21-02-2024, 12:01 AM
Kuraku siguió observando las gradas llenas de hombres y mujeres alados. < ¿Será entonces de aquí de donde vengo? > cayó en la cuenta, de que entonces, probablemente Garnet también procedía de esas majestuosas islas del cielo. < Lunarians, Skypeans... ¿Todos venimos de aquí?>
El peliblanco siguió absorto en sus pensamientos, hasta que un estruendo sin igual le hizo salirse de sus pensamientos. Un sonido proveniente del palacio, como jamás había oído antes. Un solemne minuto donde lo único que pudo escuchar era ese sonido, grave, como si de un cuerno de guerra se tratase.
Tras terminar el sonido, Kuraku pudo ver como delante de él y de sus compañeros, un destello de luz les cegaba y aparecía un ser majestuoso justo delante de sus narices. Lo primero que llamó la atención del Lunarian fueron sus dos grandes alas blancas, pues eran vistosamente más grandes que las de un Skypeano, pero no tanto como las del propio Kuraku o de cualquier otro Lunarian.
< Otro más con alas... > Se sentía ciertamente descolocado, pues no entendía qué o quién era, ni siquiera le quedaba muy claro nada de todo aquello, ver a tantos lunarians y skypeans juntos le seguía pareciendo extraño.
Cuando dejó de fijarse en sus alas, pasó a mirar su aspecto de forma más general, observando sus ropajes y su bastón, además de las 4 esferas que tenía incrustadas en el cuerpo. Era un ser ciertamente atractivo, pues su porte y su aspecto, llamaban bastante la atención del peliblanco.
El Angelical ser les dio la bienvenida a lo que nombró como "Shandora", capital del imperio del que parecía ser el Shichibukai que regentaba todo aquello. Don Bambú les había dado esa información, y Kuraku no tenía por qué dudar de él.
El ser les pidió de una forma muy seria que se identificasen, y si querían participar o ver los juegos que iban a tener lugar allí mismo.
Sasha fue la primera que se acercó a él, y con bastante naturalidad le empezó a hablar. < Recuerda, eres Sarah... > entonces la muchacha soltó sin más su nombre real, dejando atrás cualquier tipo de anonimato que pudieran tener, la chica intento arreglarlo rápidamente explicando que habían llegado portando las velas de nozama y que habían hecho lo que se les pidió al llegar, habían descargado la mercancía en la playa. < Bueno, pues se acabó el esconderse.>
Tras ella, fueron Garnet y Tobías los que se presentaron como tripulantes de los Shogun Gari, así que Kuraku no iba a ser menos. Cuando el resto se descubrió al completo, Kuraku tomó la decisión de quitarse la capa y las lentes que llevaba, dejando ver claramente su cara y sus alas, y entonces fue a presentarse.
Se acercó levemente al majestuoso ser, intentando quedar por delante del resto, por si sus respuestas provocaban al ser y dijo su nombre - Kuraku Natta. Formo parte de la tripulación de los Shogun Gari.
Tras esa pequeña interacción se quedó mirando al ser y a sus imponentes alas, esperando alguna reacción por su parte. El lunarian de todas formas podía escuchar y ver como la gente en las gradas estaba como si nada, además de que había algunos comerciantes montando sus puestos justo delante de las gradas. Seguía alucinando al ver a tantos de los suyos estar por ahí como si fuera lo más normal del mundo. < Cuando termine todo esto buscaré información, quizá encuentre una biblioteca o algo similar... >
El peliblanco siguió absorto en sus pensamientos, hasta que un estruendo sin igual le hizo salirse de sus pensamientos. Un sonido proveniente del palacio, como jamás había oído antes. Un solemne minuto donde lo único que pudo escuchar era ese sonido, grave, como si de un cuerno de guerra se tratase.
Tras terminar el sonido, Kuraku pudo ver como delante de él y de sus compañeros, un destello de luz les cegaba y aparecía un ser majestuoso justo delante de sus narices. Lo primero que llamó la atención del Lunarian fueron sus dos grandes alas blancas, pues eran vistosamente más grandes que las de un Skypeano, pero no tanto como las del propio Kuraku o de cualquier otro Lunarian.
< Otro más con alas... > Se sentía ciertamente descolocado, pues no entendía qué o quién era, ni siquiera le quedaba muy claro nada de todo aquello, ver a tantos lunarians y skypeans juntos le seguía pareciendo extraño.
Cuando dejó de fijarse en sus alas, pasó a mirar su aspecto de forma más general, observando sus ropajes y su bastón, además de las 4 esferas que tenía incrustadas en el cuerpo. Era un ser ciertamente atractivo, pues su porte y su aspecto, llamaban bastante la atención del peliblanco.
El Angelical ser les dio la bienvenida a lo que nombró como "Shandora", capital del imperio del que parecía ser el Shichibukai que regentaba todo aquello. Don Bambú les había dado esa información, y Kuraku no tenía por qué dudar de él.
El ser les pidió de una forma muy seria que se identificasen, y si querían participar o ver los juegos que iban a tener lugar allí mismo.
Sasha fue la primera que se acercó a él, y con bastante naturalidad le empezó a hablar. < Recuerda, eres Sarah... > entonces la muchacha soltó sin más su nombre real, dejando atrás cualquier tipo de anonimato que pudieran tener, la chica intento arreglarlo rápidamente explicando que habían llegado portando las velas de nozama y que habían hecho lo que se les pidió al llegar, habían descargado la mercancía en la playa. < Bueno, pues se acabó el esconderse.>
Tras ella, fueron Garnet y Tobías los que se presentaron como tripulantes de los Shogun Gari, así que Kuraku no iba a ser menos. Cuando el resto se descubrió al completo, Kuraku tomó la decisión de quitarse la capa y las lentes que llevaba, dejando ver claramente su cara y sus alas, y entonces fue a presentarse.
Se acercó levemente al majestuoso ser, intentando quedar por delante del resto, por si sus respuestas provocaban al ser y dijo su nombre - Kuraku Natta. Formo parte de la tripulación de los Shogun Gari.
Tras esa pequeña interacción se quedó mirando al ser y a sus imponentes alas, esperando alguna reacción por su parte. El lunarian de todas formas podía escuchar y ver como la gente en las gradas estaba como si nada, además de que había algunos comerciantes montando sus puestos justo delante de las gradas. Seguía alucinando al ver a tantos de los suyos estar por ahí como si fuera lo más normal del mundo. < Cuando termine todo esto buscaré información, quizá encuentre una biblioteca o algo similar... >
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