[personajeinvalido=907]
Cipriana Bienpuesta. Así parecía llamarse la rubia marcada de mi equipo. Y parecía que tenía tanta potencia como para poder marcar una diferencia real en la competición que habían acontecido los cuatro participantes de esta "Prueba del Mocoso", pues su golpe aunque no parecía ofensivo iba cargado de fuerza y potencia suficiente como para derribar o frenar lo que se le pusiera por delante. ¿La había juzgado mal? y lo más importante ¿esta fulana tendría recompensa? — ¡Mpf! — bufé con cierta aspereza viéndola apartarse de allí junto con el resto de participantes — ¿Conoces a esa, Sasha? — le pregunté a la chiquilla con inocencia, sin mirarla, manteniendo mi vista fija en El Indigente, el maestro de ceremonias del evento que descendía de los cielos volando sobre su nube extraña para comprobar las puntuaciones... revelando una tras otra.
Un tal Carne había quedado el último, siendo descalificado. El siguiente fue Joe, algo que me sorprendió pues tenía al Marine por alguien con una excepcional fuerza física y se había salvado de la descalificación por los pelos. El segundo puesto fue para Cangas Díonis, la tipa del cuerno que se transformaba en una bola de fuego azul alada. Y el primer puesto fue para Cipriana. Mis ojos se abrieron de par en par cuando escuché la cifra y vi la diferencia para con Joe, quien usaba de referencia para compararlo con mi propia fuerza — Oe oe — dije incrédulo — En serio ¿quien coño es esta tía? — pregunté de nuevo retóricamente, mientras una horda de Birkanianos se dirigían hacia el centro de la pista para recoger los útiles usados en la prueba, y El Ingrediente explicaba la siguiente prueba: una competición de velocidad, la "Prueba del Zafiro".
Mientras hablaba, Cipriana volvía a nuestro cubículo, e instintivamente mi mirada se alternó entre las dos mujeres adultas. Ambas con un busto inmenso y una complexión relativamente - al menos en un vistazo superficial - parecido. ¿Escondería Pilimari una fuerza monstruosa?... Cipriana y Pilimari, el dúo tetorífico. Solté una bravuconada toma de aire de forma nasal, con sorna, riéndome de mi propia broma. Esas dos parecían de bandos completamente opuestos como para poderse permitir hacer equipo... algo que sólo estaba sucediendo seguramente por el miedo al Shichibukai Marucuchi y por respeto de la organización de la Marina. Eran dos mundos opuestos, y los dos estaban a mi alcance... yo me encontraba en tierra de nadie, y podía sacar partido a cualquier bando. Pero eso era materia para otro contexto. Lo único que debería tener presente es que Sasha era alguien con un wanted, y seguramente los Marines montasen algo a la salida de la isla para intentar hacerse con unas cuantas cabezas.
En el instante en el que terminó de hablar, un misil salió disparado del grupo a nuestra derecha, realizando una ruptura sónica fruto de un impulso inicial brutal, a la par que despegaba el polvo del suelo y avanzaba una estela de fuego de forma lineal y tan veloz que cuando quise verlo y poder reaccionar a ello había avanzado una increíble cantidad de metros y había cruzado por delante de la marca de la prueba, proclamándose como primer participante del evento, dejándome patidifuso. ¿Qué era eso?. No tarde en obtener respuesta al ver como dicha lanza de fuego se alzaba al cruzar el punto concreto del medidor y a determinada altura abría sus alas aplacando ligeramente la intensidad de su fuego mientras descendía. Era un Lunarian. ¿A cuánta velocidad se había movido? ¿Cómo era posible que partiera de plano y llano y realizase tal acelerón con tantísima potencia? Era un incremento de velocidad inconcebible. Apenas lo había podido ver... pero... ¿cómo sería pelear contra alguien así?
