01-03-2024, 06:48 PM
Las primeras impresiones del tipo de la máscara no aguantaron bien el tipo, por su lenguaje corporal y el hecho de que fuera con la cara cubierta me lo habían presentado como alguien enigmático, receloso de los demás, pero su forma de hablar volcó todas mis presunciones sobre él, como él mismo dijo era un hombre sencillo, eso era bueno, significaba que no sería el tipo de jefe que no me convenía tener. Esperé pacientemente al final de su discurso y negociación con el otro cazador, aportando únicamente una sonrisa al momento en el que sentenció que entendía mi posición mejor que el hombre de azul.
No entendía bien el modelo de negocio que le planteaba, era un trato buenísimo, al menos desde la perspectiva de alguien que no estaba familiarizada con el sector, no conocía otros acuerdos ni tampoco entendía bien la verdadera dificultad que atañe a un puesto de trabajo como el que estos dos ostentaban. Finalmente llegó el momento en el que se formuló la propuesta dirigida hacia mí en calidad de socia menor; 400.000 berries por poder hacer de secretaria, mi oferta era algo que, aunque esperaba, resultó algo decepcionante, por otro lado un puesto como ese era realmente lo mejor para mi, alejada de la acción y pudiendo centrarme en un tipo de apoyo más intelectual y táctico, o incluso administrativo. Metí la siniestra en el bolso que colgaba de mi brazo derecho, haciendo una rápida cuenta con los dedos, llevaba encima cien mil berries que podría ofrecer de inmediato. Y así lo hice, saqué el dinero cogido con los dedos índice y corazón, dejándolos sobre el periódico que ya estaba en la barra, — Parece que entonces tenemos un trato, caballeros. — el que ofrecía el barco se presentó como Viktor, y era momento de hacer lo propio y darme a conocer a esta nueva sociedad que estaba naciendo. Tomé mi taza de té y acompañé el gesto de brindis — Chloe Dendro, estoy segura de que será un placer haber hecho negocios con ustedes. —, o eso esperaba, al menos.
No entendía bien el modelo de negocio que le planteaba, era un trato buenísimo, al menos desde la perspectiva de alguien que no estaba familiarizada con el sector, no conocía otros acuerdos ni tampoco entendía bien la verdadera dificultad que atañe a un puesto de trabajo como el que estos dos ostentaban. Finalmente llegó el momento en el que se formuló la propuesta dirigida hacia mí en calidad de socia menor; 400.000 berries por poder hacer de secretaria, mi oferta era algo que, aunque esperaba, resultó algo decepcionante, por otro lado un puesto como ese era realmente lo mejor para mi, alejada de la acción y pudiendo centrarme en un tipo de apoyo más intelectual y táctico, o incluso administrativo. Metí la siniestra en el bolso que colgaba de mi brazo derecho, haciendo una rápida cuenta con los dedos, llevaba encima cien mil berries que podría ofrecer de inmediato. Y así lo hice, saqué el dinero cogido con los dedos índice y corazón, dejándolos sobre el periódico que ya estaba en la barra, — Parece que entonces tenemos un trato, caballeros. — el que ofrecía el barco se presentó como Viktor, y era momento de hacer lo propio y darme a conocer a esta nueva sociedad que estaba naciendo. Tomé mi taza de té y acompañé el gesto de brindis — Chloe Dendro, estoy segura de que será un placer haber hecho negocios con ustedes. —, o eso esperaba, al menos.
Una cosa era clara, y es que esta era mi oportunidad para volver a una situación acomodada, un primer paso, al menos, y no parecía una mala asociación la que se me había presentado, más incluso si gracias a mi rol administrativo dentro de esta organización en ciernes conseguía que se me brindase de alguna manera la protección de esos dos hombres, en caso de llegar a necesitarla.
