Aquel extraño tipo fue bastante claro, educado y certero en la comunicación. Su mensaje era nítido y sus intenciones aparentemente también. Debíamos entrar al recinto y disfrutar de la festividad que celebraban. Los juegos aquellos de la isla del cielo, o lo que fuera que me había llegado como información. Ni me acordaba con claridad ni me importaba lo más mínimo. No sólo veía interés en encontrar la oportunidad de hacernos con nuestro propio peso en ese oro, pues si le sobraba tanto como para usarlo en las estructuras habrían de tenerlo en grandes cantidades, y un poquito menos no les iba a hacer ningún mal.
Tras comenzar a caminar después de hablar con el enviado alado, Ramir, nos adentramos hacia las arenas centrales de la ciudad. La disposición de aquel lugar me sorprendía de sobremanera. Pareciera ser una especie de civilización con cierta jerarquía social estructurada de forma férrea, estableciendo claros niveles de clases con roles muy definidos y marcados.
Chloe preguntó que si todavía seguía pensando en que era una buena idea hacerme con algo de oro del lugar, pero solo obtuvo como respuesta una mirada a través de los agujeros de mi casco, en silencio. Víktor retomó la palabra y explicó la jerarquía social evidente y la disposición militar del reino. Los Cumshotter, guardia de alto nivel. Solté un bufido de sorna ante la afirmación de mi compañero sobre su poder... Obviamente tenía razón en que debíamos ser discretos con nuestras habilidades y simplemente limitarnos a recabar información, pero si se daba el caso de tener que llegar a un enfrentamiento con las manos en el que tuviéramos que decidir entre su vida y la nuestra, no me cabía ningún tipo de duda en que podríamos acabar con varios de ellos. De hecho aquellos grandes cetros de oro de cinco metros que portaban, se hacían de lo más interesantes y tentadores.
Caminé en completo silencio con mis compañeros hacia las gradas y nos establecimos en un lugar neutro y discreto, a nuestro propio aire y con nuestro propio espacio, mientras miraba en derredor observando al resto de los recién llegados. Dos grupos con un lunarian cada uno, y un skypiano. Sin duda gente de aquí que volvía a su tierra por la festividad y traía a sus amigos. El primero de esos grupos contaba con un par de humanos, y el segundo contaba con un humano, un gran oso y una niña enorme.
También se podía apreciar a una división completa de la Marina en la que pude diferenciar a un tipo con una apariencia bastante parecida a mi amigo, o casi amigo, o conocido, Joe. Debería verlo más de cerca para salir de dudas. En última instancia podía apreciar a un joven grande y musculoso que encajaba con la descripción que Víktor daba sobre la gente que eran tratados como esclavos en este lugar.
En silencio, mis ojos observaban toda la escena: las estructuras de las gradas y la arena, la disposición de los edificios y la distancia hacia el palacio. Las gentes, sus movimientos, sus actitudes. En silencio, estaba empezando a idear una forma de exprimir al máximo el beneficio de este viaje.
Tras comenzar a caminar después de hablar con el enviado alado, Ramir, nos adentramos hacia las arenas centrales de la ciudad. La disposición de aquel lugar me sorprendía de sobremanera. Pareciera ser una especie de civilización con cierta jerarquía social estructurada de forma férrea, estableciendo claros niveles de clases con roles muy definidos y marcados.
Chloe preguntó que si todavía seguía pensando en que era una buena idea hacerme con algo de oro del lugar, pero solo obtuvo como respuesta una mirada a través de los agujeros de mi casco, en silencio. Víktor retomó la palabra y explicó la jerarquía social evidente y la disposición militar del reino. Los Cumshotter, guardia de alto nivel. Solté un bufido de sorna ante la afirmación de mi compañero sobre su poder... Obviamente tenía razón en que debíamos ser discretos con nuestras habilidades y simplemente limitarnos a recabar información, pero si se daba el caso de tener que llegar a un enfrentamiento con las manos en el que tuviéramos que decidir entre su vida y la nuestra, no me cabía ningún tipo de duda en que podríamos acabar con varios de ellos. De hecho aquellos grandes cetros de oro de cinco metros que portaban, se hacían de lo más interesantes y tentadores.
Caminé en completo silencio con mis compañeros hacia las gradas y nos establecimos en un lugar neutro y discreto, a nuestro propio aire y con nuestro propio espacio, mientras miraba en derredor observando al resto de los recién llegados. Dos grupos con un lunarian cada uno, y un skypiano. Sin duda gente de aquí que volvía a su tierra por la festividad y traía a sus amigos. El primero de esos grupos contaba con un par de humanos, y el segundo contaba con un humano, un gran oso y una niña enorme.
También se podía apreciar a una división completa de la Marina en la que pude diferenciar a un tipo con una apariencia bastante parecida a mi amigo, o casi amigo, o conocido, Joe. Debería verlo más de cerca para salir de dudas. En última instancia podía apreciar a un joven grande y musculoso que encajaba con la descripción que Víktor daba sobre la gente que eran tratados como esclavos en este lugar.
En silencio, mis ojos observaban toda la escena: las estructuras de las gradas y la arena, la disposición de los edificios y la distancia hacia el palacio. Las gentes, sus movimientos, sus actitudes. En silencio, estaba empezando a idear una forma de exprimir al máximo el beneficio de este viaje.
resumen
inventario

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)