Entonces miré a mis compañeras rápidamente y volví la vista al frente para ver, del grupo de nuestra izquierda, a un hombre farandulero y descamisado realizar movimientos gráciles, sutiles y pomposos, piruetas y giros extraños mientras avanzaba hacia la pista. Uno había sido un misil y el otro era una vedette... aquí no había término medio. Pero su velocidad era fácil de seguir. Era capaz de leer sus movimientos y observar la forma y el contexto de los mismos, casi previendo donde pondría el siguiente paso... era una velocidad que podía superar. Eso me garantizaba no ser eliminado de los juegos y ponerme aferrar a una ronda más. Suponiendo que Pilimari tuviera algún potencial oculto como Cipriana, sabiendo la velocidad de la propia Sasha por experiencia personal, y sin saber el devenir de las pruebas que estaban por llegar después, opté por realizar una apuesta segura. La velocidad no era especialmente mi punto fuerte, pero podía exprimir mucha potencia en determinadas situaciones y estaba seguro de que podría superar con margen al tipo acrobático — Iré yo — dije con seriedad moviendo el hombro derecho en círculos dos veces, calentando, abriendo y cerrando la mano dos veces dejando el puño prieto ejerciendo presión y miré hacia Pilimari — Cipriana no puede participar más y Sasha sé que no va a batir la marca del Lunarian. Si tu tienes la completa certeza de poderte mover más rápido que él, ve a ganar esta prueba. Si no puedes, me encargo yo — sentencié de forma rígida, en una frase algo contradictoria pues le daba pie a ofrecerse a valorar la situación y por otro lado determinaba que no iba a ser capaz de cumplir lo que sugería, dando por seguro que era mi turno tal y como había vaticinado al principio de la frase — Abre bien los ojos Sasha, la última vez no fuiste capaz de ver esto — dije sonriendo tras el anonimato de mi casco, alzando el puño derecho hacia arriba mientras un ligero humillo salía del hueco de mi muñeca, entre el guante y la manga de la chaqueta, para que la semioni lo chocase en señal de complicidad y dándole una ligera pista de lo que iba a hacer — Dudo poder ir más rápido que ese tío, pero voy a aproximarme lo suficiente como para saber que no voy a perder — musité en un tono más bajo y comencé a caminar — Ahora vuelvo — y me dirigí hacia la proximidad de la plataforma, siendo el primero de los tres participantes en no tomar carrerilla previa, ni impulso de ningún tipo.
Mi puño derecho comenzó - pese a llevar enfundado un guante - a tornarse rojo incandescente y a humear con más intensidad conforme más me aproximaba a la marca previa a cruzar, cargando el kanabo con la mano izquierda sobre el hombro del mismo flanco. Estaba al rojo vivo, notaba toda la furia y la potencia del calor de mi cuerpo hervir desde mi mano. Toda focalizada en el mismo punto. Toda generando a su vez más potencia y más calor que se retroalimentaba.
Estando frente al Den Den de la prueba, a apenas tres o cuatro metros, paré mi avance y alcé el puño hirviendo y humeante hacia el cielo para mostrarlo a toda la grada. A estas alturas esconder algo así no iba a servirme de nada y no era ni de lejos la mejor carta de mi arsenal... así que de perdidos al río. Si el resto hacía espectáculo, yo no iba a ser menos.
Grité a los cuatro vientos con furia mientras estrellaba el puño derecho contra mi pecho, en la zona del corazón, produciendo un fuerte y sordo sonido seco contra el mismo mientras retrocedía dos pasos temblorosos fruto de mi propio impacto y encorvaba la espalda hacia delante, sin bajar el kanabo de su posición en mi hombro pero apoyando la otra mano en la rodilla de su flanco, escupiendo una bocanada de sangre que goteó por los agujeros de mi máscara, seguida de una tos ronca. Un fortísimo latido sacudió mi cuerpo. Al cabo de apenas un par de segundos un denso humo blanco empezó a brotar de todo mi cuerpo - o al menos de la parte visible - y a filtrarse desde las zonas cubiertas con ropa. Lo más notable era el cuello y las muñecas, las cuales gracias a ser las únicas partes visibles de mi piel revelaban que esta se había vuelto completamente rosa brillante. Me erguí cogiendo todo el aire que pude en los pulmones de una sola bocanada y alcé la el rostro al cielo mostrando columnas de humo brotar de cada uno de los agujeros de mi casco, recuperando mi postura.
Di un paso al frente con la diestra, flexioné ligeramente la rodilla y atrasé arrastrando la zurda. Ambas manos se juntaron entorno al mango de Ein Hauch y este, apuntó con su gorda y gruesa cabeza picuda hacia las estrellas situándome en posición de bateo. Apreté los dedos en el agarre casi tanto como estaba apretando las nalgas, hinché mi pecho y roté los hombros y manteniendo mi vista al frente, más allá del lugar de registro de marca de la prueba, imaginé lo que mi alma más ansiaba: Un enemigo a la altura.
