02-03-2024, 12:29 PM
Un fuerte estruendo llamó la atención de Tobías, quien se giró rápidamente hacia el origen para ver a un tipo salir disparado hacia el bosque. Quien había provocado eso era una de las cinco figuras angelicales, no se andaban con chiquitas. El sujeto que acababa de desaparecer de la escena debía haber mentido o desafiado al del cetro dorado, valiente inconsciente. Había quedado claro ya antes que estaban en los dominios de un Shichibukai, y con ellos no era buena idea sacar pecho. Además la idea era participar en unos juegos y tocaba tener paciencia para entender de que se trataba todo ese asunto. Tobías aceptó el cigarrillo que le había ofrecido Don Bambú y nada más encenderlo apareció una nube frente a ellos frenando casi en seco al llegar a la arena. "Siempre me pasa igual, comienza la acción cuando me enciendo el cigarro..." Sasha parecía emocionada con la esponjosa y veloz nube, clamando en voz alta a que quería una.
Una gran nube de polvo cubrió el terreno de juego y una risa surgió de la volátil masa de tierra en suspensión. Un escalofrío recorrió la espina dorsal del joven barba turquesa, pero le calmó escuchar la voz que les daba la bienvenida a Shandora. "No es él, tranquilo, era imposible que fuera él." A medida que el polvo se fue depositando de nuevo en el suelo, la figura que acababa de entrar en escena pudo verse con mejor detalle. Era un tipo elegante, ataviado con un traje morado, un sombrero de copa del mismo color y camisa verde. Portaba un cetro que usaba para amplificar su voz, mediante un den den mushi chiquito que se hallaba en la cabeza de éste. Finalmente se pudo ver hasta sus blancas botas de punta negra, pero lo inquietante era su máscara blanca con esa grotesca sonrisa y un único agujero en el centro, evitando con ella mostrar su verdadera cara.
El individuo del sombrero de copa se presentó como El Dirigente y advirtió que iban a dar comienzo los juegos. Una amalgama de vítores y aplausos surgió de las gradas. Parecía que los Shogun Gari iban a participar, al igual que los demás que habían llegado a Skypiea ese mismo día junto a ellos, pero no lo iban a hacer juntos. El Dirigente había formado cuatro grupos y cada uno de los miembros de su banda pirata formaría parte de uno, por suerte para Tobías, el compartiría equipo con Don Bambú, quien se había levantado ya se dirigía hacia la zona que se les había indicado. Los otros nombres de los miembros de su equipo no le sonaban de nada así que se limitó a esperar a ver con quien se iba a reunir en su cuadrilátero.
- Suerte a todos chicos. Nos vemos en la arena, jish jish jish jish. Va ser emocionante competir entre nosotros. - Tobías se levantó y recolocó bien el sombrero, apagó su cigarrillo y siguió gradas abajo al mink panda. A medida que bajaba, El Dirigente comenzó a nombrar las normas. La estrategia iba ser clave, no solo las aptitudes físicas o especiales de cada uno. Cuando llegó abajo sonó la cuarta indicación, el equipo vencedor podría pedir un deseo. Las ideas comenzaron a fluir por la mente del pistolero, había infinidad de cosas que podría pedir, pero todavía quedaba tiempo para eso y no sabía que limitaciones tendría esa petición. Abajo estaban ya Don Bambú y una joven de cabellos morados junto al carpintero, faltaba por aparecer ese o esa tal Karlglass. Mientras no fuera marine todo estaría bien. La ultima norma era la ausencia de hostilidad, eso calmó a Tobías, no era muy partidario de la violencia y como siempre era imperativo recurrir a ella, esa ocasión podría conllevar más diversión que otra cosa. Tobías se acercó a su nueva compañera para saludarla.
- Buenas, soy Tobías, un placer. Espero que formemos un gran equipo. - Se giro levemente hacia Don Bambú para dirigirse a ambos. - Deberíamos ponernos de acuerdo, es hay un componente de estrategia importante si queremos ganar. Pongamos en común nuestras habilidades y escojamos con cabeza quien participará en cada prueba. - El joven estaba emocionado y algo nervioso, esperaba con ansias saber que tipo de pruebas les iban a plantear. El público estaba eufórico.
Una gran nube de polvo cubrió el terreno de juego y una risa surgió de la volátil masa de tierra en suspensión. Un escalofrío recorrió la espina dorsal del joven barba turquesa, pero le calmó escuchar la voz que les daba la bienvenida a Shandora. "No es él, tranquilo, era imposible que fuera él." A medida que el polvo se fue depositando de nuevo en el suelo, la figura que acababa de entrar en escena pudo verse con mejor detalle. Era un tipo elegante, ataviado con un traje morado, un sombrero de copa del mismo color y camisa verde. Portaba un cetro que usaba para amplificar su voz, mediante un den den mushi chiquito que se hallaba en la cabeza de éste. Finalmente se pudo ver hasta sus blancas botas de punta negra, pero lo inquietante era su máscara blanca con esa grotesca sonrisa y un único agujero en el centro, evitando con ella mostrar su verdadera cara.
El individuo del sombrero de copa se presentó como El Dirigente y advirtió que iban a dar comienzo los juegos. Una amalgama de vítores y aplausos surgió de las gradas. Parecía que los Shogun Gari iban a participar, al igual que los demás que habían llegado a Skypiea ese mismo día junto a ellos, pero no lo iban a hacer juntos. El Dirigente había formado cuatro grupos y cada uno de los miembros de su banda pirata formaría parte de uno, por suerte para Tobías, el compartiría equipo con Don Bambú, quien se había levantado ya se dirigía hacia la zona que se les había indicado. Los otros nombres de los miembros de su equipo no le sonaban de nada así que se limitó a esperar a ver con quien se iba a reunir en su cuadrilátero.
- Suerte a todos chicos. Nos vemos en la arena, jish jish jish jish. Va ser emocionante competir entre nosotros. - Tobías se levantó y recolocó bien el sombrero, apagó su cigarrillo y siguió gradas abajo al mink panda. A medida que bajaba, El Dirigente comenzó a nombrar las normas. La estrategia iba ser clave, no solo las aptitudes físicas o especiales de cada uno. Cuando llegó abajo sonó la cuarta indicación, el equipo vencedor podría pedir un deseo. Las ideas comenzaron a fluir por la mente del pistolero, había infinidad de cosas que podría pedir, pero todavía quedaba tiempo para eso y no sabía que limitaciones tendría esa petición. Abajo estaban ya Don Bambú y una joven de cabellos morados junto al carpintero, faltaba por aparecer ese o esa tal Karlglass. Mientras no fuera marine todo estaría bien. La ultima norma era la ausencia de hostilidad, eso calmó a Tobías, no era muy partidario de la violencia y como siempre era imperativo recurrir a ella, esa ocasión podría conllevar más diversión que otra cosa. Tobías se acercó a su nueva compañera para saludarla.
- Buenas, soy Tobías, un placer. Espero que formemos un gran equipo. - Se giro levemente hacia Don Bambú para dirigirse a ambos. - Deberíamos ponernos de acuerdo, es hay un componente de estrategia importante si queremos ganar. Pongamos en común nuestras habilidades y escojamos con cabeza quien participará en cada prueba. - El joven estaba emocionado y algo nervioso, esperaba con ansias saber que tipo de pruebas les iban a plantear. El público estaba eufórico.
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