28-01-2024, 02:28 PM
(Última modificación: 28-01-2024, 02:29 PM por Kurowashi Sephiroth.)
[personajeinvalido=742]
Karl no tardó, como era de esperarse, en contestar a Ikirami recordándole que era su superior y que la respetase. "Como si ella hiciese por ser respetada" Escuché como Karl acababa de dirigirse a Ikirami, por lo que el siguiente iba a ser yo, ella no podía callarse, la conocía muy bien, así que mientras ella tomaba aire para dirigirse a mí, yo levantaba mi brazo izquierdo, recto en dirección a Karl mientras giraba la cabeza hacia una de las estanterías, como si fuese a hacer caso de los informes y abría la palma de mi mano. Cuando esta dejo el berrinche baje el brazo y volví a reposar la mano sobre la empuñadura de Masamune.
Una vez Karl termino Tucrow como si no hubiese pasado nada allí comenzó a hablar de nuevo, el -peloteo- de Karl no funcionó del todo, si el almirante aplaudió su esfuerzo, pero como era lógico para todo aquel que tuviese un poco de respeto y buen gusto por la música le sugirió que no volviese a intentarlo.
Yo ya había vuelto a la posición que había tenido desde que entramos en la prisión, relajado, con la diestra dentro del bolsillo del pantalón y la siniestra colgando sobre las katanas, mi intención era estar pendiente de todo lo que pudiéramos escuchar y en este momento debía estar más pendiente todavía. El tipo que teníamos delante, por mejor o peor que me cayese, era nuestro superior y era el que nos había convocado aquí, por lo tanto, quería saber el motivo del cual había decidido reunirnos aquí.
Este volvió a distraerse con el busto de Ikirami, de verdad que me caía como el culo este tipo, no era la imagen respetable que debía tener para mí alguien de su estatus. Volvió a desaparecer y cuando reapareció volvió con una toalla. "Está claro, esto se debe a una fruta, no tiene más explicaciones, pero ¿Cuál?" Esta vez al menos pudo calmarse y siguió contándonos para lo que habíamos venido a este lugar. En lugar de seguir siendo la división 34, seriamos la 21. La verdad el cambio no me gustó, para mí el 34 era como un símbolo ya, en la cual cabían todos aquellos que perdimos por el camino. Nuestro próximo destino sería Skypiea y empezó a dar ascensos a diestro y siniestro, Ikirami y Daisen pasaban a ser tenientes, Karl y yo seriamos comandantes, como hasta ahora había sido Joe."Por fin un ascenso merecido, habíamos salvado un pueblo entero y eso no había caído en saco roto" Pensé mientras mis ojos brillaban y de mi cara se escapaba una sonrisa.
Fue a este al último que se dirigió, el "Héroe de los Cabos" a mí también me lo llamaron, por suerte para mí había dejado de ser relevante y nadie me lo llamaba, pues no consideraba que fuese meritorio, pero a Joe le seguía persiguiendo. Después de recordarle sus méritos, le puso un apellido y le nombró comodoro. Confirmando lo que sospechaba por sus palabras anteriores, era o un ascenso o la inclusión de alguien nuevo al grupo, por suerte fue lo primero.
Joe tuvo unas palabras de agradecimiento hacia Tucrow y luego nos felicitó.
La primera en tomar la palabra fue Karl, y se lanzó a los brazos de Joe.
Acto seguido me dispuse a realizar un saludo militar mirando hacia mi comodoro. -Todo esto es gracias a ti, amigo, para mí es todo un honor haber recorrido todo este camino junto a ti y espero que lleguemos a lo más alto, juntos. ¡Enhorabuena! Rompí el saludo y me abalancé para abrazar a ambos, aunque con el tamaño de Karl apenas pude abarcar media cintura suya. -¡Sois mi familia! Les dije con la voz rota de la emoción y dejando caer alguna lágrima por mis mejillas
Karl no tardó, como era de esperarse, en contestar a Ikirami recordándole que era su superior y que la respetase. "Como si ella hiciese por ser respetada" Escuché como Karl acababa de dirigirse a Ikirami, por lo que el siguiente iba a ser yo, ella no podía callarse, la conocía muy bien, así que mientras ella tomaba aire para dirigirse a mí, yo levantaba mi brazo izquierdo, recto en dirección a Karl mientras giraba la cabeza hacia una de las estanterías, como si fuese a hacer caso de los informes y abría la palma de mi mano. Cuando esta dejo el berrinche baje el brazo y volví a reposar la mano sobre la empuñadura de Masamune.
Una vez Karl termino Tucrow como si no hubiese pasado nada allí comenzó a hablar de nuevo, el -peloteo- de Karl no funcionó del todo, si el almirante aplaudió su esfuerzo, pero como era lógico para todo aquel que tuviese un poco de respeto y buen gusto por la música le sugirió que no volviese a intentarlo.
Yo ya había vuelto a la posición que había tenido desde que entramos en la prisión, relajado, con la diestra dentro del bolsillo del pantalón y la siniestra colgando sobre las katanas, mi intención era estar pendiente de todo lo que pudiéramos escuchar y en este momento debía estar más pendiente todavía. El tipo que teníamos delante, por mejor o peor que me cayese, era nuestro superior y era el que nos había convocado aquí, por lo tanto, quería saber el motivo del cual había decidido reunirnos aquí.
Este volvió a distraerse con el busto de Ikirami, de verdad que me caía como el culo este tipo, no era la imagen respetable que debía tener para mí alguien de su estatus. Volvió a desaparecer y cuando reapareció volvió con una toalla. "Está claro, esto se debe a una fruta, no tiene más explicaciones, pero ¿Cuál?" Esta vez al menos pudo calmarse y siguió contándonos para lo que habíamos venido a este lugar. En lugar de seguir siendo la división 34, seriamos la 21. La verdad el cambio no me gustó, para mí el 34 era como un símbolo ya, en la cual cabían todos aquellos que perdimos por el camino. Nuestro próximo destino sería Skypiea y empezó a dar ascensos a diestro y siniestro, Ikirami y Daisen pasaban a ser tenientes, Karl y yo seriamos comandantes, como hasta ahora había sido Joe."Por fin un ascenso merecido, habíamos salvado un pueblo entero y eso no había caído en saco roto" Pensé mientras mis ojos brillaban y de mi cara se escapaba una sonrisa.
Fue a este al último que se dirigió, el "Héroe de los Cabos" a mí también me lo llamaron, por suerte para mí había dejado de ser relevante y nadie me lo llamaba, pues no consideraba que fuese meritorio, pero a Joe le seguía persiguiendo. Después de recordarle sus méritos, le puso un apellido y le nombró comodoro. Confirmando lo que sospechaba por sus palabras anteriores, era o un ascenso o la inclusión de alguien nuevo al grupo, por suerte fue lo primero.
Joe tuvo unas palabras de agradecimiento hacia Tucrow y luego nos felicitó.
La primera en tomar la palabra fue Karl, y se lanzó a los brazos de Joe.
Acto seguido me dispuse a realizar un saludo militar mirando hacia mi comodoro. -Todo esto es gracias a ti, amigo, para mí es todo un honor haber recorrido todo este camino junto a ti y espero que lleguemos a lo más alto, juntos. ¡Enhorabuena! Rompí el saludo y me abalancé para abrazar a ambos, aunque con el tamaño de Karl apenas pude abarcar media cintura suya. -¡Sois mi familia! Les dije con la voz rota de la emoción y dejando caer alguna lágrima por mis mejillas
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