01-03-2024, 03:24 PM
Un potente ruido similar al de una explosión hizo retumbar el lugar, provenía del camino más a la derecha, pero ninguno de los guardias alados pareció reaccionar de forma significativa a ese hecho, lo cual resultaba ciertamente perturbador, parecían máquinas, sin emociones, solo seguían ordenes. De camino a las gradas Viktor me dio la razón, intentando disuadir a Sohem de la idea de robar nada de aquel lugar; pero parecía hacer caso omiso a nuestras palabras. El enmascarado permaneció en silencio todo el camino, ¿Analizaba la situación? Tal vez la represalia había ayudado a calmar sus ánimos, o tal vez su mente estaba trabajando en nuevos planes para hacerse con un buen botín de forma más segura... Algo dentro de mí se inclinaba más a lo segundo, por desgracia. Viktor explicó que aún por encima de los custodios que nos habían recibido había un nivel más en lo que a jerarquía bélica se refería, y mientras tomábamos asiento en las gradas me tranquilizó diciendo que dudaba que los juegos se tornasen en combates mortales y explicó, además, como funcionaba la sociedad de las nubes, la jerarquía entre las diferentes razas que habitaban la isla, lunarian, alas negras; skypieanos, alas pequeñas y antenas; y birkanianos, un cruce entre los dos y que no contaba con el respeto de nadie.
Antes de poder seguir conversando una nube atravesó la arena con un hombre encima que reía a gritos, su fugaz movimiento dejó una estela de polvo que ocultó su figura durante unos instantes, disipándose al poco para descubrir a la persona que cabalgaba aquella curiosa montura. Se presentó como El Dirigente y valiéndose de un Den Den Mushi procedió a presentar el evento al público asistente, diciendo que se habían formado grupos para participar en los juegos y que estos se harían saber en ese mismo instante, instándonos a los participantes a tomar nuestro lugar en la arena junto al resto de nuestro equipo, — ¿Tan rápido vamos a empezar? — pensé. Uno por uno fueron anunciados los grupos, el primero de nuestro trío en levantarse fue Viktor, que fue asignado al equipo 1, seguido por Sohem en el equipo 2, — ¡Ánimo! — exclamé mientras se levantaban y bajaban, ajena al hecho de que también yo debía bajar a la arena, en mi caso con el grupo número 4, en el que se encontraban una marine, el pirata Tobías, del que Viktor ya me había informado, y a este lo acompañaba un enorme de ser al que reconocí de haber visto al desembarcar. Sabía qué esperar del pirata, y podía imaginar que su acompañante sería fuerte, como mínimo resistente, igual lo suficiente como para poder servir de escudo, al igual que la marine, que tenía una complexión similar. — Vaya tres para hacer equipo... — pensé mientras me acercaba a la casilla que me correspondía. La parte positiva de aquella situación era que al estar los tres separados en distintos grupos había más posibilidades de que alguno de los tres llegase a ganar el premio, un deseo concedido por el mismísimo emperador de Skypiea, lo cual resultaba altamente atractivo, ¿Cuáles serían los límites? ¿Sería un deseo conjunto del equipo ganador o uno por miembro? Solo había una forma de saberlo: Ganar.
Antes de poder seguir conversando una nube atravesó la arena con un hombre encima que reía a gritos, su fugaz movimiento dejó una estela de polvo que ocultó su figura durante unos instantes, disipándose al poco para descubrir a la persona que cabalgaba aquella curiosa montura. Se presentó como El Dirigente y valiéndose de un Den Den Mushi procedió a presentar el evento al público asistente, diciendo que se habían formado grupos para participar en los juegos y que estos se harían saber en ese mismo instante, instándonos a los participantes a tomar nuestro lugar en la arena junto al resto de nuestro equipo, — ¿Tan rápido vamos a empezar? — pensé. Uno por uno fueron anunciados los grupos, el primero de nuestro trío en levantarse fue Viktor, que fue asignado al equipo 1, seguido por Sohem en el equipo 2, — ¡Ánimo! — exclamé mientras se levantaban y bajaban, ajena al hecho de que también yo debía bajar a la arena, en mi caso con el grupo número 4, en el que se encontraban una marine, el pirata Tobías, del que Viktor ya me había informado, y a este lo acompañaba un enorme de ser al que reconocí de haber visto al desembarcar. Sabía qué esperar del pirata, y podía imaginar que su acompañante sería fuerte, como mínimo resistente, igual lo suficiente como para poder servir de escudo, al igual que la marine, que tenía una complexión similar. — Vaya tres para hacer equipo... — pensé mientras me acercaba a la casilla que me correspondía. La parte positiva de aquella situación era que al estar los tres separados en distintos grupos había más posibilidades de que alguno de los tres llegase a ganar el premio, un deseo concedido por el mismísimo emperador de Skypiea, lo cual resultaba altamente atractivo, ¿Cuáles serían los límites? ¿Sería un deseo conjunto del equipo ganador o uno por miembro? Solo había una forma de saberlo: Ganar.
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