidas se tratara, comenzó a remolcar el cuerpo del muchacho a nado.
Tras haber conseguido alcanzar la mitad del recorrido, el chico por fin se calmó y Sephiroth aprovechó la ocasión para intentar que el muchacho le dijese su nombre y le contase como se había caído del acantilado.
Este volvió a alterarse en cuanto le preguntó por la causa, tanto que casi se ahoga de la agitación, Jim, que así se llama el pequeño de diez años, le contó que no se había caído del acantilado.
Se encontraba en su escondite secreto jugando como todos los días con su amigo Nemur cuando un hambre con barbas y muy grande se abalanzó sobre este. Jim intentó ponerse entre medias de ambos para proteger a su amigo, aunque sin mucho éxito, pues el hombre mucho más fuerte que le aparto con un aspaviento de su brazo y le advirtió que se fuese si quería vivir.
Jim fracasando de nuevo volvió a intentar interponerse entre aquel desconocido y su amigo, pero el hombre le cogió en volandas y le tiro al mar.
Una vez terminó de contarle lo sucedido le suplicó que ayudase a Nemur como le estaba ayudando a él, que no podía dejar a su amigo ante el peligro. Y mientras le sonreía le dijo con una voz firme y segura.
- Te lo prometo.
Ya en el muelle del puerto, Sephiroth le pidió a Jim que le indicara el camino para llegar a su escondite y que le pidiese a cualquier adulto que avisara al cuartel.
El sendero no tenía perdida, necesitabas seguir un pequeño camino oculto entre los setos y tener cuidado de no resbalar al pisar las rocas húmedas. Un único pensamiento habitaba en su mente mientras recorría el sendero."Ójala no sea tarde."
Solamente salió de su ensimismamiento cuando divisó la gruta. Se agachó y con todo el sigilo que pudo se acercó a la entrada para comprobar cuál era la situación.
Nemur, un gyojin no mucho mayor que Jim, no paraba de correr de un lado a otro evitando que el hombre pudiese amarrarle con la cuerda y aunque trataba de huir no tenía escapatoria, solo había una salida y si intentaba salir sería capturado.
- ¡Sepehehehe! Veo que el pequeñajo te lo ha puesto complicado ¿Me equivoco? Preguntó Sephiroth, desde la entrada de la gruta.
Sorprendiendo al hombre, que desvió su atención sobre el niño. Momento que este aprovechó para velozmente esquivar a su raptor y resguardarse tras espalda del recién llegado.
- Has sido muy valiente, ahora quédate detrás de mi, Jim te está esperando así que no le hagamos esperar. Le dijo al joven.
- Por tu culpa, el renacuajo ha conseguido esquivarme, pero una vez acabe contigo le atrapare ¡Prepárate para morir! Amenazó el pirata, a la vez que se precipitaba sobre Kurowashi con su sable en alto.
- Ríndete, y no sufrirás ningún daño. Le aconsejó al pirata mientas bloqueaba el ataque con su katana envainada.
- Caerás ante mi sable y te arrepentirás en el infierno del día en el que te cruzaste en el camino den infame Capitán Rodolf Langostin. Gritó el pirata mientras, por segunda vez, arremetía con su sable al marine.
- Tú lo has querido, no doy segundas oportunidades. Manifestó Kurowashi mientras esquivaba el envite de su oponente y se preparaba para pasar a la ofensiva.
Rodolf Langostin
|Hablo/"Pienso"/Narro|

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