22-02-2024, 08:52 PM
Leyenda
- Oh, música. La verdad es que suena divertido - traté de recordar la música de la noche anterior cuando Maeve mencionó a los marineros borrachos. A decir verdad, no les había prestado mucha atención, bastante ocupada había estado intentando no morir de un infarto cuando la mujer puso su mano en mi pierna.
Me hubiera gustado preguntarle a la mujer acerca de qué tipo de música le gustaba, por si podía descubrirme algo, puesto que yo no solía disfrutar mucho de ese arte. Alguna vez había escuchado alguna canción que otra, más por casualidad que por haberlo buscado. Mandarina llevaba ya un tiempo maullando y moviéndose por la mesa en círculos. Cuando eso pasaba solía signficar dos cosas. Tenía ganas de mear o comenzaba a agobiarse por la gran cantidad de gente y el barullo. A decir verdad, había aguantado mucho tiempo, bueno, yo también. Miré a nuestro alrededor, había bastante más gente que antes. Entre ellos, destacaban un grupo de borrachos que se habían adueñado de una de las mesas del fondo. No tenía muchas ganas de escuchar sus palabras, y mucho menos de tener una nueva trifulca, lo cual a juzgar por mis dos acompañantes, era algo bastante posible. Por ello me levanté de la silla, permitiendo a Mandarina subir por mi brazo. Acaricié suavemente la cabeza de Peteiro, quien parecía bastante desanimado después de lo sucedido con Balban, con intención de consolarle levemente. - Bueno, chicos. Creo que voy a volver a la habitación, que con el agobio de antes no me he cambiado de ropa, y la verdad es que esta me gustaría lavarla. - sonreí. Estaba relativamente cerca de la mujer albina. No iba a abrazarla, ni nada por el estilo, puesto que tras conocer su interminable lista de delitos me daba miedo que esta me clavara el tenedor en el cuello si lo hacía - La verdad es que me alegro mucho de haber podido estar con vosotros y charlar - sonreí de forma sincera. - Por cierto Pandita - saqué la libreta mientras miraba a la mujer, puesto que el gyojin barracuda seguía ensimismado. - ¿Cuál es tu número de Den Den? Para seguir en contacto, por si os apetece algún día comer, o escuchar música o algo. - pregunté, mientras me alejaba en dirección a la puerta. Apunté una mezcla de lo que me dijo y entendí, puesto que por alguna razón parecía que era hora de levantarse ya que una gran cantidad de personas de la mesa contigua hicieron lo mismo que yo. Lo de levantase para irse, no sacar una libreta para apuntar. Tras unos instantes, me di cuenta de que, al igual que la noche anterior, me había equivocado de puerta. - Puerta equivocada, jeje - me reí, y me llevé una mano a la cabeza al pasar por al lado de la mesa nuevamente, dirigiéndome, esta vez sí, a mi habitación. A decir verdad era nuestra habitación, aunque no sabía ni quién la había pagado, ni si alguno de los dos iba a querer utilizarla.
Resumen
Aclaración
