[Auto T3] Rutina de entrenamiento
#1

Dia 31 de Invierno
Impel Down
5:00 AM


Aunque soy un desastre y soy olvidadiza, algo torpe y bastante vaga la disciplina de una marine debía de ser férrea, parece que fue ayer cuando estaba limpiando letrinas en el East Blue por quedarme dormida y no llegar a tiempo a mis tareas al toque de la corneta mi pasotismo ante las tareas que me encomendaban, Hasta que conocí a Joe y a Sephirot y todo empezó a cambiar. Empecé a tener mas disciplina, pero aun buscaba el escaqueo cada vez que podía. Veía mi vida como un juego, como algo en lo que disfrutar y no caer en el aburrimiento de lo cotidiano.

Todo esto había empezado a cambiar poco a poco, con cada día con mis compañeros, tan serios ellos, siempre tendría tiempo para tomar cervezas o leer comics pero claro, luego veía a ese puto espadachín, al pelimierda, entrenando día a día con la espada y burlándose de mi con sus insultos y no podía dejarlo pasar, si quería mantenerme al nivel tocaba entrenar. Aun así confiaba tanto en mis habilidades, que seguía vagueando siempre que podía.

Todo eso cambio en los cabos gemelos, aquel cocodrilo y aquella situación me sobrepasaron completamente, la sangre, el dolor, las muertes que no pude evitar, las que incluso provoqué y la gente que no pude proteger en aquella situación fueron un punto de inflexión para mi Y poco a poco me fui tomando mas en serio lo de entrenar y mejorar.

Ya en el Grand Line y con el incidente del circo ambulante, note como mis habilidades y mi entrenamiento diario habían servido a mi propósito y lo que podía haber sido un desastre, con ayuda de mi compañero se había convertido en una situación que pudimos controlar y sin victimas mortales. Y por primera vez, la gente, los civiles, apreciaron lo que hice. Ya no me veían como un monstruo, al menos la mayoría de ellos y tampoco podía olvidar el incidente en aquel bar.
Y así, poco a poco, fui creando rutinas y adquiriendo disciplina, algo que me convirtió en una de las personas de mayor confianza de Joe y que hizo que fuera adquiriendo puestos y ascendiendo puestos en el escalafón de la organización, prácticamente sin quererlo.

Y ahora, hoy en día había conocido a un maldito almirante, al almirante más guapo y molón de toda la marina, no conocía al resto, pero estaba seguro de ello. Y de alguna manera, este había decidido que yo daba la talla como comandante, ahora tenia un nombre que proteger: Karglass Firebirth, la nacida del fuego.

Siempre he sido una persona a la que le ha sudado un poco el coño la autoridad y las ordenes de otras personas o el poder que tuvieran, si algo me había enseñado mi infancia y mi adolescencia es que somos todos el mismo trozo de mierda, pero yo había decidido seguir este camino, un poco impuesto por casualidad y vivir de la mejor manera posible, conociendo lugares increíbles como en el que me encontraba , gente extraña como Vergas, hacer una amiga, aunque aún no habíamos hablado desde nuestra pequeña pelea, vivir, divertirse, vivir cada instante como si fuera el ultimo, aunque eso significara hacer el ridículo cantando y bailando sin ningún tipo de talento para ello solo porque con ello creía que podía ayudar a Joe.

Tengo muchos motivos para vivir, para ilusionarme, amigos y compañeros inseparables por los que daría la vida sin pensarlo y debía estar a la altura de ello, para no morir como Volkarona, para no entristecer a nadie, para cuidar de Joseba, demostrar que era mas fuerte que Sephirot, para que Daison me enseñara sobre el mundo (aun tengo que pedirle que me ayude a entender lo que pasa a mi alrededor o tener una amiga con la que hablar de los chicos que nos gustaban. Y para eso no solo valía con dar la vida por ellos, tenía que conseguí que lo de los Cabos gemelos no volviera a repetirse, tenia que convertirme en una autentica heroína. Proteger y servir al pueblo, a mi manera, entender el mundo injusto en el que vivía y buscar la manera de traer justicia a el mismo. Y para ello, una vez más, debía de entrenar. Muchísimo. Mucho mas de lo que lo había estado haciendo hasta ahora.

