27-01-2024, 09:50 PM
[personajeinvalido=742]
Aquella situación parece ser que se fue un poco de control.
Tras la actuación un tanto rara de Karl, Ikirami por alguna extraña razón se comportó de manera agresiva con ella, dando a entender de que estaba harta de aquel nombre que, hasta ahora, nunca le había molestado. A su vez, Sephi no pudo evitar reírse de ella con cierto toque de sarcasmo, esto estaba claro que iba a pasar, son el perro y el gato a veces. Daisen como siempre callado, intentando analizar todo desde su punto de vista, y Tenma salió a defender delante de Tucrow, algo que, aunque lo valoraba, era correr un riesgo innecesario, estaba delante de uno de los mayores exponentes de la Marina.
Pero toda esta secuencia por parte de todos, hablando mal, se la sudaba completamente a Tucrow, alegando que no le gustaba la gente aburrida, por lo que valoró el intento de Karl, aunque rogándola caso que no se dedicara a eso de rimar - Menos mal, no se lo ha tomado a mal - Pensé aliviado. Mientras hablaba y limpiaba la sangre que goteaba, comentó el motivo por el que estábamos allí con él: El incidente de los Cabos Gemelos y los Dalton. Esta vez parecía que iba a ponerse en serio a hablar, y estaba realmente intrigado. Pero... de nuevo, parece ser que miró a los pechos de Ikirami y de nuevo cortocircuitó, viéndole una pequeña gota de sangre - ¿Acaso este tío nunca ha visto dos tetas? - Pensé, poniendo cara de circunstancia, aunque algo alegre, pues ahora me estaba resultando gracioso.
Desapareció de nuevo, delante de nosotros, dos segundos pasaron - ¿Señ...? - Y al tercero, apareció de nuevo, esta vez con el pelo mojado y una toalla en su cuello con la que se secaba. Desde luego, cada vez me quedaba más claro que esto era un poder de una Akuma no mi. No le encontraba otra lógica, me puse a pensar en ello mientras perdía un poco el hilo de lo que estaba hablando cuando, de repente, me percaté de que agachó la cabeza hacia mí, con un papelito en la mano. Me sorprendí abriendo un poco los ojos y mirándole de lleno, al igual que hacía él conmigo. Y confirmando una vez más lo que antes escuché: Se acabó ser Comandante de la División 34. Quizás nos iban a poner al cargo a algún superior, era lo más lógico que ahora mismo podía pensar y suceder. No me desagradaba del todo, pero durante un instante me sentí como derrotado. Puede ser que el cargo de Comandante se me quedara grande, después de todo. Así que aceptando un poco lo que fuera a pasar, me encogí de hombros y decidí escucharle, pues ahora parecía que iba a leer aquella nota que tenía en la mano.
Aquí, fue cuando empecé cada vez más y más a sorprenderme. Lo primero de todo, ya no éramos la División 34, sino la 21, no sé por qué el cambio, me daba pena, era una buena manera de acordarnos de donde proveníamos, pero lo acepté. Continuó diciendo que nos íbamos a ir a Skypiea para mantener él no sé qué de un festival que se iba a celebrar, el cual convocaba un tal Zaru. Estaba confuso, desconocía totalmente aquel nombre del sitio donde íbamos a ir, miré tanto a Daisen como a Ikirami, ya que sé que ellos podían tener algo más de idea que yo gracias a su conocimiento. Pero no acabó aquí la cosa, pues de repente, se puso a mencionarnos, uno a uno, con nuestro nombre y apellido. No sé por qué, se me pasó fugazmente por la mente al loco de Blackmore y su arrogancia de mierda, pero se fue rápido cuando, automáticamente, nombro los cargos que cada uno de ellos habían conseguido, los estaba ascendiendo. Ikirami y Daisen eran tenientes ahora. Por su parte, Sephi y Karl - la cual fue nombrada como Firebirth - pasaban a ser comandantes, al igual que yo. Tras esto, Tucrow comenzó a guardarse aquel papelito dentro de sus vendas. El pobre Tenma no sufrió esa suerte, puesto a que era todavía muy novato, no pude evitar mirarle y afirmarle con la cabeza de que no pasaba nada, intentando mostrarle un gesto de que había que seguir trabajando para subir y le íbamos a ayudar.
