23-01-2024, 10:17 PM
Aquel hermoso y dorado lugar quedó en oscuridad casi absoluta, únicamente interrumpida por los focos que iluminaban el escenario, permitiendo ver apenas unos metros más allá de él. El Doctor Infinito levantó una mano en alto con un recipiente que contenía unos dados de algo que en apariencia podría pasar por caramelo endurecido y, con un gesto teatral, vertió el contenido en el recipiente central relleno de líquido dorado que tenía ante él. Al hacerlo, el líquido se volvió rojo y comenzó a burbujear. Con su otra mano, asió un disco dorado y lo colocó para sellarlo. Justo entonces, las burbujas comenzaron a estallar en el interior con fuerza, expandiendo el color rojo a través de los tubos que interconectaban todos los aparatos del escenario.
Durante aquella erupción, varios dispositivos comenzaron a emitir un vapor rojizo que se dispersó por el área. Conforme el burbujeo aumentaba su intensidad, lo que inicialmente parecían ser pequeñas explosiones, el sonido se transformó en una vibrante sinfonía de percusión y tonos metálicos. Los doce asistentes se acercaron a uno de los aparatos y empezaron a cantar una melodía que armonizaba con la música instrumental. Estos sonidos generaban potentes vibraciones que emanaban del escenario, envolviendo todo el entorno, incluyéndoos a vosotros, permitiendo que sintierais la música resonar en vuestro ser. Los muebles metálicos temblaban, sin embargo, las copas permanecían intactas y ningún objeto caía; parecía imposible, pero era así. Incluso aquellos ubicados en los balcones superiores experimentaban completamente la sensación. Los espectadores vitoreaban asombrados, aunque sus voces quedaban opacadas por el concierto.
Cada ciertos momentos, el Doctor Infinito iba afinando algunas de sus herramientas, vertiendo otras sustancias, haciendo que la música fuese alterándose y cambiando los colores del líquido pasando por toda la gama del arcoíris, alterando también los vapores que emanaban. A medida que el concierto continuaba, los ayudantes a su vez iban lanzando pequeños puñados de un polvo procedente de las bolsitas a otros de los artilugios, que estallaban al impactar contra discos moviéndolos, reposicionándolos y creando percusión y humo a la vez. Vuestros sentidos estaban rebosantes de información. Los sonidos en vuestros oídos, las vibraciones en vuestros cuerpos, incluso si olfateabais, con cada color de vapor que os iba llegando podíais notar un aroma distinto. El rojo olía ligeramente a fresas, el amarillo a vainilla, el verde a manzanas ácidas, el morado a arándanos… Cada uno traía consigo un olor frutal distinto que incluso se colaba a través de las fosas nasales y os dejaba el sabor de esa fruta en la boca. Incluso a la vista, era un espectáculo hermoso y embriagador, con los ayudantes desplazándose ágilmente por el escenario en lo que parecía una danza.
El espectáculo prosiguió durante unos minutos, en los que el público finalmente había quedado en completo silencio, tal vez embriagados por la exhibición.
Se hizo una pausa, en la que el lugar quedó completamente en silencio. Los trabajadores que estaban en el escenario se miraron entre ellos y acercaron a la pared tras el escenario. Cada uno de ellos agarró una palanca distinta y giraron la cabeza en dirección al Doctor Infinito. Este dio un par de pasos a su derecha y, a la vez que los demás lo hicieron, tiró de una palanca.
El edificio al completo comenzó a temblar como si un terremoto de alta magnitud estuviese asolando el lugar, obligando a todos aquellos en pie a agarrarse a algo para no caer. La sacudida inicial fue tal que el líquido de las copas se desparramó por los suelos, casi parecía que el edificio fuese un barco en el océano azotado por inmensas olas, balanceándose de un lado al otro. No se escucharon gritos, únicamente el abrumador sonido de mecanismos encajándose y placas metálicas entrechocando. Pasados apenas cinco segundos, los temblores se redujeron, haciendo que fuese posible de nuevo erguirse en pie. A pesar de ello, todo el edificio seguía vibrando con un traqueteo rítmico que podía dificultar algo el movimiento.
Las luces del local volvieron a encenderse, haciendo posible que si alguien decidía mirar hacia abajo se encontrase con una visión perturbadora. El público yacía en posturas estáticas, algunos sentados en sus sillas con las cabezas inclinadas, otros apoyados sobre las mesas con los brazos extendidos y algunos más dispersos por el suelo, reposando en posiciones relajadas. De los laterales de la sala, aparecieron 20 hombres y mujeres vestidos con trajes dorados que comenzaron a atar las muñecas de los espectadores con sogas. En el escenario, el doctor conversaba con dos ayudantes y desaparecía a través de una cortina a la izquierda del escenario acompañado por ellos, dejando a exactamente 10 personas en el escenario, que comprobaban algunos de los artilugios aún en funcionamiento y emitiendo vapores. Con el ruido que había, era imposible saber de qué estaban hablando.
