20-02-2024, 02:43 AM
Sasha se había centrado tanto en su papel de guía del grupo que ignoro los ruidos de su alrededor, debían de ser cuidadosos, pero hubo uno demasiado estruendoso como para ignorarlo. La semioni bajó la cabeza y subió los hombros por el repentino ruido grave, profundo y vibrante. La joven también se llevó ambas manos a los lados de la capucha negra justo donde estaban sus oídos como si se los intentara tapar, era un sonido demasiado fuerte y todavía así resonaba en su cabeza. Se giró hasta el palacio - lugar del que procedía - y lo miró con el ceño fruncido tras sus molonas gafas de sol negras y puntiaguda, se le estaba haciendo eterno el ruido pero simplemente al minuto cesó.
La rubia quiso suspirar de alivio al volver el silencio pero no le dio tiempo cuando un destello apareció ante el grupo, cegando temporalmente a Sasha. La semioni cerró los ojos y se puso en guardia adelantando el pie izquierdo, girando ligeramente la cadera a su derecha y subiendo ambos brazos hasta su cara - el izquierdo liderando y el derecho detrás - para protegerse de la posible amenaza hasta que recuperase la visión. Cuando los abrió tuvo que parpadear algunas veces seguidas para ver bien, había sido tan potente que sus gafas de sol había sido completamente inútiles, la rubia pensó que aquellos minks topo de Toko deberían buscar mejorar la calidad de lo que compraban. La joven por fin pudo ver lo que tenía delante viendo frente de si un cetro dorado. — ¿Un palo? — pensó inclinando ligeramente la cabeza. Entonces bajó la mirada encontrados con un hombre que era un metro más bajo que ella y con una larga melena anaranjada. Era como una fusión de Garnet y Kuraku pero con las alas blancas y no negras como ambos, además iba vestido de forma algo extraña a la que estaba acostumbrada a ver. A la chica le llamó la atención el casco negro que llevaba puesto y que le tapaba los ojos hasta la nariz ¿los venderían durante los juegos? Quería uno, tal vez aquel hombre le podría decir donde comprar uno.
Antes de que la rubia pudiera preguntar al extraño con figura casi angelical y cuatro esferas metálicas en el torso - que la joven no entendía como no le molestaba tener esas bolas en ambos pechos y tanto en el abdomen izquierdo como el derecho, pero tampoco se lo cuestionaría ahora - este empezó a hablar. Sasha se relajó cuando escuchó que les estaba dando la bienvenida y decía palabras que no entendía pero sí que captó el nombre del emperador que había escuchado antes. Don Bambú - o Chewbacca como había accedido a llamarse para alegría de la semioni - les había hablado de camino sobre quien era el emperador que habían nombrado a través de las grandes caracolas de la playa y ahora este hombre. Zarutsuki era un shichibukai como el hombre que había controlado a los robots en los Cabos Gemelos, la chica había pensado en ello de camino, eso significaba que ese hombre era muy fuerte y no le tenían que hacer enfadar, la rubia no había entendido una de las palabras del mink pero sí el final de estas, tenían que tener mucho cuidado para no perder a nadie más.
Sasha escuchó como el hombre alado les pedía que se identificaran antes de señalar con la mano derecha la arena y las gradas. La semioni también pudo apreciar como las personas que estaban por ahí estaban como si no pasara nada y aquella escena la vieran cada día. Estos estaban montando puestos en la parte posterior de las gradas y la rubia se emocionó por si se podría comprar el casco ahí, había mucho sitio y eso tenía que significar que iba a ser el evento del siglo. Sasha estaba tan emocionada mirando los puestos con los ojos brillantes y con tantas ganas de acercarse que cuando el hombre ángel continuó hablando pidiendo los nombres ella contestó sin pensar. — Me llamo Sasha, no tengo apellido — dijo sin más deseando así recibir el permiso para ir.
Entonces la rubia se quedó un segundo en silencio pensando en lo que había dicho y abrió los ojos como platos dándose cuenta de lo que había arruinado el plan por completo. La chica se mordió ambos labios desde dentro de su boca, no quería ver la cara de sus amigos pero para variar le iba a tocar una bronca así que intentó pensar de forma rápida como solucionarlo, con una pose firme y segura decidió abrir la boca decidida. — Hemos venido usando las velas de Nozama y como ha dicho la voz hemos descargado las cajas en la playa — añadió de forma rápida mientras se llevaba la mano derecha a la frente a modo de saludo - por el trabajo realizado - intentando arreglar la situación. Sasha era consciente que no sabía mentir pero creía que lo había arreglado después del patinazo que había tenido. Así que simplemente siguió como si todo estuviera bien mientras se llevaba ambas manos delante de ella hasta ponerlas juntas bajo su barbilla. — ¿Ya podemos ir a jugar? Porfiii… — preguntó con una gran sonrisa lista para comprar el casco, un buen aperitivo y ahora sí, saludar bien a Sohem.
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