El almirante volvió a mirarme, esta vez con una sonrisa bien notoria, mi reacción fue mirarle fijamente, con cara de sorprendido, eso sí, pero sin perder un ápice de determinación por lo que fuera a decirme. Otra vez, aquel apodo, "Héroe de los cabos gemelos", fue como se dirigió hacia mí, no me gustaba, pero por una vez, mantuve la compostura y no dejé que los pensamientos negativos me comieran. Y, porque no, otra vez alguien que me decía lo mismo, "eres muy serio", ya tenía suficiente con Karl y porque no, los demás compañeros, sabía de sobra que no les gustaba mi actitud, la cual intenté cambiar con un nuevo aspecto de look, pero no fue suficiente.
Tucrow sabía que no disponía de un apellido como tal, reforzando que eso no podía ser así, puesto que todo héroe tiene que ser una estrella. Aquella frase, realmente caló muy fuerte en mí. Era consciente de lo que estaba pasando, un Almirante estaba reconociendo que podía ser alguien. Que podía llegar a ser un buen Marine. Levantando de nuevo la mano hacia arriba, no sé si de manera intencionada o cosas de la causalidad, apuntando allí donde se encontraban las estrellas, me nombró "Joe the Star". Era la primera vez que entendía bien algo de todo lo que decía, sabía que 'Star' significaba Estrella, y él decidió de alguna manera 'bautizarme' así, o como bien dijo él, por orden directa. Puede parecer una tontería, pero gracias a eso, y la convicción con la que lo decía, de alguna manera, ya no tendría que volver a negarle a alguien que me dijera como me apellido. Juntó ambas cosas, mi nombre con su apellido improvisado, acabando totalmente y de manera definitiva: Joe Joestar.
Tras esto, colocó su mano derecha delante de mí, me quedé completamente atónito mirándola, estaba en un estado totalmente de paz absoluta, mezclado con un poco de entusiasmo, excitación y alegría. Levanté la mirada de nuevo para mirarle, y tras aquello, quedaba algo más por decirme. Quedé ascendido de Comandante a Comodoro, guiñándome un ojo tras sus grandes gafas anaranjadas, y diciendo que confiaba en mí. Parece mentira que hace un rato, entrase aquí con la menor de las expectativas, mi negativa me cegaba en que a veces no todo es tan oscuro como lo suelo pintar. Tenía que quitarme aquella capa de inseguridad que tenía siempre por encima. Sobre todo, por mis compañeros. ¿Quizás deba de ser más como Tucrow? ¿Con confianza para que pueda transmitírsela a ellos? La respuesta era más que obvia. Quizás el destino me esté intentando decir algo con todo esto, y yo iba a aprovechar para verlo y reaccionar. Sonreí de oreja a oreja a Tucrow, mirándole a los ojos con determinación y confianza, y como no, estrechándole fuertemente mi mano derecha con la suya, aceptando así su orden directa - ¡Ojalá pudiera hacerle una de sus rimas para agradecérselo de manera más personal! - Dije con los ojos cerrados y riendo - ¡Pero me temo que necesitaré algunas clases suyas para que me enseñe a hacerlo bien! - Dije con entusiasmo y mucha alegría - ¡Gracias, Aoyagi, le prometo que seré esa estrella que menciona! - Finalicé de manera seria, pero con mucha confianza en mis palabras y una pequeña sonrisa mientras acababa el estrechamiento de manos.
Me giré para ver a todos mis compañeros, poniendo los brazos en forma de tetera y gritando con mucha energía - ¡Felicidades a todos vosotros también, no puedo estar más orgulloso de mis compañeros! - Les miré uno a uno - ¡Cuando podamos, lo celebraremos con un banquete de la hostia, os prepararé los platos que queráis y más os guste! - Grité completamente alegre. Realmente, me sentía bien conmigo mismo. Era hora de demostrar de lo que era capaz.
