05-03-2024, 07:48 PM
[personajeinvalido=907]
Tan solo faltaba una persona de nuestro equipo, una mujer exuberante y atractiva apareció de la nada. Fue una gran decepción ver que vestía de uniforme. Se presentó de forma amistosa, lo cual me hizo pensar que, tal vez, no me hubiese reconocido. Eso facilitaría las cosas y beneficiaba a nuestra banda, al menos hasta que el bocazas del presentador subido a su nube dijo nuestros nombres y, no contento con ello, el grupo al que pertenecíamos. Era totalmente nuestra culpa por habernos identificado al apuntarnos a aquellos juegos. Sabía que todo esto era una mala idea. Por lo menos, así descubrí que la otra chica de nuestro equipo era miembro de otra banda, los Shogun Gari. Su nombre me sonaba del periódico. También vi que Jolyne y Yamamura iban con otro marine y con otro de esta misma banda pirata. Aspros estaba más jodido, le habían agrupado con un marine, un cazarrecompensas y otro de la banda. Reconocí en seguida al marine de su equipo, era el de Los Cabos. ¿Qué cojones pasaba aquí? ¿Nos estaban siguiendo todos?
Sin demorarse más, el tipo de la nube presentó la primera prueba llamada “Prueba del Coloso”. También nos explicó las normas, ya iba viendo de qué iba todo aquello. Cada uno de nosotros se presentaría a una de ella y así conseguiríamos puntos dependiendo de nuestra posición. Habría estado mucho mejor que no nos dividiesen y nos agrupasen con desconocidos. No conocíamos las habilidades y debilidades de nuestros compañeros. Por el nombre de la prueba parecía que le iría bastante bien a la chica gigante, o tal vez el enmascarado pudiese superarla con éxito. De la marine no sabía qué opinar, no parecía robusta físicamente, era posible que su punto fuerte no fuese el que se explotaba en esta prueba, pero nunca se sabía. No conocía a ninguno de los tres de mi grupo, pero me conocía a mí misma. No sabía si podría ganar, aunque lo intentaría por mis verdaderos compañeros, los Alas Negras.
—Voy yo —dije tajante adelantándome a los demás. No teníamos demasiado tiempo para pensar, debíamos ser conscientes de nuestras propias capacidades y tratar de presentarnos a las pruebas que creyésemos que podíamos superar, aunque fuese por los pelos. Mientras realizaba esta prueba los demás podrían ganar algo más de tiempo y hablar sobre nuestros siguientes movimientos.
La tarea no parecía complicada, tan solo había que golpear con fuerzas el punto rojo que sobresalía de un pequeño tronco. Con lo que no había contado era con las capacidades de los otros tres que se presentaban a la prueba. Comprobé rápidamente que no sería tan sencillo. Una melodía comenzó a sonar, era tranquila, calmada. Estaba concienciada, dispuesta a dar mi mejor golpe, pero mis músculos se relajaron y sentí un ligero cansancio. Eso no podía ser un efecto natural de aquella melodía, el tipo extraño y semidesnudo que tocaba un instrumento había hecho algo que no comprendía. Tras eso, se transformó en una especie de tigre y realizó su golpe.
Antes de que pudiese hacer lo mismo, los otros dos se apresuraron a lanzar su ataque. El marine barbudo me preocupaba, pero la otra, a la que también recordaba de Los Cabos, no se quedaba atrás. Me fastidiaba admitir que ambos marines parecían bastante fuertes. Ambos golpearon con fuerza. Intenté no prestar atención, pero los gritos de la mujer lo hicieron imposible. A pesar de ello, traté de en mi ataque. Me situé a tan solo un par de metros del tronco y desenvainé mis dos espadas para colocarlas en cruz delante de mí. Apreté con todas mis fuerzas y me lancé hacia adelante descruzándolas, como haría para tratar de parar y repeler cualquier ataque que me lanzasen, y soltando toda mi fuerza sobra aquel punto rojo. —¡Romeo y Julieta!
