04-03-2024, 08:46 PM
Las vistas desde la cubierta de la goleta eran increíbles, un cielo despejado, el sol cayendo poco a poco y un mar inmenso frente a ellos. Gideon fumaba tranquila mientras acariciaba a Omi con su mano libre. Estos últimos días en alta mar habían sido difíciles, desde luego no estaban hechos aún a la mar. Gideon había intentado ayudar lo máximo posible a Kevin, pero al fin y al cabo, el muchacho era el que más conocimientos tenía así que ella se había ceñido a seguir órdenes del hombrecillo.
El susodicho apareció unos pocos segundos después para preguntarle cómo iba.
— Mejor, hoy que el mar está más calmado no siento náuseas, así que no hay peligro —Gideon había estado vomitando por la borda un par de veces en los últimos 5 días, le estaba costando acostumbrarse al constante movimiento del barco.
Kevin mencionó que les quedaría poco para llegar a la siguiente isla y preguntó por el estado del hurón.
— ¡Por fin! Hoy sí que estoy disfrutando el mar y sus vistas, pero no estaría mal pisar algo de tierra firme de nuevo. Y sobre todo poder comer algo en condiciones —ninguno de los dos era un experto en la cocina, quizás Gideon debería ponerse las pilas para poder ofrecer algo más que dar cortes con su katana. Omi al haber escuchado su nombre por parte de Kevin bajó del hombro de su dueña y se subió al de Kevin, escalando por su ropa. — Como ves, Omi está perfecto, este granujilla lleva mejor que ninguno de nosotros lo de viajar, chososososo.
Gideon dio otra calada a su cigarro, sentía algo de presión en el pecho al recordar que en otras circunstancias serían un miembro más. Intentó apartar aquellos pensamientos y se centró en el horizonte.
— ¿Cuál es el plan cuando lleguemos a la siguiente isla? —preguntó para entretenerse.
El susodicho apareció unos pocos segundos después para preguntarle cómo iba.
— Mejor, hoy que el mar está más calmado no siento náuseas, así que no hay peligro —Gideon había estado vomitando por la borda un par de veces en los últimos 5 días, le estaba costando acostumbrarse al constante movimiento del barco.
Kevin mencionó que les quedaría poco para llegar a la siguiente isla y preguntó por el estado del hurón.
— ¡Por fin! Hoy sí que estoy disfrutando el mar y sus vistas, pero no estaría mal pisar algo de tierra firme de nuevo. Y sobre todo poder comer algo en condiciones —ninguno de los dos era un experto en la cocina, quizás Gideon debería ponerse las pilas para poder ofrecer algo más que dar cortes con su katana. Omi al haber escuchado su nombre por parte de Kevin bajó del hombro de su dueña y se subió al de Kevin, escalando por su ropa. — Como ves, Omi está perfecto, este granujilla lleva mejor que ninguno de nosotros lo de viajar, chososososo.
Gideon dio otra calada a su cigarro, sentía algo de presión en el pecho al recordar que en otras circunstancias serían un miembro más. Intentó apartar aquellos pensamientos y se centró en el horizonte.
— ¿Cuál es el plan cuando lleguemos a la siguiente isla? —preguntó para entretenerse.