Musica ambientación 1
Durante aquella erupción, varios dispositivos comenzaron a emitir un vapor rojizo que se dispersó por el área. Conforme el burbujeo aumentaba su intensidad, lo que inicialmente parecían ser pequeñas explosiones, el sonido se transformó en una vibrante sinfonía de percusión y tonos metálicos. Los doce asistentes se acercaron a uno de los aparatos y empezaron a cantar una melodía que armonizaba con la música instrumental. Estos sonidos generaban potentes vibraciones que emanaban del escenario, envolviendo todo el entorno, incluyéndoos a vosotros, permitiendo que sintierais la música resonar en vuestro ser. Los muebles metálicos temblaban, sin embargo, las copas permanecían intactas y ningún objeto caía; parecía imposible, pero era así. Incluso aquellos ubicados en los balcones superiores experimentaban completamente la sensación. Los espectadores vitoreaban asombrados, aunque sus voces quedaban opacadas por el concierto.
Cada ciertos momentos, el Doctor Infinito iba afinando algunas de sus herramientas, vertiendo otras sustancias, haciendo que la música fuese alterándose y cambiando los colores del líquido pasando por toda la gama del arcoíris, alterando también los vapores que emanaban. A medida que el concierto continuaba, los ayudantes a su vez iban lanzando pequeños puñados de un polvo procedente de las bolsitas a otros de los artilugios, que estallaban al impactar contra discos moviéndolos, reposicionándolos y creando percusión y humo a la vez. Vuestros sentidos estaban rebosantes de información. Los sonidos en vuestros oídos, las vibraciones en vuestros cuerpos, incluso si olfateabais, con cada color de vapor que os iba llegando podíais notar un aroma distinto. El rojo olía ligeramente a fresas, el amarillo a vainilla, el verde a manzanas ácidas, el morado a arándanos… Cada uno traía consigo un olor frutal distinto que incluso se colaba a través de las fosas nasales y os dejaba el sabor de esa fruta en la boca. Incluso a la vista, era un espectáculo hermoso y embriagador, con los ayudantes desplazándose ágilmente por el escenario en lo que parecía una danza.
El espectáculo prosiguió durante unos minutos, en los que el público finalmente había quedado en completo silencio, tal vez embriagados por la exhibición.
Se hizo una pausa, en la que el lugar quedó completamente en silencio. Los trabajadores que estaban en el escenario se miraron entre ellos y acercaron a la pared tras el escenario. Cada uno de ellos agarró una palanca distinta y giraron la cabeza en dirección al Doctor Infinito. Este dio un par de pasos a su derecha y, a la vez que los demás lo hicieron, tiró de una palanca.
El edificio al completo comenzó a temblar como si un terremoto de alta magnitud estuviese asolando el lugar, obligando a todos aquellos en pie a agarrarse a algo para no caer. La sacudida inicial fue tal que el líquido de las copas se desparramó por los suelos, casi parecía que el edificio fuese un barco en el océano azotado por inmensas olas, balanceándose de un lado al otro. No se escucharon gritos, únicamente el abrumador sonido de mecanismos encajándose y placas metálicas entrechocando. Pasados apenas cinco segundos, los temblores se redujeron, haciendo que fuese posible de nuevo erguirse en pie. A pesar de ello, todo el edificio seguía vibrando con un traqueteo rítmico que podía dificultar algo el movimiento.
Las luces del local volvieron a encenderse, haciendo posible que si alguien decidía mirar hacia abajo se encontrase con una visión perturbadora. El público yacía en posturas estáticas, algunos sentados en sus sillas con las cabezas inclinadas, otros apoyados sobre las mesas con los brazos extendidos y algunos más dispersos por el suelo, reposando en posiciones relajadas. De los laterales de la sala, aparecieron 20 hombres y mujeres vestidos con trajes dorados que comenzaron a atar las muñecas de los espectadores con sogas. En el escenario, el doctor conversaba con dos ayudantes y desaparecía a través de una cortina a la izquierda del escenario acompañado por ellos, dejando a exactamente 10 personas en el escenario, que comprobaban algunos de los artilugios aún en funcionamiento y emitiendo vapores. Con el ruido que había, era imposible saber de qué estaban hablando.
Aclaraciones

![[Imagen: Mapa_planta_aventura.png]](https://cdn.discordapp.com/attachments/1082352859032584283/1199445117250043924/Mapa_planta_aventura.png)