13-02-2024, 11:29 AM
De lo que más se hablaba en la Isla Elíseo era de fiestas, cualquier tipo de festividad, vacaciones o cualquier cosa que no fuera trabajar. Me gustaba esa premisa, yo era seguidor y practicante de ese estilo de vida, pero no de la manera de proceder de sus gentes. Personas con mente débil enganchadas a las apuestas y al vicio, aunque ellos creyeran que eran libres no lo eran. Y la gente que pudiendo ser libre no lo es, no merece mi respeto.
Desde que llegamos se escuchaban rumores, rumores que luego fueron realidad. Iban a celebrar una gran fiesta en la isla del cielo, aunque no iba a ser accesible para todo el mundo. Este hecho hacía que me apeteciera aún más participar en esos juegos así que nos organizamos para robar unas velas con las que poder navegar y unas acreditaciones. No queríamos llamar la atención en la isla así que lo hicimos todo en sigilo, de noche, luego nos fuimos de fiesta para celebrar que lo habíamos hecho tan bien, conocimos a Kosax y terminamos matándolo, robando un diamante y huyendo de la isla a toda prisa. Un lunes cualquiera en los Alas Negras.
Ya en alta mar, montamos las velas, repartimos las acreditaciones y nos organizamos, si íbamos a pasar por unos abanderados de la empresa que organizaba la fiesta tendríamos que pasar desapercibidos, y ya había visto la capacidad de Aspros de cambiar de aspecto y de Jolyne de hacerse pequeñita y desaparecer.
-¡Vale! -grité emocionado. -Empecemos con lo fácil… Aspros, te va a tocar disfrazarte de nuevo para pasar desapercibido, y tu Jolyne conviértete en el bicho pequeñito ese y escóndete por cualquier rincón del barco, ten cuidado que no te coma la gallina. En cuanto a Triana… -dije pensativo mientras me rascaba la barbilla y la miraba con duda. -Que Aspros use sus poderes para cambiarte la cara, el pelo y la ropa por ejemplo. Conmigo no hay nada que hacer, me meteré en la bodega a esperar y si veo que inspeccionan el barco me sumergiré en las tablas del suelo. Kikikikiki -reí, justo antes de poner un rostro completamente derrotista. -Espero que no muramos… mucha suerte… -susurré mientras caminaba en dirección a la bodega.
Pero mi paso se vio interrumpido por una lluvia de periódicos, cogí uno de ellos y me puse a leerlo. En primera página hablaban del “legendario evento” que estaba a punto de ocurrir y las ganas que tenía de ir sólo aumentaban, me encantaban los festivales, o al menos la idea que tenía de ellos, ya que nunca había estado en unos. Luego hablaban de Finn… ¡FINN! Ese tío estuvo implicado en el conflicto de los Cabos Gemelos y había sido derrotado nada más y nada menos que por los Shogun Gari. Había oído historias acerca de aquella banda pirata, los perseguía la desgracia pero siempre salían adelante y se permitían el lujo de destacar y de agitar los cimientos del Gobierno Mundial, tenían mi respeto y deseaba conocerlos. Y a los que le perseguía de verdad la desgracia era a la revolución, no me gustaba demasiado por culpa de aquella chica pez que me pegó pero… una pena.
Pasé a la siguiente página y vi la cara de Kosax, casi se ze para el corazón, vaya susto ver ese careto de nuevo. En la noticia hablaban del golpe que habíamos dado en el hotel, robando aquel gigantesco diamante que ahora teníamos en buen recaudo. Y tras eso los Wanteds, me quedé boquiabierto mirándolos, todos teníamos una recompensa monstruosa, ¿hasta cuando podría subir ese número? No sabía por qué, pero tener tanta recompensa me emocionaba.
Pasaron las horas y llegamos de madrugada al punto donde teníamos que llegar, me metí en la bodega y al rato noté como el barco se elevaba cada vez más, y más, Y MÁS. Mi cuerpo se empezó a suspender en el aire, era incapaz de ver nada desde ahí abajo pero daba la sensación de que estábamos siendo disparados a toda velocidad.