Tan solo faltaba una persona de nuestro equipo, una mujer exuberante y atractiva apareció de la nada. Fue una gran decepción ver que vestía de uniforme. Se presentó de forma amistosa, lo cual me hizo pensar que, tal vez, no me hubiese reconocido. Eso facilitaría las cosas y beneficiaba a nuestra banda, al menos hasta que el bocazas del presentador subido a su nube dijo nuestros nombres y, no contento con ello, el grupo al que pertenecíamos. Era totalmente nuestra culpa por habernos identificado al apuntarnos a aquellos juegos. Sabía que todo esto era una mala idea. Por lo menos, así descubrí que la otra chica de nuestro equipo era miembro de otra banda, los Shogun Gari. Su nombre me sonaba del periódico. También vi que Jolyne y Yamamura iban con otro marine y con otro de esta misma banda pirata. Aspros estaba más jodido, le habían agrupado con un marine, un cazarrecompensas y otro de la banda. Reconocí en seguida al marine de su equipo, era el de Los Cabos. ¿Qué cojones pasaba aquí? ¿Nos estaban siguiendo todos?
Sin demorarse más, el tipo de la nube presentó la primera prueba llamada “Prueba del Coloso”. También nos explicó las normas, ya iba viendo de qué iba todo aquello. Cada uno de nosotros se presentaría a una de ella y así conseguiríamos puntos dependiendo de nuestra posición. Habría estado mucho mejor que no nos dividiesen y nos agrupasen con desconocidos. No conocíamos las habilidades y debilidades de nuestros compañeros. Por el nombre de la prueba parecía que le iría bastante bien a la chica gigante, o tal vez el enmascarado pudiese superarla con éxito. De la marine no sabía qué opinar, no parecía robusta físicamente, era posible que su punto fuerte no fuese el que se explotaba en esta prueba, pero nunca se sabía. No conocía a ninguno de los tres de mi grupo, pero me conocía a mí misma. No sabía si podría ganar, aunque lo intentaría por mis verdaderos compañeros, los Alas Negras.
—Voy yo —dije tajante adelantándome a los demás. No teníamos demasiado tiempo para pensar, debíamos ser conscientes de nuestras propias capacidades y tratar de presentarnos a las pruebas que creyésemos que podíamos superar, aunque fuese por los pelos. Mientras realizaba esta prueba los demás podrían ganar algo más de tiempo y hablar sobre nuestros siguientes movimientos.
La tarea no parecía complicada, tan solo había que golpear con fuerzas el punto rojo que sobresalía de un pequeño tronco. Con lo que no había contado era con las capacidades de los otros tres que se presentaban a la prueba. Comprobé rápidamente que no sería tan sencillo. Una melodía comenzó a sonar, era tranquila, calmada. Estaba concienciada, dispuesta a dar mi mejor golpe, pero mis músculos se relajaron y sentí un ligero cansancio. Eso no podía ser un efecto natural de aquella melodía, el tipo extraño y semidesnudo que tocaba un instrumento había hecho algo que no comprendía. Tras eso, se transformó en una especie de tigre y realizó su golpe.
Antes de que pudiese hacer lo mismo, los otros dos se apresuraron a lanzar su ataque. El marine barbudo me preocupaba, pero la otra, a la que también recordaba de Los Cabos, no se quedaba atrás. Me fastidiaba admitir que ambos marines parecían bastante fuertes. Ambos golpearon con fuerza. Intenté no prestar atención, pero los gritos de la mujer lo hicieron imposible. A pesar de ello, traté de en mi ataque. Me situé a tan solo un par de metros del tronco y desenvainé mis dos espadas para colocarlas en cruz delante de mí. Apreté con todas mis fuerzas y me lancé hacia adelante descruzándolas, como haría para tratar de parar y repeler cualquier ataque que me lanzasen, y soltando toda mi fuerza sobra aquel punto rojo. —¡Romeo y Julieta!
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![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
