21-01-2024, 05:32 PM
Estaba Kisuke masticando un buen pedazo de carne, llevaba ya más de medio chuletón ingerido, cuando entró en la taberna una mujer imponente, muy imponente, puesto que era enorme, debía medir el doble que el propio Kisuke. Era muy atractiva, de piel morena y cabello blanco, y llevaba una serpiente rodeando uno de sus brazos y su cuello. El pescador la miró un instante y pensó:
"Seguramente sea la mujer más grande que he visto en mi vida."
Y volvió a centrar su atención en su chuletón, que le estaba sabiendo a gloria, y en sus propios pensamientos sobre marcharse cuanto antes de aquella isla y seguir su camino. Estaba de nuevo enfrascado en su comida cuando, tras saborear otro pedazo, pegó un largo trago a su jarra de cerveza, y la mujer se puso al lado de él y le gritó al camarero que le trajese víveres y agua, interpelándolo de una manera que habría hecho el propio Kisuke. Girándose hacia su izquierda, miró a la mujer y riendo le dijo:
-¡¡Kuhahahaha!! Llevo años viniendo a esta taberna y nunca oí a nadie llamar al cara-acelga de una manera tan original, jirafona.
Oyó el chasquear de la lengua del camarero mientras preparaba lo que había pedido la mujer, mientras le mandaba a paseo al propio Kisuke. Le resultó curioso tener que mirar a alguien hacia arriba, teniendo en cuenta que él era bastante grande para un humano, pero no le desagradó, esa mujer tenía cierto aura similar a la suya, podía percibirlo. Así que intentando sonreír algo, aunque no le acompañaron sus ojos, le tendió una mano.
"Seguramente sea la mujer más grande que he visto en mi vida."
Y volvió a centrar su atención en su chuletón, que le estaba sabiendo a gloria, y en sus propios pensamientos sobre marcharse cuanto antes de aquella isla y seguir su camino. Estaba de nuevo enfrascado en su comida cuando, tras saborear otro pedazo, pegó un largo trago a su jarra de cerveza, y la mujer se puso al lado de él y le gritó al camarero que le trajese víveres y agua, interpelándolo de una manera que habría hecho el propio Kisuke. Girándose hacia su izquierda, miró a la mujer y riendo le dijo:
-¡¡Kuhahahaha!! Llevo años viniendo a esta taberna y nunca oí a nadie llamar al cara-acelga de una manera tan original, jirafona.
Oyó el chasquear de la lengua del camarero mientras preparaba lo que había pedido la mujer, mientras le mandaba a paseo al propio Kisuke. Le resultó curioso tener que mirar a alguien hacia arriba, teniendo en cuenta que él era bastante grande para un humano, pero no le desagradó, esa mujer tenía cierto aura similar a la suya, podía percibirlo. Así que intentando sonreír algo, aunque no le acompañaron sus ojos, le tendió una mano.
-Aunque también te digo que también debe ser la única que le ha dado las gracias en quince año a este tipo... Me llamo Kisuke, soy un pescador de la zona.
No entendía por qué estaba saludando a una desconocida que le doblaba en la altura, pero le había caído simpática al dirigirse al camarero de aquella manera. También pensó que quizá la mujer podría creer que le estaba mintiendo puesto que no tenía tampoco mucha pinta de pescador y además llevaba una katana en la cadera. Pero bueno, aquella mujer despertó lo suficiente su interés como para entablar una conversación con ella, y eso no era algo habitual para Kisuke.
No entendía por qué estaba saludando a una desconocida que le doblaba en la altura, pero le había caído simpática al dirigirse al camarero de aquella manera. También pensó que quizá la mujer podría creer que le estaba mintiendo puesto que no tenía tampoco mucha pinta de pescador y además llevaba una katana en la cadera. Pero bueno, aquella mujer despertó lo suficiente su interés como para entablar una conversación con ella, y eso no era algo habitual para Kisuke.
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