Comencé a decir, notando como se inflaban mis piernas y cómo la gracia del aumento de bombeo y ferocidad de mi corazón ayudaban en el proceso. Yo no era alguien rápido. No había entrenado mi velocidad ni mi agilidad. No era alguien que se enfocase en perseguir a sus enemigos aunque mi profesión fuera literalmente eso... pero era alguien adaptable. Claro que podría dar golpes más rápidos que esto, pero este movimiento... este combo, era lo mejor que podía hacer por tratar de garantizarnos un puesto decente en esta prueba, y no tener que ser descalificados ninguno. Sasha era la única persona que había visto esto, no la combinación como tal de estas habilidades, si no el propio Steam Engine en funcionamiento... algo que tenía que pulir, y que quizá, ahora que tenía compañeros, podría tratar de perfeccionar.
Unos segundos eternos ante la mirada de los espectadores mientras terminaba de sentir mi cuerpo en el momento exacto para lanzarse en una arremetida sin parangón para mi. Un participante atípico me imaginaba, no había cogido impulso, no me había preparado y no iba a cruzar corriendo la marca... iba a hacerlo a mi manera, desplazándome atacando fruto del impulso de mi propio golpe. Expulsé una bocanada de aire que emitió aún más de aquel humo constante y bramé a todo pulmón.
Con aquel gruñido me desplacé cruzando la marca de lado a lado con un único impulso recto lineal que terminó con un fuerte bateo horizontal al suelo de izquierda a derecha, sacudiendo el polvo del suelo en un arco creciente, dejando tras de mi una columna de denso humo blanco que se disipó a los pocos segundos.
Tras el impacto, relajé la postura, giré sobre mi mismo y coloqué el kanabo de nuevo sobre el hombro, sin desactivar mi Steam Engine alzando la otra mano en señal de victoria dirigiéndome al público y comenzando a andar hacia las cubículos de los participantes sacando el dedo corazón de dicha mano en dirección al grupo que aun no había mostrado a su participante en esta prueba, en señal de saludo para quien fuera a ser el afortunado, mientras sonreía sin que pudieran apreciarlo. Bendito casco.
Frente a mis compañeras, descendí aquella mano y el humo de mi cuerpo comenzó a disiparse volviendo a tornar mi piel de una tonalidad normal, mientras tosía una última vez y escupía sangre a mi costado derecho, dirigiendo mi mirada a Sasha — ¡¡Wryy ha ha ha !! — reí con alegría, bajando a Ein Hauch al suelo dando un golpe seco dejándolo clavado — Nada mal ¿eh? — fanfarroneé encogiéndome de hombros y mirando a las tres. Ahora sólo quedaba saber el resultado final.
Cipriana Bienpuesta. Así parecía llamarse la rubia marcada de mi equipo. Y parecía que tenía tanta potencia como para poder marcar una diferencia real en la competición que habían acontecido los cuatro participantes de esta "Prueba del Mocoso", pues su golpe aunque no parecía ofensivo iba cargado de fuerza y potencia suficiente como para derribar o frenar lo que se le pusiera por delante. ¿La había juzgado mal? y lo más importante ¿esta fulana tendría recompensa? — ¡Mpf! — bufé con cierta aspereza viéndola apartarse de allí junto con el resto de participantes — ¿Conoces a esa, Sasha? — le pregunté a la chiquilla con inocencia, sin mirarla, manteniendo mi vista fija en El Indigente, el maestro de ceremonias del evento que descendía de los cielos volando sobre su nube extraña para comprobar las puntuaciones... revelando una tras otra.
Un tal Carne había quedado el último, siendo descalificado. El siguiente fue Joe, algo que me sorprendió pues tenía al Marine por alguien con una excepcional fuerza física y se había salvado de la descalificación por los pelos. El segundo puesto fue para Cangas Díonis, la tipa del cuerno que se transformaba en una bola de fuego azul alada. Y el primer puesto fue para Cipriana. Mis ojos se abrieron de par en par cuando escuché la cifra y vi la diferencia para con Joe, quien usaba de referencia para compararlo con mi propia fuerza — Oe oe — dije incrédulo — En serio ¿quien coño es esta tía? — pregunté de nuevo retóricamente, mientras una horda de Birkanianos se dirigían hacia el centro de la pista para recoger los útiles usados en la prueba, y El Ingrediente explicaba la siguiente prueba: una competición de velocidad, la "Prueba del Zafiro".
