20-02-2024, 12:35 AM
Allí estaba en aquella esquina, descubriendo que mi acompañante durante todo este tiempo tenía el poder de una fruta del diablo y no me lo había contado, nada más y nada menos que el de un cefalópodo. Asentí con la cabeza cuando me dijo que el doctor había escapado a través de una cortina en el escenario y quiso dar caza a aquellos sujetos que seguían en el mismo. En un visto y no visto su cuerpo empezó a desvanecerse, me había dejado solo o eso creía. De repente empezó a gritar al lado mío queriendo llamar la atención a los de abajo, estaba pletórica rozando la locura.
Segundos más tarde el caos llegó de una forma impactante, tan fuerte fue la explosión que me quedó pegado a la esquina, un pitido recorría mis tímpanos, no era capaz de escuchar a nada ni a nadie, sin tiempo a la reacción por todo el orgasmo de sensaciones que estaba teniendo mi cuerpo, faltaban aún dos cosas más. Una mano carbonizada que la faltaban tres falanges cayó encima de la mesa de forma perfecta, la carne cruda aún rezumaba humo del calor de la explosión y un olor desagradable, me hizo traer un pensamiento de mi padre. Mi padre siempre decía que el olor a guerra, era eso, piel quemada y pólvora mezcladas en un ambiente enrarecido, para más inri ese olor se entre mezclo con todas aquellos olores frutales, la combinación era jodidamente nauseabunda, pero no tenía nada más que echar por la boca.
Di dos pasos hacia adelante y pude observar desde el palco todo el escenario, los cadáveres mutilados, vísceras que decoraban gran parte de las paredes más cercanas al mismo, de cara a la platea todo estaba lleno de cristales, cachos de carne, algunos en llamas y restos metálicos. Todos los aparatos habían sido destruidos, no quedaba absolutamente nada que nos valiera. ¿Por qué Erika, era necesario volar todo por los aires todo? Me pregunté...
Volviendo a mis pensamientos sin fijarme más en la parte grotesca pude ver que el líquido que emanaba de las tuberías estaba saliendo a caño por los enlaces y lo más atractivo era que estaba apagando el fuego a velocidades altísimas, en cuestión de segundos el líquido inundo el escenario asfixiando las pocas llamas que quedaban, además desplazo los restos orgánicos y metálicos hacia la parte más interna de la platea. Así que cogí la botella de vino con mi diestra. - Siiiieh, esta es la botella que era cortesía de los que ahora son cadáveres dorados... Ah, no... que están con un outift color carbón... -Dije en un tono totalmente fuera de contexto, sin saber como gestionar mis emociones. Giré la botella 180 grados, vaciando en unos segundos la totalidad del líquido.
- ¡ERIKAAAAAAAAAA! - Elevé el tono a nivel de grito, ya que desconocía su posición, mis oídos me estaban matando con el puto pitido y no oía nada, la pituitaria la tenía en modo juguetona con tanto descubrimiento olfativo y la boca tenía un gusto a vómito maravilloso. Un Cocktail perfecto. Era mi puta noche y ese cabrón la había jodido, a mí y al resto de personas que están ahí abajo, inconscientes o muertas... Desconozco el estado de ellas... - Ni científico ni ostias... - Maldije al mismo tiempo que me giraba sobre mis pasos dirección a la planta baja portando la botella de vino vacía. - Primero las personas, luego él. - Primero las personas, luego él. - Solamente repetía esa frase en bucle para que me pudiera escuchar Erika.
Al llegar a la planta baja por el lado derecho del escenario empecé a recuperar parcialmente la sonoridad en mis oídos, sin tiempo que perder me acerque como pude al escenario y rellene la botella de aquel líquido viscoso, necesitaba algo para cerrar de una forma factible la botella así que con el pañuelo que tenía en el bolsillo busque algún tipo de dedo que pudiera hacer las labores de tapón. - Anda mira, este me puede valer. - Mientras me agachaba al suelo a recogerlo. - Si tiene tacto a corcho y todo. - Mientras cerraba la botella con un dedo meñique de lo que parecía una mano fina y pequeña, muy probablemente de alguna de las "ayudantes" junto al pañuelo.
