[Presente relativo] Una fiesta de reyes
#7
Una vez más, Panda era erróneamente identificado como Richar, el primo de Khruner. A estas alturas, ya no le corregía, le daba igual. Khruner siempre terminaba dándose cuenta de que Don Bambú no era su primo Richar. Tarde o temprano rectificaría... O no. No, tal vez no rectificase, pero al menos el oso podía identificarle con facilidad en multitudes. Sus compañeros, rechazaron el tabaco, así que Don Bambú lo guardó sin dedicarle mayores reflexiones justo a tiempo para no soltarlo con el repentino abrazo de Derya. La gyojin le parecía muy extrovertida, algo que chocaba de frente con la personalidad del panda, pero se llevaban muy bien. Don Bambú devolvió el abrazo con una mano que ocupaba toda la espalda de su compañera y luego la liberó justo a tiempo para recibir tanto una copa de vino como el comentario de Kova sobre su intelecto. —Sé unas cuantas cosas. —Concedió sin escalar la situación y dio un trago a su bebida. Era vino blanco. Le encantaba el vino blanco. No tenía sentido enfadarse con las bromas de Kovashi, él era así. Decía lo que pensaba pasando por encima de quien tuviera que pasar. Lo que sí que no le gustó fue que le denominase comandante revolucionario. Todavía no había hecho suficiente por la causa como para merecer siquiera tal denominación y no le parecía que Kovashi tuviera la mínima idea de lo que significaba tener un alto cargo en la revolución. Todavía tenían mucho que aprender, mucha fuerza que obtener... Pero no tuvo tiempo para reprochar ni para enfadarse, pues una marabunta de gente emocionada ante la idea de tener un comandante revolucionario tan cercano a ellos se le echó encima. Le llovieron al panda agradecimientos, ofertas de regalos, abrazos de niños y solicitudes de autógrafos. El panda intentó por todos los medios evitar que los habitantes de aquel lugar continuasen pensando que era un comandante, pero sus esfuerzos fueron inútiles.
 
El panda pudo liberarse, no obstante, gracias a la llamada de atención de Derya, que proponía un brindis por la libertad y por el futuro. El panda alzó su copa de vino a medio beber y aprovechó para alejarse un poco de la gente. Se la terminó de un trago y entonces empezó la música. Ahí sí que no le pillaban. No le gustaba nada bailar porque no se le daba bien. Un tambor bajo una lluvia de piedras tenía mejor ritmo que él. Hizo la jugada mítica y se fue a la zona de bebidas a servirse otro vino y a conversar con quien pillase. La encargada de los cócteles le servía. En cuanto el panda se sirvió su vino y cruzaron miradas, la coctelera sacó una conversación de la nada. —
¿Qué se siente al ser un héroe? —Empezaba bien la conversación. —No soy un héroe. —La coctelera parecía confusa, y el panda decidió que aquella conversación le serviría para distraerse, así que se sentó en el área de comida y se sirvió un filete de ternera para acompañar el vino.
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RE: [Presente relativo] Una fiesta de reyes - por Max D. Bambú - 22-08-2023, 04:12 PM

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