Joseba me levanto lamiéndome la cara, no sabía si aún había amanecido pero debía de ponerme a entrenar, el gato se había convertido en una especie de despertador infalible que me despertaba antes del alba, me pegue una ducha para espabilarme y fui a desayunar en la sala destinada para ello en el barco en el que nos habían asignado antes de partir a la isla del cielo, pero los desayunos aun no estaban preparados, lo que me hizo pensar que era demasiado pronto incluso para mí, daba igual, más tiempo para entrenar.

Me había preparado y ejecutaba todos los días un entrenamiento intensivo con el que forzar a mi cuerpo a mejorar, fuera de los ejercicios rutinarios de todo marine. Lo primero era el cardio, era importante el mantenerse rápida y ágil y entrenar la resistencia. Normalmente corría media hora sin parar, tenia que aumentar la intensidad, así que ese día intentaría doblar el tiempo, el haberme levantado temprano, además, tenia mas tiempo libre para entrenar.

Corría de un lado al otro del muelle realizando sprints cada 5 minutos donde corría un minuto a toda velocidad y luego recuperaba el ritmo normal de trote, así que así lo hice, el clima era bueno y agradable en aquel lugar normalmente, facilitando la tarea, que en la isla Kakutatsu hubiera sido mucho más difícil de completar.

Cuando llevaba ya casi una hora corriendo, en un sprint sentí un pinchazo en el costado y no pude continuar, había intentado doblar el tiempo de entrenamiento diario dedicado a mejorar mi capacidad pulmonar, rapidez y agilidad, supongo que era normal no haberlo logrado. Daba igual, no me iba a rendir.

Descanse hasta recuperarme un poco, pero al haber estado mas tiempo corriendo tampoco tenia mucho mas tiempo que perder, así que tras refrescarme con un poco de agua y recuperar el aliento, tocaba seguir con el siguiente ejercicio.
Busque el lugar adecuado, me gustaba realizar mi entrenamiento en un lugar que me inspirara, y había encontrado un lugar antes del puente, desde donde las vistas de la increíble prisión en la que nos encontrábamos eran increíbles.

Ahora tocaba lo mas básico, flexiones. Normalmente realizaba 3 series de 50 flexiones al día en mi entrenamiento libre, a pesar de que no había conseguido realizar la hora de carrera adecuadamente, debía de seguir forzando mi cuerpo al máximo. El objetivo seria realizar 3 series pero esta vez de 100 flexiones. Mis pectorales y triceps eran ya muy fuertes, unidos a mi condición como semioni, supongo que me hacia menos atractiva a la visión de otros hombres, pues no podía tener el cuerpo de Ikirami, pero era necesario seguir desarrollándolos, la tercera serie me costo mucho, pero con los brazos temblorosos, conseguí terminarlos. Bien, una victoria para mí, ahora tendría que conseguirlo todos los días durante el próximo mes siempre que fuera posible, dejando un par de días para descansar a la semana e ir subiendo intensidad poco a poco y no tan de golpe, pero debía estar preparada para la siguiente misión.

Tras estirar y recuperar el aliento tocaba seguir. Nunca había que olvidarse de las piernas y ahora tocaban las series de sentadillas con salto, al igual que en las flexiones, lo normal en mi era realizar 3 series de 50, notaba el cansancio, así que no quise forzar tanto la maquina y decidí que de momento se quedarían en 3 series de 75 sentadillas cada una, podría partir nueces con mi culo ahora mismo, pero no era suficiente, así que puse a ello.

Este ejercicio era normalmente el que mas me costaba y no seria la primera vez que me lo saltaba, pero esta vez tenía la determinación de conseguir mis objetivos, cuando flojeaba, pensaba en Sephirot burlándose de mi por no conseguirlo, algo completamente ficticio y que estaba en mi mente, pero que me daba la fuerza suficiente para continuar con ello.
Una vez más conseguí realizar el ejercicio como me había propuesto y además, con energía de sobra, el próximo día subiría 10 mas por serie. Me sentía capaz de ello y estaba contenta por lograrlo.

