[personajeinvalido=742]
Aquella situación era demasiado rara para mí.
No solo Tucrow era alguien, desde luego, con mucha energía y pasotismo para ser un Almirante. Quizás, y realmente, si lo pensaba en frío, era una buena razón para ser quien era. Eché la mirada hacia atrás, Karl directamente se animó a toda aquella fiesta y se dejó contagiar por el buen humor de Tucrow y su banda, como si fueran amigos de toda la vida, e Ikirami daba toda la impresión de que estaba disfrutando de aquella mirada a su cuerpo y su comentario, totalmente con la mirada fija en él, loca perdida. Los demás eran los únicos que parecía que mantenían cierta compostura - cada uno a su manera, claro - Volví a mirar al suelo frente a mí y suspiré, y todo para que el Almirante me dijera en mi cara "aburrido" y pasase totalmente de mí. Simplemente, me mantuve en aquella posición.
Acto seguido, de nuevo, volvió a decirle a Ikirami algo de "chulita", elevando el tono mucho más y alegando que estaba de servicio. No pude evitar soltar una carcajada, no sabía si de risa, o de ironía. Después, le escuché un poco más alejado, pero seguía gritando, diciendo algo de un "pato en llamas", así que supuse que aquel movimiento espontáneo de bailar y unirse a la fiesta le gustó, incluso haciendo sonidos raros, pero rítmicos mientras los de los focos le enfocaban allí donde estaba. Hasta que de nuevo, como si fuera la luz misma, apareció delante de mí, llegando a sorprenderme de inmediato, echando la cabeza un poco hacia atrás. Tras esto, mandó callar la música, y a Sheil y Uki y toda su tropa les dio la orden de irse a un barco - supongo que el suyo - para preparar su entrada y que fuera lo más espectacular posible. Todo esto bajo la mirada del vicealcaide Nicholas, el cual, claramente, todo esto parecía que le superaba.
Una vez dio su orden, se cruzó de brazos, adelantándose un poco hacia mi cabeza, preguntando lo que dije anteriormente, afirmando que estaba al cargo del grupo. Durante un segundo pensé que al menos iba a ponerse serio, pero, como siempre, mi gozo en un pozo. Negando con un claro "ya no", no entendía bien esa expresión, no sabía si me iban a degradar, o es que íbamos a tener otro superior, o que él iba a tomar el mando. Sea cual fuera, poco podía hacer ante la palabra de un superior de tal calibre. Simplemente me callé. Tampoco daba pie ni tiempo a poder hacer una respuesta, entre lo que habla y ahora reía... además ya dejó claro que le aburría. Nos invitó a seguirle tras aquella puerta, la cual, por sus palabras, parecía ser algún tipo de despacho o sala que pertenecía a Nicholas.
Con la mirada en el suelo y algo apagada, y un rostro de totalmente desgana, dejé que mis compañeros me adelantaran, salvo Daisen, sé que a él le gusta ir el último debido a su gran tamaño y así tener todo bajo control por lo que pueda pasar gracias a su altura. Seguí a mis compañeros hasta entrar del todo en aquella sala, la cual, no presté mucha atención. Solamente vi al fondo una gran estantería llena de informes y documentos, y una mesa llena de papeles, la cual, a su vez, tenía una mesa más pequeña encima. Ahora me quedaba claro que esto era el despacho de Nicholas. Tucrow se sentó encima de la mesa - la grande - dejando su petate al lado, no sin antes desordenar todo lo que había encima de esta.
A la espalda, aquella puerta se cerraba, dejando al vicealcaide fuera de la reunión mientras intentaba hablar, buscando una explicación sobre lo que estaba haciendo. Pero parece ser que se quedó corto.
Una vez la puerta se cerró, de repente, a Karl se me acercó y me dijo que le siguiera el juego. Puse cara de confusión, pues no logré entenderla bien. De repente, se le fue completamente la olla. Se puso a hacer los mismos sonidos raros que hizo Tucrow anteriormente, solo que... no quedaba igual de bien. Empezó a rimar de una manera algo rara y desordenada, hablando a cada uno de los compañeros, como animándoles a seguir. No estaba dando crédito a lo que estaba pasando ahora mismo. Parece ser que se percató de mi estado de ánimo, y ahora se puso a intentar animarme de alguna manera extraña, confirmando que era completamente un ex-comandante.
No pude evitar llevarme la mano a la cara y tapármela, muerto de vergüenza. No estaba enfadado con ella, si no, muerto de vergüenza, pues a saber que diría el Almirante sobre esto, viendo como mi compañera me estaba animando, intentando que yo le siguiera el juego en aquello, pero me era imposible, yo no era tan "madafaka" como Tucrow, así que solamente hice lo mejor que pude hacer. Me tocó el hombro con su mano, y yo le devolví el gesto tocándole con mi mano derecha, y mirándola con una sonrisa - ¡Gracias Karl, ha sido increíble! Seguro que al señor Tucrow le ha encantado, y quizás pueda ayudarte a mejorar esas coreografías - Intente hacerla sentir lo mejor posible y a la vez, que Tucrow no lo tuviera en cuenta, quitándole hierro al asunto, y que viera que al menos, somos un grupo unido.
