02-02-2024, 10:04 PM
La alerta de Jolyne fue la señal que el equipo necesitaba para recordar que el objetivo no estaba en derrotar a todo el que se pusiera por delante en el Saphire, sino conseguir el diamante de Icar y salir del lugar. Kosax debía estar esperando el botín para conseguir el dinero y repartirlo con los piratas. Phat, que había conseguido atrapar la espada de Triana con su entrepierna y golpearla, reía descontroladamente mientras gritaba — ¡OS VOY A MATAR A TODOS, Y LUEGO ENTREGAROS A LA MARINA! — mientras intentaba agarrar de nuevo a la rubia espadachina, esta vez con su mano derecha, directamente de la cabeza. Parece que poco a poco, y quizás a raíz de los golpes, había vuelto en sí, y eso le permitía pensar con más lucidez, además de reconocer a Triana Tempesta, pirata de los Alas Negras, así como a Yojimbo, capitán de estos. Esto hizo que Phat viera el ataque como una oportunidad de hacerse famoso por derrotar a ambos piratas y entregarlos. — NO SALIS DE AQUÍ CON VIDA. — sentenció el gordo asqueroso lanzando su mano hacia Triana.
Cuando Aspros, que había conseguido el diamante, pasó de largo gritando a sus compañeros, Phat reconoció la voz y giró de manera inconsciente para verlo. No podía imaginar que su querida As era en realidad compinche de los piratas. En ese preciso instante, Triana usó toda su fuerza bruta y con un fuerte tirón, extrajo la katana de la entrepierna de Phat, que sintió el corte de salida y volteó hacia Triana, la cual había salido disparada de ahí. Yojimbo, que vio la oportunidad, aumentó su fuego externo y, lanzándose a por Aspros, voló a toda velocidad en dirección a la puerta. Esto provocó un giro más en el desorientado Jefe de seguridad que, por un momento, intuyó el pastel. — No puede ser... — murmuraba mientras se quedaba totalmente pálido y quieto. — NO. PUEDE. SER. — repetía, más fuerte y enfadado, mientras se giraba hacia el ala este y comenzaba a correr dirección a la cámara acorazada. Cuando llegó, solo pudo encontrar el estante del diamante vacío. — ¡HIJOS DE PUTA! — maldijo mientras golpeaba la puerta con los puños desnudos. Por suerte, el ladrón no había tenido a bien reparar en todos los libros con información. Aquel lugar era ni más ni menos que un repositorio de información sobre frutas del diablo, tesoros piratas y ciencia médica. El dueño del Hotel Shapire, el señor Icar, había sustentado su negocio en el robo, la extorsión y los piratas, haciendo de sus tesoros el negocio. Para desgracia de los Alas Negras, este conocimiento se quedaría allí, vedado para ellos pues, cuando Phat quiso volver al salón de juego, habían desaparecido para siempre, llevándose el diamante de Icar con ellos, sentenciando así al gordo jefe a una muerte segura a manos de la junta directiva de la familia Icar.
Durante el camino al Tango de la Sultana, los piratas pudieron oír por el Den Den Mushi que les conectaba con Kosax varios sonidos de interferencias y golpes. Esto, con toda seguridad, presagiaba problemas. Cuando llegaron al barco, la cubierta, donde Kosax se había establecido con los mapas y planos, estaba cubierta de un líquido rojo, aparentemente sangre que les conducía directamente a la bodega de carga. No había señal del ladrón asociado ni de sus atacantes. Solo un silencio sepulcral en la noche. Dentro de la bodega, al fondo, un enorme bulto cubierto de ropajes grises y de ese mismo líquido vital yacía sobre el suelo.
Cuando Aspros, que había conseguido el diamante, pasó de largo gritando a sus compañeros, Phat reconoció la voz y giró de manera inconsciente para verlo. No podía imaginar que su querida As era en realidad compinche de los piratas. En ese preciso instante, Triana usó toda su fuerza bruta y con un fuerte tirón, extrajo la katana de la entrepierna de Phat, que sintió el corte de salida y volteó hacia Triana, la cual había salido disparada de ahí. Yojimbo, que vio la oportunidad, aumentó su fuego externo y, lanzándose a por Aspros, voló a toda velocidad en dirección a la puerta. Esto provocó un giro más en el desorientado Jefe de seguridad que, por un momento, intuyó el pastel. — No puede ser... — murmuraba mientras se quedaba totalmente pálido y quieto. — NO. PUEDE. SER. — repetía, más fuerte y enfadado, mientras se giraba hacia el ala este y comenzaba a correr dirección a la cámara acorazada. Cuando llegó, solo pudo encontrar el estante del diamante vacío. — ¡HIJOS DE PUTA! — maldijo mientras golpeaba la puerta con los puños desnudos. Por suerte, el ladrón no había tenido a bien reparar en todos los libros con información. Aquel lugar era ni más ni menos que un repositorio de información sobre frutas del diablo, tesoros piratas y ciencia médica. El dueño del Hotel Shapire, el señor Icar, había sustentado su negocio en el robo, la extorsión y los piratas, haciendo de sus tesoros el negocio. Para desgracia de los Alas Negras, este conocimiento se quedaría allí, vedado para ellos pues, cuando Phat quiso volver al salón de juego, habían desaparecido para siempre, llevándose el diamante de Icar con ellos, sentenciando así al gordo jefe a una muerte segura a manos de la junta directiva de la familia Icar.
Durante el camino al Tango de la Sultana, los piratas pudieron oír por el Den Den Mushi que les conectaba con Kosax varios sonidos de interferencias y golpes. Esto, con toda seguridad, presagiaba problemas. Cuando llegaron al barco, la cubierta, donde Kosax se había establecido con los mapas y planos, estaba cubierta de un líquido rojo, aparentemente sangre que les conducía directamente a la bodega de carga. No había señal del ladrón asociado ni de sus atacantes. Solo un silencio sepulcral en la noche. Dentro de la bodega, al fondo, un enorme bulto cubierto de ropajes grises y de ese mismo líquido vital yacía sobre el suelo.
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