Tenía plenamente fe ciega en Erika aunque no me haya comentado lo de su fruta, sé que no me va a abandonar por lo que me puse en dirección a los espectadores que estaban inconscientes por el lado derecho de la platea, mientras avanzaba intentando no resbalarme y con cuidado de no acabar en suelo manchado del líquido.- ¡Pipiola! Voy a ver como están de críticos, no podemos arrastrarlos, hay demasiados cristales. - Grité posicionando mi boca en dirección al escenario. Después del bombazo, si no están despiertos, tendríamos un serio problema. - Pensé
Segundos más tarde el caos llegó de una forma impactante, tan fuerte fue la explosión que me quedó pegado a la esquina, un pitido recorría mis tímpanos, no era capaz de escuchar a nada ni a nadie, sin tiempo a la reacción por todo el orgasmo de sensaciones que estaba teniendo mi cuerpo, faltaban aún dos cosas más. Una mano carbonizada que la faltaban tres falanges cayó encima de la mesa de forma perfecta, la carne cruda aún rezumaba humo del calor de la explosión y un olor desagradable, me hizo traer un pensamiento de mi padre. Mi padre siempre decía que el olor a guerra, era eso, piel quemada y pólvora mezcladas en un ambiente enrarecido, para más inri ese olor se entre mezclo con todas aquellos olores frutales, la combinación era jodidamente nauseabunda, pero no tenía nada más que echar por la boca.
Di dos pasos hacia adelante y pude observar desde el palco todo el escenario, los cadáveres mutilados, vísceras que decoraban gran parte de las paredes más cercanas al mismo, de cara a la platea todo estaba lleno de cristales, cachos de carne, algunos en llamas y restos metálicos. Todos los aparatos habían sido destruidos, no quedaba absolutamente nada que nos valiera. ¿Por qué Erika, era necesario volar todo por los aires todo? Me pregunté...
Volviendo a mis pensamientos sin fijarme más en la parte grotesca pude ver que el líquido que emanaba de las tuberías estaba saliendo a caño por los enlaces y lo más atractivo era que estaba apagando el fuego a velocidades altísimas, en cuestión de segundos el líquido inundo el escenario asfixiando las pocas llamas que quedaban, además desplazo los restos orgánicos y metálicos hacia la parte más interna de la platea. Así que cogí la botella de vino con mi diestra. - Siiiieh, esta es la botella que era cortesía de los que ahora son cadáveres dorados... Ah, no... que están con un outift color carbón... -Dije en un tono totalmente fuera de contexto, sin saber como gestionar mis emociones. Giré la botella 180 grados, vaciando en unos segundos la totalidad del líquido.
- ¡ERIKAAAAAAAAAA! - Elevé el tono a nivel de grito, ya que desconocía su posición, mis oídos me estaban matando con el puto pitido y no oía nada, la pituitaria la tenía en modo juguetona con tanto descubrimiento olfativo y la boca tenía un gusto a vómito maravilloso. Un Cocktail perfecto. Era mi puta noche y ese cabrón la había jodido, a mí y al resto de personas que están ahí abajo, inconscientes o muertas... Desconozco el estado de ellas... - Ni científico ni ostias... - Maldije al mismo tiempo que me giraba sobre mis pasos dirección a la planta baja portando la botella de vino vacía. - Primero las personas, luego él. - Primero las personas, luego él. - Solamente repetía esa frase en bucle para que me pudiera escuchar Erika.
Al llegar a la planta baja por el lado derecho del escenario empecé a recuperar parcialmente la sonoridad en mis oídos, sin tiempo que perder me acerque como pude al escenario y rellene la botella de aquel líquido viscoso, necesitaba algo para cerrar de una forma factible la botella así que con el pañuelo que tenía en el bolsillo busque algún tipo de dedo que pudiera hacer las labores de tapón. - Anda mira, este me puede valer. - Mientras me agachaba al suelo a recogerlo. - Si tiene tacto a corcho y todo. - Mientras cerraba la botella con un dedo meñique de lo que parecía una mano fina y pequeña, muy probablemente de alguna de las "ayudantes" junto al pañuelo.
Tenía plenamente fe ciega en Erika aunque no me haya comentado lo de su fruta, sé que no me va a abandonar por lo que me puse en dirección a los espectadores que estaban inconscientes por el lado derecho de la platea, mientras avanzaba intentando no resbalarme y con cuidado de no acabar en suelo manchado del líquido.- ¡Pipiola! Voy a ver como están de críticos, no podemos arrastrarlos, hay demasiados cristales. - Grité posicionando mi boca en dirección al escenario. Después del bombazo, si no están despiertos, tendríamos un serio problema. - Pensé
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