21-02-2024, 02:07 AM
Toda conversación que pudiera haber nacido en aquel breve lapso de tiempo murió antes de ver la luz cuando el poderoso y grave sonido de un cuerno alertó a todos los presentes de que algo iba a ocurrir. Durante un inmenso minuto, el panda trató de ver algo a su alrededor o en el propio palacio, aunque estuviera lejos, que le indicase qué iba a ocurrir. Se ajustó las gafas de sol y se aseguró de no hacer contacto visual con los otros individuos presentes, no fuera a ser que alguno le reconociese. No sabía si los marines eran su mayor problema, porque los revolucionarios eran un grupo odiado no solo por la justicia, sino por los nobles contra los que atentaban. En el caso de Zarutsuki, él era noble y la justicia al mismo tiempo. Sin duda, era el que menos le interesaba que le reconociese.
Cuando el sonido del cuerno terminó, ante todas las rutas se produjo un destello de luz brillante y cegadora que atravesó sin remedio las gafas de sol del panda y lo dejó ciego durante unos instantes. De aquella luz surgió una figura angelical de más o menos tres metros de alto. Había una para cada ruta y Don Bambú pudo identificar que la de su ruta tenía 4 esferas de metal incrustadas en el frontal de su torso. Todas al unísono comenzaron a hablar. En un principio les dieron la bienvenida a Shandora, la sacra capital del imperio celestial de Zarutsuki. Ese nombre le sonaba al panda de algo, pero no fue capaz de recordar dónde lo había leído. También empezó a dar instrucciones acerca de lo que tenían que hacer ahora. Tenían que presentarse de uno en uno y decir a qué organización pertenecían. Eso podía ser un problema para el panda, que era posiblemente el mayor interesado en evitar que se conociese su condición de revolucionario. No sabía qué decir. Estaba seguro de que tenía que mentir, pero él no era un experto en eso, Kovashi lo era. Kovashi podría decirles a estos pazguatos alados que estaba lloviendo torrencialmente y tendrían que mirar al cielo para constatarlo. Don Bambú desearía tener ese piquito de oro para situaciones como aquella.
La primera en hablar fue Sasha. La simpleza con la que dijo su nombre real fue increíble. Dijo que llegaron usando las velas de Nozama y que descargaron mercancía como se les había pedido. El siguiente fue Garnet, que como Sasha había delatado su identidad se vio obligado a seguirla inmediatamente con la suya. No tendría sentido que sólo una integrante de Shogun Gari estuviera allí y no el resto. Tobías fue el siguiente y finalmente Kuraku. Todos se habían presentado con su nombre real, desvelando sus identidades al ángel. Don Bambú percibió que era su turno. Tenía que decir algo sobre quién era y a qué grupo pertenecía. "Don Bambú, ejército revolucionario" Si decía eso podría quedarse vendido ante la voluntad de Zarutsuki... No. No era la decisión adecuada. No al menos según lo percibía el panda. Miró a sus compañeros y tuvo una idea. —Mi nombre es Chewbacca. Soy un nuevo miembro de Shogun Gari.—Se sintió medio orgulloso de lo fácil que le había resultado, pero sabía que había sido la última fruta de su pequeño manzano de las mentiras. Se lo estaba jugando todo a ocultar su identidad y solo restaba saber si había colado y por cuánto tiempo. —Garnet, préstame tu gorro —Le dijo en voz baja al músico. Ahora tocaba evitar que los demás participantes le reconociesen.
Cuando el sonido del cuerno terminó, ante todas las rutas se produjo un destello de luz brillante y cegadora que atravesó sin remedio las gafas de sol del panda y lo dejó ciego durante unos instantes. De aquella luz surgió una figura angelical de más o menos tres metros de alto. Había una para cada ruta y Don Bambú pudo identificar que la de su ruta tenía 4 esferas de metal incrustadas en el frontal de su torso. Todas al unísono comenzaron a hablar. En un principio les dieron la bienvenida a Shandora, la sacra capital del imperio celestial de Zarutsuki. Ese nombre le sonaba al panda de algo, pero no fue capaz de recordar dónde lo había leído. También empezó a dar instrucciones acerca de lo que tenían que hacer ahora. Tenían que presentarse de uno en uno y decir a qué organización pertenecían. Eso podía ser un problema para el panda, que era posiblemente el mayor interesado en evitar que se conociese su condición de revolucionario. No sabía qué decir. Estaba seguro de que tenía que mentir, pero él no era un experto en eso, Kovashi lo era. Kovashi podría decirles a estos pazguatos alados que estaba lloviendo torrencialmente y tendrían que mirar al cielo para constatarlo. Don Bambú desearía tener ese piquito de oro para situaciones como aquella.
La primera en hablar fue Sasha. La simpleza con la que dijo su nombre real fue increíble. Dijo que llegaron usando las velas de Nozama y que descargaron mercancía como se les había pedido. El siguiente fue Garnet, que como Sasha había delatado su identidad se vio obligado a seguirla inmediatamente con la suya. No tendría sentido que sólo una integrante de Shogun Gari estuviera allí y no el resto. Tobías fue el siguiente y finalmente Kuraku. Todos se habían presentado con su nombre real, desvelando sus identidades al ángel. Don Bambú percibió que era su turno. Tenía que decir algo sobre quién era y a qué grupo pertenecía. "Don Bambú, ejército revolucionario" Si decía eso podría quedarse vendido ante la voluntad de Zarutsuki... No. No era la decisión adecuada. No al menos según lo percibía el panda. Miró a sus compañeros y tuvo una idea. —Mi nombre es Chewbacca. Soy un nuevo miembro de Shogun Gari.—Se sintió medio orgulloso de lo fácil que le había resultado, pero sabía que había sido la última fruta de su pequeño manzano de las mentiras. Se lo estaba jugando todo a ocultar su identidad y solo restaba saber si había colado y por cuánto tiempo. —Garnet, préstame tu gorro —Le dijo en voz baja al músico. Ahora tocaba evitar que los demás participantes le reconociesen.
Resumen
Karmas
Off