Mientras hablaba, Cipriana volvía a nuestro cubículo, e instintivamente mi mirada se alternó entre las dos mujeres adultas. Ambas con un busto inmenso y una complexión relativamente - al menos en un vistazo superficial - parecido. ¿Escondería Pilimari una fuerza monstruosa?... Cipriana y Pilimari, el dúo tetorífico. Solté una bravuconada toma de aire de forma nasal, con sorna, riéndome de mi propia broma. Esas dos parecían de bandos completamente opuestos como para poderse permitir hacer equipo... algo que sólo estaba sucediendo seguramente por el miedo al Shichibukai Marucuchi y por respeto de la organización de la Marina. Eran dos mundos opuestos, y los dos estaban a mi alcance... yo me encontraba en tierra de nadie, y podía sacar partido a cualquier bando. Pero eso era materia para otro contexto. Lo único que debería tener presente es que Sasha era alguien con un wanted, y seguramente los Marines montasen algo a la salida de la isla para intentar hacerse con unas cuantas cabezas.
En el instante en el que terminó de hablar, un misil salió disparado del grupo a nuestra derecha, realizando una ruptura sónica fruto de un impulso inicial brutal, a la par que despegaba el polvo del suelo y avanzaba una estela de fuego de forma lineal y tan veloz que cuando quise verlo y poder reaccionar a ello había avanzado una increíble cantidad de metros y había cruzado por delante de la marca de la prueba, proclamándose como primer participante del evento, dejándome patidifuso. ¿Qué era eso?. No tarde en obtener respuesta al ver como dicha lanza de fuego se alzaba al cruzar el punto concreto del medidor y a determinada altura abría sus alas aplacando ligeramente la intensidad de su fuego mientras descendía. Era un Lunarian. ¿A cuánta velocidad se había movido? ¿Cómo era posible que partiera de plano y llano y realizase tal acelerón con tantísima potencia? Era un incremento de velocidad inconcebible. Apenas lo había podido ver... pero... ¿cómo sería pelear contra alguien así?
Entonces miré a mis compañeras rápidamente y volví la vista al frente para ver, del grupo de nuestra izquierda, a un hombre farandulero y descamisado realizar movimientos gráciles, sutiles y pomposos, piruetas y giros extraños mientras avanzaba hacia la pista. Uno había sido un misil y el otro era una vedette... aquí no había término medio. Pero su velocidad era fácil de seguir. Era capaz de leer sus movimientos y observar la forma y el contexto de los mismos, casi previendo donde pondría el siguiente paso... era una velocidad que podía superar. Eso me garantizaba no ser eliminado de los juegos y ponerme aferrar a una ronda más. Suponiendo que Pilimari tuviera algún potencial oculto como Cipriana, sabiendo la velocidad de la propia Sasha por experiencia personal, y sin saber el devenir de las pruebas que estaban por llegar después, opté por realizar una apuesta segura. La velocidad no era especialmente mi punto fuerte, pero podía exprimir mucha potencia en determinadas situaciones y estaba seguro de que podría superar con margen al tipo acrobático — Iré yo — dije con seriedad moviendo el hombro derecho en círculos dos veces, calentando, abriendo y cerrando la mano dos veces dejando el puño prieto ejerciendo presión y miré hacia Pilimari — Cipriana no puede participar más y Sasha sé que no va a batir la marca del Lunarian. Si tu tienes la completa certeza de poderte mover más rápido que él, ve a ganar esta prueba. Si no puedes, me encargo yo — sentencié de forma rígida, en una frase algo contradictoria pues le daba pie a ofrecerse a valorar la situación y por otro lado determinaba que no iba a ser capaz de cumplir lo que sugería, dando por seguro que era mi turno tal y como había vaticinado al principio de la frase — Abre bien los ojos Sasha, la última vez no fuiste capaz de ver esto — dije sonriendo tras el anonimato de mi casco, alzando el puño derecho hacia arriba mientras un ligero humillo salía del hueco de mi muñeca, entre el guante y la manga de la chaqueta, para que la semioni lo chocase en señal de complicidad y dándole una ligera pista de lo que iba a hacer — Dudo poder ir más rápido que ese tío, pero voy a aproximarme lo suficiente como para saber que no voy a perder — musité en un tono más bajo y comencé a caminar — Ahora vuelvo — y me dirigí hacia la proximidad de la plataforma, siendo el primero de los tres participantes en no tomar carrerilla previa, ni impulso de ningún tipo.
Mi puño derecho comenzó - pese a llevar enfundado un guante - a tornarse rojo incandescente y a humear con más intensidad conforme más me aproximaba a la marca previa a cruzar, cargando el kanabo con la mano izquierda sobre el hombro del mismo flanco. Estaba al rojo vivo, notaba toda la furia y la potencia del calor de mi cuerpo hervir desde mi mano. Toda focalizada en el mismo punto. Toda generando a su vez más potencia y más calor que se retroalimentaba.
