[personajeinvalido=752]
No había dejado de mirar a mi hombro, tras la broma a Maeve, cuando sentí unas fuertes pisadas que se acercaban. Me giré, para ver una imponente figura delante de nosotras. - ¿Cuánto mide eso? - me pregunté, levantando la mirada. Medía fácilmente como dos veces yo. No era tan grande como mamá, pero se le acercaba, se le acercaba mucho más de lo que me gustaría.
Mencionó entonces mi nombre, así como la recompensa, además de la de mis compañeros. - ¿Capitana? - pensé. Claramente había escuchado bien. Era un hecho que Maeve era la que más recompensa tenía de los tres, pero ni siquiera éramos un grupo, ni mucho menos una tripulación. Simplemente éramos tres bichos raros que nos habíamos peleado en un bar, y después de eso habíamos entablado una pequeña amistad. Era obvio que ese hombre no tenía ni la más mínima idea de nosotros, lo cual me alivió bastante, he de decir.
Nos propuso unirnos a su tripulación. Ese mugriento salvaje quería que fuéramos sus marionetas, usarnls como a aquellos piratas que acababa de mandar a volar de un golpe.
Me aguanté la risa cuando nos preguntó. - ¿Acaso piensa de verdsd que alguno de nosotros iba a tener tan poca autoestima como para aceptar su estúpida propuesta? - pensé. Yo no tenía pensado siquiera planteármelo, pero Maeve y Peteiro eran peores que yo en ese aspecto, diría.
La respuesta de Maeve fue clara. Me reí a carcajadas en el momento en que esta saltó de mi hombro. - Que sea muerte, entonces, montaña de mierda. - sonreí, mirando a aquel titán. Antes siquiera de que ella hablara, me agaché levemente. Me moví en dirección al flanco derecho de este, puesto que al tener este un parche en ese ojo podía tener más oportunidades. - No hacía falta que me lo dijeras, Pandita - pensé. Personalmente prefería enfrentar a ese ser en un tres contra uno que en un veintialgo contra tres.
Lo que suena en la cabeza de Eaa
Con un rápido movimiento, hice un barrido con la pierna, derribando a varios de los piratas que me rodeaban. Agarré a uno de ellos por el pecho mientras caía y usando toda mi fuerza lo lancé contra el resto, para derribarlos de esa forma.
- Venga, vamos a divertirnos un rato más - grité mirando a aquel colosal hombre, desde su flanco derecho, fuera de su rango de visión y a escasos metros de él, enormemente excitada por la pelea que avecinaba.
Leyenda
No había dejado de mirar a mi hombro, tras la broma a Maeve, cuando sentí unas fuertes pisadas que se acercaban. Me giré, para ver una imponente figura delante de nosotras. - ¿Cuánto mide eso? - me pregunté, levantando la mirada. Medía fácilmente como dos veces yo. No era tan grande como mamá, pero se le acercaba, se le acercaba mucho más de lo que me gustaría.
Mencionó entonces mi nombre, así como la recompensa, además de la de mis compañeros. - ¿Capitana? - pensé. Claramente había escuchado bien. Era un hecho que Maeve era la que más recompensa tenía de los tres, pero ni siquiera éramos un grupo, ni mucho menos una tripulación. Simplemente éramos tres bichos raros que nos habíamos peleado en un bar, y después de eso habíamos entablado una pequeña amistad. Era obvio que ese hombre no tenía ni la más mínima idea de nosotros, lo cual me alivió bastante, he de decir.
Nos propuso unirnos a su tripulación. Ese mugriento salvaje quería que fuéramos sus marionetas, usarnls como a aquellos piratas que acababa de mandar a volar de un golpe.
Me aguanté la risa cuando nos preguntó. - ¿Acaso piensa de verdsd que alguno de nosotros iba a tener tan poca autoestima como para aceptar su estúpida propuesta? - pensé. Yo no tenía pensado siquiera planteármelo, pero Maeve y Peteiro eran peores que yo en ese aspecto, diría.
La respuesta de Maeve fue clara. Me reí a carcajadas en el momento en que esta saltó de mi hombro. - Que sea muerte, entonces, montaña de mierda. - sonreí, mirando a aquel titán. Antes siquiera de que ella hablara, me agaché levemente. Me moví en dirección al flanco derecho de este, puesto que al tener este un parche en ese ojo podía tener más oportunidades. - No hacía falta que me lo dijeras, Pandita - pensé. Personalmente prefería enfrentar a ese ser en un tres contra uno que en un veintialgo contra tres.
Lo que suena en la cabeza de Eaa
Con un rápido movimiento, hice un barrido con la pierna, derribando a varios de los piratas que me rodeaban. Agarré a uno de ellos por el pecho mientras caía y usando toda mi fuerza lo lancé contra el resto, para derribarlos de esa forma.
- Venga, vamos a divertirnos un rato más - grité mirando a aquel colosal hombre, desde su flanco derecho, fuera de su rango de visión y a escasos metros de él, enormemente excitada por la pelea que avecinaba.
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