31-01-2024, 01:02 AM
Día 90 de otoño. Año 11.
País de Kano, Campos Zhuzi.
18:00.
Venimos de aquí.
País de Kano, Campos Zhuzi.
18:00.
Venimos de aquí.
Una extensa área rural inundada de bambú se presentaba ante Zorak. El sol comenzaba a aproximarse al horizonte, dispuesto a ocultarse y dejar paso a la noche, la que pasaría a ser la primera de invierno. La niebla se condensaba en el valle, fruto del exceso de humedad que se hallaba estancada en el ambiente. Ni una brizna de aire, ni ningún atisbo de civilización cerca, ni un alma de ningún tipo dejaban paso a un silencio bastante inquietante. Solo la belleza del paisaje podía tranquilizar a quien estuviera contemplando aquel bucólico paraje. El camino, que partía desde ciudad Shan, cada vez era más senda que calzada y el bambú era lo suficientemente alto para impedir la visión más allá de la linde del curvilíneo sendero. Solo se alcanzaba a ver una montaña al fondo y todos los caminos terminan, al menos, en algún asentamiento, así que no quedaba otra que seguirlo.
Zorak se había permitido el lujo de descansar unos días y preparar bien la incursión que iba a llevar a cabo. Su plan era localizar al que en su día había sido su mentor en el arte del pillaje y otros submundos de cuestionable reputación, Ridel, tras descubrir que seguía con vida y oculto en la zona rural de los campos Zhuzi. Aquel hombre no solo había traicionado, tiempo atrás, al joven mestizo, también era el asesino de su padre. Ese era el último paso para culminar su venganza, que ya cargaba con varias muertes y una fábrica y una taberna incendiadas.
Debía darse prisa para llegar al pequeño pueblo donde, supuestamente, se ocultaba Ridel. Si llegaba pasado el anochecer, no sería tan fácil localizar la casa de color oscuro que le habían indicado como paradero del rufián y en las zonas rurales, la gente no abunda las calles pasada la hora de la cena, así que recopilar la información necesaria sería tarea difícil también. Tras caminar un buen rato por aquel sendero, una pequeña columna de humo indicaba que la civilización no estaba lejos. Zorak apretó el paso, llevaba casi una hora en dirección al sur, la luz incidía en los troncos del bambú pintando la mitad derecha de estos. Cada paso que daba estaba más cerca de cumplir con su venganza.
El camino se fue tornando más recto y al fondo comenzó a dibujarse la silueta de lo que parecía un carro acompañado por tres personas a pie. La modesta caravana iba a paso lento, tanto que en pocos minutos pudo ver que iba cargado de arroz y tirado por un asno, tres hombres volvían a casa tras una intensa jornada en los arrozales. Sus opciones eran, alcanzarlos para sacar información sobre el pueblo y sus habitantes, o seguirlos desde la distancia para no llamar la atención y llegar al pueblo de incógnito. No sabía cuanto quedaba para llegar al asentamiento rural, pero no podía quedar mucho ya, o al menos eso creía Zorak. Solo sabía que se acercaba el momento que tanto ansiaba, el resarcimiento estaba cada vez más cerca.
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![[Imagen: l47Ucve.png]](https://imgur.com/l47Ucve.png)
