25-01-2024, 03:08 PM
(Última modificación: 26-01-2024, 09:40 PM por Chloe Dendro.
Razón: Error con la presentación de la horda
)
La oscuridad de la noche te dificultaba ver con claridad cuantos piratas había en la plaza desde la distancia, con un vistazo más cercano verías que no era un grupo demasiado grande, pero iban armados y no tenían problemas en usar la violencia contra cualquiera de los pueblerinos, eso les había servido para rápidamente tenerlos a todos sometidos, agrupados en una masa de personas que estaba siendo vigilada por cuatro piratas con sables que los apuntaban para recordarles que no debían intentar nada si es que valoraban sus vidas. Un grupo de cinco iba entrando y saliendo de las casas, asegurándose de que no se hubieran dejado a nadie y también confirmando que no quedaba en ellas nada de valor que poder robar. El último grupo de estos corsarios estaba formado por dos, dos rostros que resultarían familiares a Hécate, pues eran los que habían sido testigos de su matanza en Yasu. — ¡Vamos, más rápido! — gritó el que debía ser el pirata más feo del West Blue. — Parece mentira que estemos haciendo esto para vengar a nuestro capitán, sois un atajo de vagos... — le siguió el pirata a su lado, que tenía un gesto mucho más amable que el resto de sus compañeros. Ambos habían sobrevivido - huyendo - al ataque que acabó con Bogger, su capitán, pero tergiversaron la historia para que sus compañeros estuviera ahora bajo el mando conjunto de ambos.
Entre los dos estaba de pie el mercenario que habían contratado, vestía un kimono más negro que la noche que dejaba descubierto su musculado pecho y una capa del mismo color reposaba sobre sus hombros, unas botas tabi cubrían sus pies con el mismo tono azabache y el único color más distintivo de su atuendo era su cinturón, blanco como la luz del día, en él llevaba la vaina de su katana, negra con detalles dorados y también la funda que albergaba su rifle. Con una mirada fría el hombre era testigo de toda la situación, ignorando por completo las súplicas de la gente que le pedían que hiciera algo con esos piratas, solo le interesaba acabar rápido y poder irse a seguir haciendo su vida. — Se nos va a hacer de día como sigáis a este paso, ¿Por qué tardáis tanto? — el pirata feo dejó su posición en el centro de la plaza, quedando ahí el mercenario y otro pirata más, juntándose los tres grupos en uno solo de diez que rodearon a los civiles.
Quedaba entonces la circular plaza distribuida de la siguiente forma; dos calles servían de entrada y salida, a medio camino entre ambas entradas el grupo de civiles se encuentra apelotonado y en el suelo, rodeado por los piratas que tienen los sables listos para hacer lo que haga falta, y por último la zona central de la plaza tiene una pequeña elevación, como un mini escenario circular, en el que estaban el mercenario y un pirata.
Quedaba entonces la circular plaza distribuida de la siguiente forma; dos calles servían de entrada y salida, a medio camino entre ambas entradas el grupo de civiles se encuentra apelotonado y en el suelo, rodeado por los piratas que tienen los sables listos para hacer lo que haga falta, y por último la zona central de la plaza tiene una pequeña elevación, como un mini escenario circular, en el que estaban el mercenario y un pirata.
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