Solo faltaba un ejercicio, los abdominales, me gustaba hacerlos de derecha a izquierda en vez de solo levantando mi cuerpo, algo que aumentaba la intensidad del ejercicio y hacia trabajar aun mis poderosos músculos, al verme con energía decidí volver de nuevo a las 3 series de 100 cada una y a ello me puse, pero a mitad de la segunda serie, volvió a darme el pinchazo que me había dado corriendo, quedándome completamente paralizada por el dolor.
Esto me enfureció, si no podía sobrepasar mis limites ahora ¿Qué pasaría si en alguna misión la cosa se complicaba? ¿Qué diría? “Perdóneme señor pirata, tengo que descansar un poco, es que me ha entrado el flato”. Ridículo. Era una decepción constante lo mío.

Cuanto más me enfurecía además, más me dolía el pinchazo, tenia que relajarme y respirar profundamente, pero era incapaz de hacerlo, no paraba de pensar en las consecuencias que podía tener para mis compañeros mi absurda debilidad.
 
Ya no era una soldado más, era comandante y no podía realizar unos simples ejercicios que podría realizar cualquier mindundi con un poco de entrenamiento, cuando conseguí relajarme, repleta de sudor y tras expulsar el calor de mi cuerpo y beber un poco de agua, volví a los camarotes a asearme de nuevo y vestirme adecuadamente con mi uniforme.
Ya era tarde para desayunar así que muchos de los alimentos que me gustaba tomar no estaban disponibles, tome el asqueroso café que nos daban en la marina aderezado con un par de tostadas sin parar de pensar en lo que podríamos encontrarnos dentro de unos días en la isla del Cielo, partiremos muy pronto hacia allí y  no sabía prácticamente nada de aquel lugar. ¿Cómo era posible que hubiera una isla flotando en el cielo? ¿seria aun mas impresionante que aquella prisión? ¿Qué personajes morarían en esas tierras? ¿Cómo se llegaba ahí?
 
Absorta en mis pensamientos, me tome el café y volví a mi camarote a dar de comer a Joseba y jugar un rato con el, por mucho que pensara, no sabía como había obtenido el rango y la posición que tenia ahora realmente, me habían hasta puesto un apodo super molón, como a Joe, pero ¿era digno de tal honor? Todo el mundo parecía saber de mi y de mi pollo cósmico, incluso más que yo misma y parecía esperar muchísimo de mi en un futuro, pero yo no sabía si estaría a la altura de lo que se me pedía, tal vez estaba siendo dura conmigo misma, pero al final, solo había hecho las cosas a la mitad, no sabía si estaría preparada para lo que estaba por venir, es mas ¿Lo estábamos todos?

Daison, a pesar de ser un gigante, había demostrado estar muy verde en aquel entrenamiento en la playa, el pelopincho nuevo había decidido aceptar aquel cargo en la prisión, con lo que volvíamos a ser uno menos, no conocía que habilidades podría aportar Kiki en una situación extrema, aparte de las ya demostradas dos grandísimas razones que tenían loco al almirante, ni que sinergias y compatibilidad podríamos tener combatiendo juntas, de alguna manera, sentía que poco a poco iba dejando atrás también al pelimierda, lo cual si bien me alegraba, también me preocupaba, aunque si no fuera por el en aquella isla desértica no habría podido ganar, había ya pasado algún tiempo desde entonces y no sé si el también se estaba esforzando lo suficiente por mejorar.
 
En cuanto a Joe, a pesar de su serio y preocupado carácter, si le veía como una guía a seguir, el ahora comodoro Joestar me parecía un ejemplo y parecía poder con cualquier cosa, pero este tiempo en la prisión, nos había mostrado a todos la clase de monstruos que hay por encima de nosotros en la marina y en el mundo y el poder que estos poseen. Todavía tendría que esforzarme mucho, junto a mis compañeros, para hacer de este un mundo mas justo. Es más, aún seguía buscando sentido a mi justicia.


[Imagen: 9GdOzk1.png]
  Responder


Mensajes en este tema
[Auto T3] Rutina de entrenamiento - por Karlglass - 11-02-2024, 05:11 AM
RE: [Auto T3] Rutina de entrenamiento - por PX-2 - 11-02-2024, 06:36 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)