Leyenda
- ¿Pero, qué he hecho ahora?- pensé cuando la albina mujer se levantó súbitamente. Me sorprendió, por lo que me quedé en silencio, intentando pensar en qué había hecho para enfadar a la mujer. Me quedé mirando a Peteiro, sin saber muy bien qué decir. - Bueno, pues parece que... - de repente Maeve llegó y se sentó nuevamente, completamente mojada. Sus palabras sonaron dolorosamente sinceras. No sabía nada de ella, pero escucharle hablar me hizo creer que había algo más detrás de sus últimas acciones.
- No pasa nada Maeve - sonreí, mirando a esta. - La verdad es que fue hace mucho tiempo, y ahora estoy mejor. Además, tengo a mi pequeñín conmigo. - Entonces la mujer preguntó a nuestro compañero gyojin acerca de su misterioso amigo, lo cual llamó mi atención también.
- Eso, eso - miré expectante a la barracuda, mientras este nos "mostraba" a su amigo. Arqueé una ceja al no ver a nadie donde este nos mostraba. - Bueno, no te preocupes Peteiro. - traté de animarle. - Mandarina también es muy tímido, pero la verdad es que le habéis caído bien. - cogí en brazos al felino. - Seguro que Balban luego se anima y nos lo puedes presentar bien. ¿A que sí Maeve? - pregunté, mirando a la otra mujer.
- Hablando de otro tema, ¿qué tipo de historias os gusta leer? - la verdad es que me fascinaba leer, y en parte sentía curiosidad por los gustos de estos. - A mí me encantan las historias de fantasía. No se, me gusta mucho sumergirme en los distintos mundos y situaciones que plantean. - miré al techo, imaginándomelo con una risita. - Aunque, a decir verdad las historias de misterio también me gustan. Hay algunas que me mantienen realmente intrigada. - una fugaz idea pasó por mi mente. - un momento - comencé a rebuscar en los bolsillos del abrigo, antes de abrir mi pequeña bolsa. Saqué una prenda de ropa, la cual volví a guardar. Tras eso saqué un pequeño cilindro - No, esto no es. - lo abrí, comprobando su contenido sin sacarlo. Suspiré, al ver que estaba bien y la lluvia no lo había dañado. Lo volví a guardar, para seguir buscando, sin éxito. - Vaya, ¿al final lo volví a dejar? - hablé, notablemente desanimada, dejando la bolsa sobre la mesa. - Pues vaya. Cuando estuve en la gran biblioteca de Ohara encontré un libro muy chulo. - miré a la mesa, triste - Tendría que haberlo traído, seguro que os hubiera gustado.
Resumen
Aclaraciones