Aquella situación parece ser que se fue un poco de control.
Tras la actuación un tanto rara de Karl, Ikirami por alguna extraña razón se comportó de manera agresiva con ella, dando a entender de que estaba harta de aquel nombre que, hasta ahora, nunca le había molestado. A su vez, Sephi no pudo evitar reírse de ella con cierto toque de sarcasmo, esto estaba claro que iba a pasar, son el perro y el gato a veces. Daisen como siempre callado, intentando analizar todo desde su punto de vista, y Tenma salió a defender delante de Tucrow, algo que, aunque lo valoraba, era correr un riesgo innecesario, estaba delante de uno de los mayores exponentes de la Marina.
Pero toda esta secuencia por parte de todos, hablando mal, se la sudaba completamente a Tucrow, alegando que no le gustaba la gente aburrida, por lo que valoró el intento de Karl, aunque rogándola caso que no se dedicara a eso de rimar - Menos mal, no se lo ha tomado a mal - Pensé aliviado. Mientras hablaba y limpiaba la sangre que goteaba, comentó el motivo por el que estábamos allí con él: El incidente de los Cabos Gemelos y los Dalton. Esta vez parecía que iba a ponerse en serio a hablar, y estaba realmente intrigado. Pero... de nuevo, parece ser que miró a los pechos de Ikirami y de nuevo cortocircuitó, viéndole una pequeña gota de sangre - ¿Acaso este tío nunca ha visto dos tetas? - Pensé, poniendo cara de circunstancia, aunque algo alegre, pues ahora me estaba resultando gracioso.
Desapareció de nuevo, delante de nosotros, dos segundos pasaron - ¿Señ...? - Y al tercero, apareció de nuevo, esta vez con el pelo mojado y una toalla en su cuello con la que se secaba. Desde luego, cada vez me quedaba más claro que esto era un poder de una Akuma no mi. No le encontraba otra lógica, me puse a pensar en ello mientras perdía un poco el hilo de lo que estaba hablando cuando, de repente, me percaté de que agachó la cabeza hacia mí, con un papelito en la mano. Me sorprendí abriendo un poco los ojos y mirándole de lleno, al igual que hacía él conmigo. Y confirmando una vez más lo que antes escuché: Se acabó ser Comandante de la División 34. Quizás nos iban a poner al cargo a algún superior, era lo más lógico que ahora mismo podía pensar y suceder. No me desagradaba del todo, pero durante un instante me sentí como derrotado. Puede ser que el cargo de Comandante se me quedara grande, después de todo. Así que aceptando un poco lo que fuera a pasar, me encogí de hombros y decidí escucharle, pues ahora parecía que iba a leer aquella nota que tenía en la mano.
Aquí, fue cuando empecé cada vez más y más a sorprenderme. Lo primero de todo, ya no éramos la División 34, sino la 21, no sé por qué el cambio, me daba pena, era una buena manera de acordarnos de donde proveníamos, pero lo acepté. Continuó diciendo que nos íbamos a ir a Skypiea para mantener él no sé qué de un festival que se iba a celebrar, el cual convocaba un tal Zaru. Estaba confuso, desconocía totalmente aquel nombre del sitio donde íbamos a ir, miré tanto a Daisen como a Ikirami, ya que sé que ellos podían tener algo más de idea que yo gracias a su conocimiento. Pero no acabó aquí la cosa, pues de repente, se puso a mencionarnos, uno a uno, con nuestro nombre y apellido. No sé por qué, se me pasó fugazmente por la mente al loco de Blackmore y su arrogancia de mierda, pero se fue rápido cuando, automáticamente, nombro los cargos que cada uno de ellos habían conseguido, los estaba ascendiendo. Ikirami y Daisen eran tenientes ahora. Por su parte, Sephi y Karl - la cual fue nombrada como Firebirth - pasaban a ser comandantes, al igual que yo. Tras esto, Tucrow comenzó a guardarse aquel papelito dentro de sus vendas. El pobre Tenma no sufrió esa suerte, puesto a que era todavía muy novato, no pude evitar mirarle y afirmarle con la cabeza de que no pasaba nada, intentando mostrarle un gesto de que había que seguir trabajando para subir y le íbamos a ayudar.
