[Pasado] - Asesinos bajo la nieve
#7
OST DE LA ESCENA

     —Ya estamos tardando en quemar esas mierdas —respondí pensando en mi ropa—. Pero cuando me bañe, que quiero comprobar los bolsillos.
     Debería tener el dinero en algún lugar de esas prendas. O eso esperaba. No quería, encima, haberme quedado arruinada. Dándole esa información a Kisuke podría alentar su curiosidad y robarme, aunque no le veía haciéndolo después de todo lo que había observado en él. Además, podría haberlo hecho mientras yo estaba sin conocimiento. De hecho, podría haber hecho cualquier cosa. También lo dudaba mucho.
     Repito: lo conocía de un día, pero no había que rascar mucho para sacar a flote su nobleza, incluso cuando, como yo, había asesinado. Solo que, en mi caso, no usaría la palabra "noble" para definirme en ningún caso.
     Así que, en efecto, me había sacado de allí. Cero sorpresas. Me había salvado de morir calcinada cuando, tal vez, lo más fácil para él habría sido salvar su culo primero. Al fin y al cabo, no me debía nada.
     —Al final resulta que sí necesité al caballero de brillante armadura —comenté, algo sarcástica, aludiendo a mi propio comentario cuando, en la sala de armas, Kisuke se había colocado delante de mí—. Solo que sin armadura brillante.
     Cuando el pescador terminó de preparar la bañera, introduje un dedo en el agua. Era lo más perfecto que había tocado en mucho tiempo. Iba a responderle, pero desapareció otra vez. Regresó con jabón y esponja. Una natural, dijo. También con una toalla grande y blanca, así como con un vestido y una blusa. Eran marrón y blanca, respectivamente. Hacía que no me ponía un vestido desde hacía tres siglos, aproximadamente, y no me siento cómoda con ellos, pero... sería horriblemente maleducada haciendo algún comentario al respecto. Y si algo merecía ese hombre era educación, pues educación daba. 
     Sí, puedo ser educada.
     Kisuke se marchó. No esperaba menos.
     Cuando me supe sola, me despojé de la ropa interior y la dejé caer al suelo. Metí una pierna en la bañera, luego la otra. A continuación, me agaché. El agua caliente besó cada centímetro que tocaba de mi cuerpo y sentí un placer indescriptible. Cerré los ojos, tumbándome. Mi cuerpo me advirtió del peligro con una pequeña debilidad, la akuma no mi siempre protestaba en esos casos, pero una bañera era algo irrisorio. Si moría así, era que mi destino era estar muerta, desde luego. El nivel de patetismo sería extremo, llegado el caso.
     Me dejé resbalar y me quedé sumergida entera. Los sonidos se convirtieron en algo de otro mundo, amortiguados. Aguanté la respiración, retando a mi propios pulmones. Solo salí cuando estos comenzaron a arder. La bocanada de aire supuso otra oleada de placer.
     Pensé en todo lo que habíamos vivido... ¿esa noche?. ¿la noche anterior? Tenía que preguntarle a Kisuke. La visión espeluznante de la cámara de los horrores regresó a mi mente. No era la primera vez que veía cuerpos mutilados (algunos de ellos, obra mía), pero aquello era veinte pasos más allá, sobre todo, cuando supe el destino que les esperaba y, por supuesto, todo lo que les hacían seguramente antes de morir. O lo que creía yo que les hacían, porque tengo muy buena imaginación.
     No nos confundamos: yo he torturado. Y volvería a hacerlo. Solo que aquello, no sé, parecía una escena sacada del mismísimo averno.
     Cogí el jabón e hice mucha espuma. La deslicé por mi cuerpo, frotando con la esponja. La fuerte presión me dejaba la piel roja, pero bien valía el dolor si a cambio sentía una limpieza profunda. Después, el cabello. Tuve que emplear gran cantidad de jabón para quitarle cualquier resto rojizo y marrón. El agua era cada vez menos cristalina.
     ¿Qué habría sucedido si no hubiese estado Kisuke allí esa noche?
     Habría dado la contraseña y habría entrado igual, guiada por Brenda y directa a las garras de aquellos cuatro desequilibrados. Y yo sola contra ellos... No habría tenido escapatoria posible, incluso si no me hubiesen inyectado nada. Y me habrían secuestrado. Y me habrían metido en aquella cámara. Y me habrían hecho... de todo, para luego servir mi carne en aquel agujero de mala muerte. Fin, no hay más.
     Dejé transcurrir los minutos hasta que el agua comenzó a estar fría. Dentro de la casa se estaba muy bien, pero no olvidemos que era invierno. Con cuidado, me puse de pie, no quería protagonizar una caída que me hiciera lo que aquellos cuatro no pudieron. Salí de la bañera y rodeé mi cuerpo con la toalla. Escurrí mi pelo, dejando que las gotas cayesen sobre el agua ya no tan limpia de la bañera.
     De alguna manera, sentí que me había purificado.
     Después, recogí mi ropa interior del suelo, que una no es una cerda. Las dos prendas irían al fuego, por supuesto, así que en algún momento debía buscar otras, o llegar hasta las mías en el hostal. 
     Me puse la blusa y el vestido. Despacio, me acerqué a un espejo grande que vi no muy lejos. Me miré. Apenas me reconocí. Entre la ropa y que ahora no llevaba ni una gota de maquillaje negro —cortesía de mi afán por sacarme la mugre—, fue como si regresara al pasado, encontrándome con una Maeve que todavía no había entregado su alma a la piratería.
     Un fantasma.
     Sabía que Kisuke había salido de la casa, pero, sinceramente, yo no me atrevía a hacerlo. Con ese frío y recién bañada, aún con el pelo mojado, corría el riesgo de convertirme en una estatua de hielo con pulmonía.
     Decidí esperarlo dentro.
     

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[Pasado] - Asesinos bajo la nieve - por Maeve Knox - 24-02-2024, 07:53 PM
RE: [Pasado] - Asesinos bajo la nieve - por Maeve Knox - 26-02-2024, 12:34 PM

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