26-02-2024, 07:45 PM
(Última modificación: 26-02-2024, 07:45 PM por Kisuke Kageyama.)
Mientras Maeve se bañaba, Kisuke aprovechó para tratarse sus heridas del combate. Al coger el jabón que le dio a Maeve también cogió el tarro de ungüento que tenía y empezó a darse friegas en los brazos, donde tenía unos buenos cardenales de los golpes recibidos con la barra de acero del mostrenco de Kahn.
"Joder, ese cabrón era fuerte, menos mal que estuve rápido para esquivarlo si no no lo habría contado... bueno ni yo, ni Maeve."
Cuando terminó con los brazos, se quitó la camiseta que llevaba, quedando al frío de la noche y el invierno, con el torso desnudo, y se fijo que tenía un enorme cardenal que le iba desde la parte derecha del abdomen hasta el pectoral izquierdo.
"Este golpe pudo haberme roto alguna costilla perfectamente, parece ser que no pero he librado una buena tunda, con razón me quedé sin respiración por unos momentos."
A pesar del frío aguantó estoicamente para que el ungüento hiciese efecto y su piel lo absorbiese por completo. Había sido generoso en la administración del mismo, puesto que los golpes habían sido muy fuertes, aunque por suerte, habían salido más o menos, con pocos daños.
"Quizá deba ofrecerle el ungüento a la señorita Mapache tambiñen."
Para pasar el rato, encendió un cigarro de nuevo, y miró sus manos, imaginando cómo sería empuñar dos katanas en vez de solo a Yamigiri. No tenía muy claro aún como hacerlo, pero no tenía dudas que llegado el momento lo sabría.
"Lo que si parece claro es que con el Raito Kyasuto debería acercarme como hice en el último lance del combate, para hacerlo más profundo posible el ataque."
Entonces recordó a Maeve lanzando aquella daga con una precisión milimétrica y como había acabado con aquella tipa que se pasó de lista con la joven pensando que no podría hacerle nada. Kisuke sonrió; no hay nada más peligroso que una mujer hábil y callada, porque no va a ladrar, va a morder.
"Sin duda es una mujer de armas tomar, pero es buena chica."
Había pasado ya bastante rato y Kisuke aún no podía ponerse la camiseta, el ungüento seguía fresco en su piel, al parecer era de absorción lenta, y tampoco quería resfriarse, así que preguntó a viva voz:
-¿Has terminado ya de bañarte, Maeve?
"Joder, ese cabrón era fuerte, menos mal que estuve rápido para esquivarlo si no no lo habría contado... bueno ni yo, ni Maeve."
Cuando terminó con los brazos, se quitó la camiseta que llevaba, quedando al frío de la noche y el invierno, con el torso desnudo, y se fijo que tenía un enorme cardenal que le iba desde la parte derecha del abdomen hasta el pectoral izquierdo.
"Este golpe pudo haberme roto alguna costilla perfectamente, parece ser que no pero he librado una buena tunda, con razón me quedé sin respiración por unos momentos."
A pesar del frío aguantó estoicamente para que el ungüento hiciese efecto y su piel lo absorbiese por completo. Había sido generoso en la administración del mismo, puesto que los golpes habían sido muy fuertes, aunque por suerte, habían salido más o menos, con pocos daños.
"Quizá deba ofrecerle el ungüento a la señorita Mapache tambiñen."
Para pasar el rato, encendió un cigarro de nuevo, y miró sus manos, imaginando cómo sería empuñar dos katanas en vez de solo a Yamigiri. No tenía muy claro aún como hacerlo, pero no tenía dudas que llegado el momento lo sabría.
"Lo que si parece claro es que con el Raito Kyasuto debería acercarme como hice en el último lance del combate, para hacerlo más profundo posible el ataque."
Entonces recordó a Maeve lanzando aquella daga con una precisión milimétrica y como había acabado con aquella tipa que se pasó de lista con la joven pensando que no podría hacerle nada. Kisuke sonrió; no hay nada más peligroso que una mujer hábil y callada, porque no va a ladrar, va a morder.
"Sin duda es una mujer de armas tomar, pero es buena chica."
Había pasado ya bastante rato y Kisuke aún no podía ponerse la camiseta, el ungüento seguía fresco en su piel, al parecer era de absorción lenta, y tampoco quería resfriarse, así que preguntó a viva voz:
-¿Has terminado ya de bañarte, Maeve?
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