Aquella situación era demasiado rara para mí.
No solo Tucrow era alguien, desde luego, con mucha energía y pasotismo para ser un Almirante. Quizás, y realmente, si lo pensaba en frío, era una buena razón para ser quien era. Eché la mirada hacia atrás, Karl directamente se animó a toda aquella fiesta y se dejó contagiar por el buen humor de Tucrow y su banda, como si fueran amigos de toda la vida, e Ikirami daba toda la impresión de que estaba disfrutando de aquella mirada a su cuerpo y su comentario, totalmente con la mirada fija en él, loca perdida. Los demás eran los únicos que parecía que mantenían cierta compostura - cada uno a su manera, claro - Volví a mirar al suelo frente a mí y suspiré, y todo para que el Almirante me dijera en mi cara "aburrido" y pasase totalmente de mí. Simplemente, me mantuve en aquella posición.
Acto seguido, de nuevo, volvió a decirle a Ikirami algo de "chulita", elevando el tono mucho más y alegando que estaba de servicio. No pude evitar soltar una carcajada, no sabía si de risa, o de ironía. Después, le escuché un poco más alejado, pero seguía gritando, diciendo algo de un "pato en llamas", así que supuse que aquel movimiento espontáneo de bailar y unirse a la fiesta le gustó, incluso haciendo sonidos raros, pero rítmicos mientras los de los focos le enfocaban allí donde estaba. Hasta que de nuevo, como si fuera la luz misma, apareció delante de mí, llegando a sorprenderme de inmediato, echando la cabeza un poco hacia atrás. Tras esto, mandó callar la música, y a Sheil y Uki y toda su tropa les dio la orden de irse a un barco - supongo que el suyo - para preparar su entrada y que fuera lo más espectacular posible. Todo esto bajo la mirada del vicealcaide Nicholas, el cual, claramente, todo esto parecía que le superaba.
Una vez dio su orden, se cruzó de brazos, adelantándose un poco hacia mi cabeza, preguntando lo que dije anteriormente, afirmando que estaba al cargo del grupo. Durante un segundo pensé que al menos iba a ponerse serio, pero, como siempre, mi gozo en un pozo. Negando con un claro "ya no", no entendía bien esa expresión, no sabía si me iban a degradar, o es que íbamos a tener otro superior, o que él iba a tomar el mando. Sea cual fuera, poco podía hacer ante la palabra de un superior de tal calibre. Simplemente me callé. Tampoco daba pie ni tiempo a poder hacer una respuesta, entre lo que habla y ahora reía... además ya dejó claro que le aburría. Nos invitó a seguirle tras aquella puerta, la cual, por sus palabras, parecía ser algún tipo de despacho o sala que pertenecía a Nicholas.
Con la mirada en el suelo y algo apagada, y un rostro de totalmente desgana, dejé que mis compañeros me adelantaran, salvo Daisen, sé que a él le gusta ir el último debido a su gran tamaño y así tener todo bajo control por lo que pueda pasar gracias a su altura. Seguí a mis compañeros hasta entrar del todo en aquella sala, la cual, no presté mucha atención. Solamente vi al fondo una gran estantería llena de informes y documentos, y una mesa llena de papeles, la cual, a su vez, tenía una mesa más pequeña encima. Ahora me quedaba claro que esto era el despacho de Nicholas. Tucrow se sentó encima de la mesa - la grande - dejando su petate al lado, no sin antes desordenar todo lo que había encima de esta.
A la espalda, aquella puerta se cerraba, dejando al vicealcaide fuera de la reunión mientras intentaba hablar, buscando una explicación sobre lo que estaba haciendo. Pero parece ser que se quedó corto.
Una vez la puerta se cerró, de repente, a Karl se me acercó y me dijo que le siguiera el juego. Puse cara de confusión, pues no logré entenderla bien. De repente, se le fue completamente la olla. Se puso a hacer los mismos sonidos raros que hizo Tucrow anteriormente, solo que... no quedaba igual de bien. Empezó a rimar de una manera algo rara y desordenada, hablando a cada uno de los compañeros, como animándoles a seguir. No estaba dando crédito a lo que estaba pasando ahora mismo. Parece ser que se percató de mi estado de ánimo, y ahora se puso a intentar animarme de alguna manera extraña, confirmando que era completamente un ex-comandante.
No pude evitar llevarme la mano a la cara y tapármela, muerto de vergüenza. No estaba enfadado con ella, si no, muerto de vergüenza, pues a saber que diría el Almirante sobre esto, viendo como mi compañera me estaba animando, intentando que yo le siguiera el juego en aquello, pero me era imposible, yo no era tan "madafaka" como Tucrow, así que solamente hice lo mejor que pude hacer. Me tocó el hombro con su mano, y yo le devolví el gesto tocándole con mi mano derecha, y mirándola con una sonrisa - ¡Gracias Karl, ha sido increíble! Seguro que al señor Tucrow le ha encantado, y quizás pueda ayudarte a mejorar esas coreografías - Intente hacerla sentir lo mejor posible y a la vez, que Tucrow no lo tuviera en cuenta, quitándole hierro al asunto, y que viera que al menos, somos un grupo unido.
Resumen y Off
