[Pasado] Diario Vol.2
#1
Hace 4 años
Querido diario, vaya semanita movida que tengo por delante. Aquí en el pueblo se avecina una carrera de sacos y voy a estar muy ocupada preparándome. Ya he reservado uno de los sacos que suelen cargar los granos y el Capitán Barks me servirá como obstáculo para el entrenamiento. Por culpa de mis prácticas secretas mis viejos se piensan que hay un bicho por ahí que se come el cereal y me han mandado cuidar el granero, lo que me permite seguir practicando sin que nadie se entere.

No me voy a relajar ni un poquito, que ya me gané el título de campeona el año pasado y no pienso soltarlo. No quiero que todo el mundo se piense que fue un golpe de suerte. Ya la semana pasada quedé segunda en el concurso de devorar tartas y fue un gran logro si no fuera porque Helen quedó primera. Aunque tengo que confesar que fue bastante gracioso ver su cabello rubio perfectamente arreglado emplastado de tarta.

Después de eso quise probar la comida en una taberna, pero para mi sorpresa me pidieron monedas. Sí, monedas. Como si yo anduviera cargando de esas cositas brillantes. ¿Para qué las necesito si no me falta de nada? El dueño parecía de malas pulgas y eso que le ofrecí un poco de la cosecha que sacamos. Menos mal que mi vecino pasaba por ahí y me salvó el pellejo pagando por mí.

Eso del dinero, nunca lo he entendido muy bien. Si cada uno aportara lo que tiene para ayudar a los demás, nadie andaría con penurias. Siempre he pensado eso de “hoy por ti, mañana por mí”, la pura verdad de toda la vida. Y es que todo está muy mal repartido. El dinero siempre trae más problemas que soluciones y viene acompañado de desigualdad y de conflictos. Desde luego que quiero mantenerme lejos de eso y no me dejaré corromper.

Cuando salí de ese sitio del demonio, una vieja muy peculiar me pidió una tarea bastante extraña. Quería que la ayudara a encontrar a su gato. Al parecer había estado engordando estos días y la vieja se pensaba que había estado rondando otras casas pidiendo comida. Después de toda la tarde de búsqueda descubrimos que había tenido crías y que estaba resguardándose cerca de una carpintería del pueblo.

La vieja, en señal de agradecimiento, me invitó a una bebida en su tugurio, nos pasamos toda la tarde charlando sobre la vida e hicimos muy buenas migas. Es una vieja de lo más amigable. Me dijo que podía pasarme por allí cuando me viniera en gana y que ella me recibiría con gusto. Los tipos que frecuentan el local son muy raros, pero al menos tienen una diana y es divertido competir con ellos jugando a los dardos. De vez en cuando incluso apostamos y el otro día hasta me gané un par de botas.

Uno de ellos traía consigo una lata con lo que parecían ser hojas marrones picadas. Cada tanto, mascaba ese mejunje como si fuera un animal rumiando. Me pareció gracioso, así que le pedí un poco. Pero la sorpresa grande vino cuando lo escupió con una puntería perfecta dentro de una cubeta. Creo que yo también voy a empezar a practicar.

La cosa es que he visto muchos de estos tipos trabajan la madera como mi viejo, y no paran de contarme historias sobre barcos y piratas. Yo ya había oído hablar de los piratas, de vez en cuando se deja ver alguno por el pueblo. Pero yo, que me la paso en mi granja, no me he topado mucho con ellos. Al parecer hay piratas de todo tipo; hay piratas que se dedican a robar el trabajo y las cosechas como auténticas plagas, y otros que más despreocupados que viajan juntos, como si fuera una excursión de camaradas. Sin embargo, todos tienen una cosa en común; son libres de hacer lo que les dé en gana.

Me contaron historias sobre islas que parecen exhalar fuego como si fueran un horno gigante, islas con tiempos más cambiantes que un río en época de lluvias, con criaturas exóticas y extraordinarias, islas llenas de algodón de azúcar, un montón de islas aún por explorar llenas de secretos y con peces tan grandes como casas. Y luego están esas historias sobre gente con dones que ni se creerían. Algunos realmente temibles y que rondan por ahí fuera. Así que, después de escuchar todo esto, una no puede evitar sentirse más a gusto en su rinconcito hogareño.

Aunque tiene que ser divertido poder echar un vistazo a todo eso, en la granja todos los días parecen iguales y el único entretenimiento que tengo es enterarme de que el vecino ha enseñado a su perro a lanzar aullidos mientras toca el banjo.

Me encantaría que esas historias que cuentan fueran verdad y no exageraciones de viejos borrachos. Pero tampoco es que tenga muchos amigos con los que ir de aventuras. A menos que cuente con Helen, a la vieja de la taberna y el Capitán Barks, la verdad no se me ocurre con quién más iría. Imagínate, seríamos el grupo perfecto: el Capitán Barks repartiendo sus mordiscos, Helen entreteniéndonos cantando, la vieja nos cocinaría y yo con mi puntería a diestra y siniestra. Vaya panda seríamos.

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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[Pasado] Diario Vol.2 - por Jolyne Jones - 20-08-2023, 08:58 PM

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