El almirante volvió a mirarme, esta vez con una sonrisa bien notoria, mi reacción fue mirarle fijamente, con cara de sorprendido, eso sí, pero sin perder un ápice de determinación por lo que fuera a decirme. Otra vez, aquel apodo, "Héroe de los cabos gemelos", fue como se dirigió hacia mí, no me gustaba, pero por una vez, mantuve la compostura y no dejé que los pensamientos negativos me comieran. Y, porque no, otra vez alguien que me decía lo mismo, "eres muy serio", ya tenía suficiente con Karl y porque no, los demás compañeros, sabía de sobra que no les gustaba mi actitud, la cual intenté cambiar con un nuevo aspecto de look, pero no fue suficiente.
Tucrow sabía que no disponía de un apellido como tal, reforzando que eso no podía ser así, puesto que todo héroe tiene que ser una estrella. Aquella frase, realmente caló muy fuerte en mí. Era consciente de lo que estaba pasando, un Almirante estaba reconociendo que podía ser alguien. Que podía llegar a ser un buen Marine. Levantando de nuevo la mano hacia arriba, no sé si de manera intencionada o cosas de la causalidad, apuntando allí donde se encontraban las estrellas, me nombró "Joe the Star". Era la primera vez que entendía bien algo de todo lo que decía, sabía que 'Star' significaba Estrella, y él decidió de alguna manera 'bautizarme' así, o como bien dijo él, por orden directa. Puede parecer una tontería, pero gracias a eso, y la convicción con la que lo decía, de alguna manera, ya no tendría que volver a negarle a alguien que me dijera como me apellido. Juntó ambas cosas, mi nombre con su apellido improvisado, acabando totalmente y de manera definitiva: Joe Joestar.
Tras esto, colocó su mano derecha delante de mí, me quedé completamente atónito mirándola, estaba en un estado totalmente de paz absoluta, mezclado con un poco de entusiasmo, excitación y alegría. Levanté la mirada de nuevo para mirarle, y tras aquello, quedaba algo más por decirme. Quedé ascendido de Comandante a Comodoro, guiñándome un ojo tras sus grandes gafas anaranjadas, y diciendo que confiaba en mí. Parece mentira que hace un rato, entrase aquí con la menor de las expectativas, mi negativa me cegaba en que a veces no todo es tan oscuro como lo suelo pintar. Tenía que quitarme aquella capa de inseguridad que tenía siempre por encima. Sobre todo, por mis compañeros. ¿Quizás deba de ser más como Tucrow? ¿Con confianza para que pueda transmitírsela a ellos? La respuesta era más que obvia. Quizás el destino me esté intentando decir algo con todo esto, y yo iba a aprovechar para verlo y reaccionar. Sonreí de oreja a oreja a Tucrow, mirándole a los ojos con determinación y confianza, y como no, estrechándole fuertemente mi mano derecha con la suya, aceptando así su orden directa - ¡Ojalá pudiera hacerle una de sus rimas para agradecérselo de manera más personal! - Dije con los ojos cerrados y riendo - ¡Pero me temo que necesitaré algunas clases suyas para que me enseñe a hacerlo bien! - Dije con entusiasmo y mucha alegría - ¡Gracias, Aoyagi, le prometo que seré esa estrella que menciona! - Finalicé de manera seria, pero con mucha confianza en mis palabras y una pequeña sonrisa mientras acababa el estrechamiento de manos.
Me giré para ver a todos mis compañeros, poniendo los brazos en forma de tetera y gritando con mucha energía - ¡Felicidades a todos vosotros también, no puedo estar más orgulloso de mis compañeros! - Les miré uno a uno - ¡Cuando podamos, lo celebraremos con un banquete de la hostia, os prepararé los platos que queráis y más os guste! - Grité completamente alegre. Realmente, me sentía bien conmigo mismo. Era hora de demostrar de lo que era capaz.
