19-08-2023, 04:43 PM
Siempre era el último en despertarse. Los entrenamientos nocturnos le dejaban sin energía y tiempo para dormir, por lo que era habitual que Sephiroth se levantase con el tiempo justo para darse una ducha, desayunar y empezar sus quehaceres. Mas esa mañana se desveló temprano y enérgico, lo cual aprovechó para levantarse con calma y darse una ducha.
Caminaba por el pasillo, aún secándose con la toalla el resto de gotas que le quedaban por el torso y cabeza, dirección a la cocina, cuando por unas de las ventanas que daba al campo de entrenamiento lo vio.
"Con que esto es lo que haces cuando madrugas". Se dijo al ver a Minato tomando un pequeño respiro. Era lógico pensar que, al igual que él, todos sus compañeros estuviesen ejercitándose en solitario. Todos querían aplicar su justicia y conseguir llegar a ser el Almirante de Flota. Algo que sabían que estaba muy lejos de conseguir en su estado actual.
Ver ese momento le reconfortó y motivó. No podía quedarse atrás debía seguir entrenando igual o más duro que hasta ahora. Alzó la mano que sujetaba la toalla y mientras flotaba su cabeza sonrió y dijo.
"¿Por qué no? Aún es pronto y me vendrá bien." Y cambió el sentido de su marcha dirigiéndose al campo de entrenamiento donde se encontraba Minato.
Al llegar al campo de entrenamiento, recibió directo en los ojos los primeros rayos de sol, lo que provoco que tuviese que poner su mano en la frente para poder ver con claridad lo que estaba pasando. Tras acostumbrarse a la luz ambiental pudo contemplar que Minato se encontraba golpeando una roca enorme, con sus manos desnudas.
Al cabo de unos minutos, observándole, no pudo evitar fijarse que el punto en donde Minato concentraba sus golpes empezaba a teñirse de rojo, por lo que corriendo se acercó a este por la espalda, le puso su mano en el hombro derecho a la vez que se ponía a su lado y cortésmente, con una sonrisa en la cara, le dijo.
- Ya está bien por hoy, mira tus manos Minato, tus nudillos empiezan a sangrar. La próxima vez coloca una toalla o algo que amortigüe tus golpes, podrás golpear con la misma fuerza y, sin embargo, no recibirás apenas daños.
Caminaba por el pasillo, aún secándose con la toalla el resto de gotas que le quedaban por el torso y cabeza, dirección a la cocina, cuando por unas de las ventanas que daba al campo de entrenamiento lo vio.
"Con que esto es lo que haces cuando madrugas". Se dijo al ver a Minato tomando un pequeño respiro. Era lógico pensar que, al igual que él, todos sus compañeros estuviesen ejercitándose en solitario. Todos querían aplicar su justicia y conseguir llegar a ser el Almirante de Flota. Algo que sabían que estaba muy lejos de conseguir en su estado actual.
Ver ese momento le reconfortó y motivó. No podía quedarse atrás debía seguir entrenando igual o más duro que hasta ahora. Alzó la mano que sujetaba la toalla y mientras flotaba su cabeza sonrió y dijo.
"¿Por qué no? Aún es pronto y me vendrá bien." Y cambió el sentido de su marcha dirigiéndose al campo de entrenamiento donde se encontraba Minato.
Al llegar al campo de entrenamiento, recibió directo en los ojos los primeros rayos de sol, lo que provoco que tuviese que poner su mano en la frente para poder ver con claridad lo que estaba pasando. Tras acostumbrarse a la luz ambiental pudo contemplar que Minato se encontraba golpeando una roca enorme, con sus manos desnudas.
Al cabo de unos minutos, observándole, no pudo evitar fijarse que el punto en donde Minato concentraba sus golpes empezaba a teñirse de rojo, por lo que corriendo se acercó a este por la espalda, le puso su mano en el hombro derecho a la vez que se ponía a su lado y cortésmente, con una sonrisa en la cara, le dijo.
- Ya está bien por hoy, mira tus manos Minato, tus nudillos empiezan a sangrar. La próxima vez coloca una toalla o algo que amortigüe tus golpes, podrás golpear con la misma fuerza y, sin embargo, no recibirás apenas daños.
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