03-02-2024, 08:01 PM
Aún con el absoluto reinado del silencio, el excelente sigilo de Zorak evitó que Ichitaro se percatara de su presencia hasta que el mestizo quiso que dejara de ser así. Éste había sincronizado sus pisadas con las del joven lugareño haciéndolas imperceptibles, pero ya metidos en el bosque, fuera de cualquier mirada ajena, Zorak aumentó el ritmo de sus pasos para acercarse a Ichitaro. El joven encapuchado se dio cuenta tarde, tanto que cuando fue a girarse para ver quien le estaba siguiendo una voz se le adelantó felicitándolo por su habilidad para caminar sin producir ruido. Vio entonces a un muchacho más o menos de su edad, con el pelo rojo de punta, vestido de negro y con un vendaje que le cubría la boca y la nariz dejando ver una inquietante sonrisa de dientes afilados.
- ¿Q-Quién eres y qué quieres de mi? Solo soy un joven del pueblo que está dando un paseo nocturno, mi padre solo me ha enseñado como cultivar arroz, no se de que me hablas. Si me disculpas, he discutido con mi padre y he salido para estar solo. Quiero seguir estándolo, necesito reflexionar varias cosas. -
Ichitaro hizo un vago intento para ocultar su nerviosismo, pero era evidente. No podía perder mucho tiempo, los miembros del grupo al que ahora pertenecía, creían que había ido solamente a revisar las trampas que colocaban por el bosque a ver si alguna alimaña había caído en ellas, una tarea que no ocuparía más de un par de horas y que debía realizar. Solo se había permitido el lujo de consumir un cuarto de hora para visitar a su hermano pequeño, así que no podía perder más tiempo. Tenía que perder de vista a aquel tipo pelirrojo, no quería que lo siguiera, estaba en un aprieto de los gordos. No se dejaba de preguntar que quería ese joven y el comentario sobre su maestro denotaba que sabía más de lo que querría. Si realmente conocía a su mentor debía ser un tipo peligroso y él aún era demasiado inexperto como para enfrentarse a alguien así. Hacerse el loco tampoco funcionaría, pero no se le había ocurrido nada mejor.
- Si lo que quieres es dinero, siento mucho decirte que no llevo nada encima, puedes registrarme si no te fías de mi palabra. -
Ya no había vuelta atrás, si le daba la razón al pelirrojo el problema estaba asegurado, solo le quedaba esperar que la trola colara y que aquel tipo admitiera la confusión y se girara para volver sobre sus pasos. Si lo que quería era saber donde se ocultaban los suyos, ¿por qué no lo había seguido sin más? Eso era lo que más desconcertaba al joven ex-agricultor. Lo que tenía claro es que en un combate contra aquel oscuro ser era un reto imposible de superar, pero si lo llevaba ante sus compañeros su destino sería igual de negro. Estaba en un verdadero aprieto, solo le quedaba esperar a ver que quería el pelirrojo.
- ¿Q-Quién eres y qué quieres de mi? Solo soy un joven del pueblo que está dando un paseo nocturno, mi padre solo me ha enseñado como cultivar arroz, no se de que me hablas. Si me disculpas, he discutido con mi padre y he salido para estar solo. Quiero seguir estándolo, necesito reflexionar varias cosas. -
Ichitaro hizo un vago intento para ocultar su nerviosismo, pero era evidente. No podía perder mucho tiempo, los miembros del grupo al que ahora pertenecía, creían que había ido solamente a revisar las trampas que colocaban por el bosque a ver si alguna alimaña había caído en ellas, una tarea que no ocuparía más de un par de horas y que debía realizar. Solo se había permitido el lujo de consumir un cuarto de hora para visitar a su hermano pequeño, así que no podía perder más tiempo. Tenía que perder de vista a aquel tipo pelirrojo, no quería que lo siguiera, estaba en un aprieto de los gordos. No se dejaba de preguntar que quería ese joven y el comentario sobre su maestro denotaba que sabía más de lo que querría. Si realmente conocía a su mentor debía ser un tipo peligroso y él aún era demasiado inexperto como para enfrentarse a alguien así. Hacerse el loco tampoco funcionaría, pero no se le había ocurrido nada mejor.
- Si lo que quieres es dinero, siento mucho decirte que no llevo nada encima, puedes registrarme si no te fías de mi palabra. -
Ya no había vuelta atrás, si le daba la razón al pelirrojo el problema estaba asegurado, solo le quedaba esperar que la trola colara y que aquel tipo admitiera la confusión y se girara para volver sobre sus pasos. Si lo que quería era saber donde se ocultaban los suyos, ¿por qué no lo había seguido sin más? Eso era lo que más desconcertaba al joven ex-agricultor. Lo que tenía claro es que en un combate contra aquel oscuro ser era un reto imposible de superar, pero si lo llevaba ante sus compañeros su destino sería igual de negro. Estaba en un verdadero aprieto, solo le quedaba esperar a ver que quería el pelirrojo.
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