-¡VAMOS A PALMAR! -grité mientras me agarraba de las paredes de la bodega, completamente desesperado.
Desde que llegamos se escuchaban rumores, rumores que luego fueron realidad. Iban a celebrar una gran fiesta en la isla del cielo, aunque no iba a ser accesible para todo el mundo. Este hecho hacía que me apeteciera aún más participar en esos juegos así que nos organizamos para robar unas velas con las que poder navegar y unas acreditaciones. No queríamos llamar la atención en la isla así que lo hicimos todo en sigilo, de noche, luego nos fuimos de fiesta para celebrar que lo habíamos hecho tan bien, conocimos a Kosax y terminamos matándolo, robando un diamante y huyendo de la isla a toda prisa. Un lunes cualquiera en los Alas Negras.
Ya en alta mar, montamos las velas, repartimos las acreditaciones y nos organizamos, si íbamos a pasar por unos abanderados de la empresa que organizaba la fiesta tendríamos que pasar desapercibidos, y ya había visto la capacidad de Aspros de cambiar de aspecto y de Jolyne de hacerse pequeñita y desaparecer.
-¡Vale! -grité emocionado. -Empecemos con lo fácil… Aspros, te va a tocar disfrazarte de nuevo para pasar desapercibido, y tu Jolyne conviértete en el bicho pequeñito ese y escóndete por cualquier rincón del barco, ten cuidado que no te coma la gallina. En cuanto a Triana… -dije pensativo mientras me rascaba la barbilla y la miraba con duda. -Que Aspros use sus poderes para cambiarte la cara, el pelo y la ropa por ejemplo. Conmigo no hay nada que hacer, me meteré en la bodega a esperar y si veo que inspeccionan el barco me sumergiré en las tablas del suelo. Kikikikiki -reí, justo antes de poner un rostro completamente derrotista. -Espero que no muramos… mucha suerte… -susurré mientras caminaba en dirección a la bodega.
Pero mi paso se vio interrumpido por una lluvia de periódicos, cogí uno de ellos y me puse a leerlo. En primera página hablaban del “legendario evento” que estaba a punto de ocurrir y las ganas que tenía de ir sólo aumentaban, me encantaban los festivales, o al menos la idea que tenía de ellos, ya que nunca había estado en unos. Luego hablaban de Finn… ¡FINN! Ese tío estuvo implicado en el conflicto de los Cabos Gemelos y había sido derrotado nada más y nada menos que por los Shogun Gari. Había oído historias acerca de aquella banda pirata, los perseguía la desgracia pero siempre salían adelante y se permitían el lujo de destacar y de agitar los cimientos del Gobierno Mundial, tenían mi respeto y deseaba conocerlos. Y a los que le perseguía de verdad la desgracia era a la revolución, no me gustaba demasiado por culpa de aquella chica pez que me pegó pero… una pena.
Pasé a la siguiente página y vi la cara de Kosax, casi se ze para el corazón, vaya susto ver ese careto de nuevo. En la noticia hablaban del golpe que habíamos dado en el hotel, robando aquel gigantesco diamante que ahora teníamos en buen recaudo. Y tras eso los Wanteds, me quedé boquiabierto mirándolos, todos teníamos una recompensa monstruosa, ¿hasta cuando podría subir ese número? No sabía por qué, pero tener tanta recompensa me emocionaba.
Pasaron las horas y llegamos de madrugada al punto donde teníamos que llegar, me metí en la bodega y al rato noté como el barco se elevaba cada vez más, y más, Y MÁS. Mi cuerpo se empezó a suspender en el aire, era incapaz de ver nada desde ahí abajo pero daba la sensación de que estábamos siendo disparados a toda velocidad.
-¡VAMOS A PALMAR! -grité mientras me agarraba de las paredes de la bodega, completamente desesperado.
Inventario
![[Imagen: fqQSUZC.png]](https://i.imgur.com/fqQSUZC.png)
- Cronología - Tripulación -
