26-01-2024, 08:28 PM
Kisuke y el granjero anduvieron hasta llegar a los almacenes sin ningún aparente contratiempo. El paisaje era realmente curioso, pues el horizonte de bambú hacía de este un llamativo paraje. Durante el camino vieron a todo tipo de gente trabajar en los campos, tanto a ancianos como a niños, pues Tao Hua tenía en su plantilla todo aquel que pudiera ser útil en el campo, tuviera la edad que tuviera. Mientras fuera productivo, le pagarían. Dichos trabajadores miraban a Kisuke mientras pasaba por la cercanía de los campos con cierta mirada curiosa. No sabían si se trataba de un futuro empleado más, o si sería algún tipo de inspector que les sacaría de esa situación tan precaria. Alguna de las chicas que trabajaban allí, apartaron la mirada avergonzadas cuando el joven se descamisó en mitad del camino.
Los almacenes se encontraban en mitad del bosque de Bambú, en un claro donde estaban los 3 imponentes edificios, su situación era claramente estratégica, ya que el transporte del bambú sería algo costoso si se tuviera que hacer hasta fuera de los bosques. Si te fijabas en la zona boscosa, podías ver tanto bambú algo más verde y grueso, como trozos de un color más claro, pero también más fino. Aun así, todo ese bambú se utilizaría en un futuro para su tala y venta sin contemplaciones.
Kisuke comentó que cuál era su papel ahí ahora mismo, que cuál sería el siguiente paso, a lo que el granjero respondió medio gruñendo;
- Vamos a ver a mi hijo, está en el almacén principal, él te explicará todo lo que sabemos sobre los bandidos.
El granjero acompañó a Kisuke hasta estar en la puerta del gran almacén central. El edificio podría medir perfectamente 30 m de largo y unos 10 de ancho, haciéndolo un edificio completamente rectangular. Era un almacén bastante alto, quizá de unos 6 o 7 metros. Tenía un portón doble que ocupaba casi toda la pared frontal por donde entrar y salir los carros y carretas con bambú. De ese mismo portón, salió un muchacho ciertamente joven y algo fornido.
- Este es mi hijo, Gromm. Él te dirá todo lo que necesitas saber, yo vuelvo al trabajo, que he perdido mucho tiempo con toda esta estupidez. - Gruñendo de nuevo, el granjero, el cual ni siquiera había tenido la educación de presentarse, se despidió de Kisuke volviendo por donde habían venido, supuestamente, a trabajar.
- ¿Se supone que tú nos vas a ayudar? Te lo voy a decir claro. No queremos ayuda de nadie, si esos bandidos vuelven les destrozaremos nosotros mismos. - El joven se quedó mirando a Kisuke - Pero vamos, supongo que querrás "hacer tu trabajo", así que te cuento lo que sé - El joven parecía intentar ayudar a Kisuke, pero sus maneras no terminaban de ser las adecuadas - Asaltaron el almacén de ahí - Señalaba al almacén de la izquierda - Rompieron uno de los portones y se llevaron el bambú que había dentro. No tenemos nada más que decirte. Si quieres ir a mirar, tú mismo, poca cosa vas a ver ya.
Gromm se quedó de brazos cruzados, esperando a que Kisuke fuese a mirar lo que le había dicho. El joven no parecía mal chico, pero estaba claro había algo en esa situación que no le gustaba.
Los almacenes se encontraban en mitad del bosque de Bambú, en un claro donde estaban los 3 imponentes edificios, su situación era claramente estratégica, ya que el transporte del bambú sería algo costoso si se tuviera que hacer hasta fuera de los bosques. Si te fijabas en la zona boscosa, podías ver tanto bambú algo más verde y grueso, como trozos de un color más claro, pero también más fino. Aun así, todo ese bambú se utilizaría en un futuro para su tala y venta sin contemplaciones.
Kisuke comentó que cuál era su papel ahí ahora mismo, que cuál sería el siguiente paso, a lo que el granjero respondió medio gruñendo;
- Vamos a ver a mi hijo, está en el almacén principal, él te explicará todo lo que sabemos sobre los bandidos.
El granjero acompañó a Kisuke hasta estar en la puerta del gran almacén central. El edificio podría medir perfectamente 30 m de largo y unos 10 de ancho, haciéndolo un edificio completamente rectangular. Era un almacén bastante alto, quizá de unos 6 o 7 metros. Tenía un portón doble que ocupaba casi toda la pared frontal por donde entrar y salir los carros y carretas con bambú. De ese mismo portón, salió un muchacho ciertamente joven y algo fornido.
- Este es mi hijo, Gromm. Él te dirá todo lo que necesitas saber, yo vuelvo al trabajo, que he perdido mucho tiempo con toda esta estupidez. - Gruñendo de nuevo, el granjero, el cual ni siquiera había tenido la educación de presentarse, se despidió de Kisuke volviendo por donde habían venido, supuestamente, a trabajar.
- ¿Se supone que tú nos vas a ayudar? Te lo voy a decir claro. No queremos ayuda de nadie, si esos bandidos vuelven les destrozaremos nosotros mismos. - El joven se quedó mirando a Kisuke - Pero vamos, supongo que querrás "hacer tu trabajo", así que te cuento lo que sé - El joven parecía intentar ayudar a Kisuke, pero sus maneras no terminaban de ser las adecuadas - Asaltaron el almacén de ahí - Señalaba al almacén de la izquierda - Rompieron uno de los portones y se llevaron el bambú que había dentro. No tenemos nada más que decirte. Si quieres ir a mirar, tú mismo, poca cosa vas a ver ya.
Gromm se quedó de brazos cruzados, esperando a que Kisuke fuese a mirar lo que le había dicho. El joven no parecía mal chico, pero estaba claro había algo en esa situación que no le gustaba.
Resumen
Gromm
Narrador
