18-02-2024, 10:38 AM
Kisuke contempló como la voluntad de el comerciante se quebraba, o eso era lo que el ladino Tao Hua esperaba que el pescador creyese. Así que, como no confiaba en él, no envainó a Yamigiri, pero si relajó un tanto su postura, y mirándole con mucho desprecio le espetó:
-No necesito nada para mi, señor Tao Hua. Pero esta gente que es la que te hace rico y mantener tu estilo de vida cómodo, se merece que los trates como personas cuanto menos.
Dando una calada última calada al cigarro, arrojó la colilla al suelo y la pisó con fuerza, imaginando que esa toba era el propio Tao Hua.
-No tengo prisa en irme de aquí, así que me quedaré un tiempo hasta ver que cumples con lo que te voy a decir.
Desde hacía un rato tenía claro que si el comerciante se rendía no podría asegurarse de que el tipejo cumpliría con sus condiciones, así que después del combate tendría que llamar a Hécate para decirle que se iba a retrasar en llegar a Ohara. Pero la situación lo requería y no estaba dispuesto a irse de allí al día siguiente y que ese cabrón la tomase con los trabajadores como Gromm y su padre.
-Lo más importante es que pongas por escrito y con tu firma ante notario, las condiciones de tus trabajadores y estos tendrán derecho a formar un comité que se comunicará con usted, trasladándole peticiones y sugerencias, además de asegurarse que se cumple lo establecido en el contrato firmado tanto por usted como por sus empleados. Si haces eso me daré por satisfecho, pero si llega a mis oídos que no lo has hecho, vendré de nuevo y no habrá piedad.
Se acercó a Tao Hua un poco más, sin bajar su arma, pues seguía sin fiarse de él y le susurró:
-Pertenezco al Ejercito Revolucionario, así que si hace algo por dañar a esta gente, destruiremos su negocio, no lo olvide.
Esperaba que aquellas palabras fueran más que suficiente para que no hiciese nada estúpido.
-No necesito nada para mi, señor Tao Hua. Pero esta gente que es la que te hace rico y mantener tu estilo de vida cómodo, se merece que los trates como personas cuanto menos.
Dando una calada última calada al cigarro, arrojó la colilla al suelo y la pisó con fuerza, imaginando que esa toba era el propio Tao Hua.
-No tengo prisa en irme de aquí, así que me quedaré un tiempo hasta ver que cumples con lo que te voy a decir.
Desde hacía un rato tenía claro que si el comerciante se rendía no podría asegurarse de que el tipejo cumpliría con sus condiciones, así que después del combate tendría que llamar a Hécate para decirle que se iba a retrasar en llegar a Ohara. Pero la situación lo requería y no estaba dispuesto a irse de allí al día siguiente y que ese cabrón la tomase con los trabajadores como Gromm y su padre.
-Lo más importante es que pongas por escrito y con tu firma ante notario, las condiciones de tus trabajadores y estos tendrán derecho a formar un comité que se comunicará con usted, trasladándole peticiones y sugerencias, además de asegurarse que se cumple lo establecido en el contrato firmado tanto por usted como por sus empleados. Si haces eso me daré por satisfecho, pero si llega a mis oídos que no lo has hecho, vendré de nuevo y no habrá piedad.
Se acercó a Tao Hua un poco más, sin bajar su arma, pues seguía sin fiarse de él y le susurró:
-Pertenezco al Ejercito Revolucionario, así que si hace algo por dañar a esta gente, destruiremos su negocio, no lo olvide.
Esperaba que aquellas palabras fueran más que suficiente para que no hiciese nada estúpido.
Turno 8