Estando frente al Den Den de la prueba, a apenas tres o cuatro metros, paré mi avance y alcé el puño hirviendo y humeante hacia el cielo para mostrarlo a toda la grada. A estas alturas esconder algo así no iba a servirme de nada y no era ni de lejos la mejor carta de mi arsenal... así que de perdidos al río. Si el resto hacía espectáculo, yo no iba a ser menos.
— ¡ ¡ STEAM ENGINE ! ! —
Grité a los cuatro vientos con furia mientras estrellaba el puño derecho contra mi pecho, en la zona del corazón, produciendo un fuerte y sordo sonido seco contra el mismo mientras retrocedía dos pasos temblorosos fruto de mi propio impacto y encorvaba la espalda hacia delante, sin bajar el kanabo de su posición en mi hombro pero apoyando la otra mano en la rodilla de su flanco, escupiendo una bocanada de sangre que goteó por los agujeros de mi máscara, seguida de una tos ronca. Un fortísimo latido sacudió mi cuerpo. Al cabo de apenas un par de segundos un denso humo blanco empezó a brotar de todo mi cuerpo - o al menos de la parte visible - y a filtrarse desde las zonas cubiertas con ropa. Lo más notable era el cuello y las muñecas, las cuales gracias a ser las únicas partes visibles de mi piel revelaban que esta se había vuelto completamente rosa brillante. Me erguí cogiendo todo el aire que pude en los pulmones de una sola bocanada y alcé la el rostro al cielo mostrando columnas de humo brotar de cada uno de los agujeros de mi casco, recuperando mi postura.
Di un paso al frente con la diestra, flexioné ligeramente la rodilla y atrasé arrastrando la zurda. Ambas manos se juntaron entorno al mango de Ein Hauch y este, apuntó con su gorda y gruesa cabeza picuda hacia las estrellas situándome en posición de bateo. Apreté los dedos en el agarre casi tanto como estaba apretando las nalgas, hinché mi pecho y roté los hombros y manteniendo mi vista al frente, más allá del lugar de registro de marca de la prueba, imaginé lo que mi alma más ansiaba: Un enemigo a la altura.
— SPARKING... —
Comencé a decir, notando como se inflaban mis piernas y cómo la gracia del aumento de bombeo y ferocidad de mi corazón ayudaban en el proceso. Yo no era alguien rápido. No había entrenado mi velocidad ni mi agilidad. No era alguien que se enfocase en perseguir a sus enemigos aunque mi profesión fuera literalmente eso... pero era alguien adaptable. Claro que podría dar golpes más rápidos que esto, pero este movimiento... este combo, era lo mejor que podía hacer por tratar de garantizarnos un puesto decente en esta prueba, y no tener que ser descalificados ninguno. Sasha era la única persona que había visto esto, no la combinación como tal de estas habilidades, si no el propio Steam Engine en funcionamiento... algo que tenía que pulir, y que quizá, ahora que tenía compañeros, podría tratar de perfeccionar.
Unos segundos eternos ante la mirada de los espectadores mientras terminaba de sentir mi cuerpo en el momento exacto para lanzarse en una arremetida sin parangón para mi. Un participante atípico me imaginaba, no había cogido impulso, no me había preparado y no iba a cruzar corriendo la marca... iba a hacerlo a mi manera, desplazándome atacando fruto del impulso de mi propio golpe. Expulsé una bocanada de aire que emitió aún más de aquel humo constante y bramé a todo pulmón.
— ...¡ ¡ SUNSHINE ! ! —
Con aquel gruñido me desplacé cruzando la marca de lado a lado con un único impulso recto lineal que terminó con un fuerte bateo horizontal al suelo de izquierda a derecha, sacudiendo el polvo del suelo en un arco creciente, dejando tras de mi una columna de denso humo blanco que se disipó a los pocos segundos.
Tras el impacto, relajé la postura, giré sobre mi mismo y coloqué el kanabo de nuevo sobre el hombro, sin desactivar mi Steam Engine alzando la otra mano en señal de victoria dirigiéndome al público y comenzando a andar hacia las cubículos de los participantes sacando el dedo corazón de dicha mano en dirección al grupo que aun no había mostrado a su participante en esta prueba, en señal de saludo para quien fuera a ser el afortunado, mientras sonreía sin que pudieran apreciarlo. Bendito casco.
Frente a mis compañeras, descendí aquella mano y el humo de mi cuerpo comenzó a disiparse volviendo a tornar mi piel de una tonalidad normal, mientras tosía una última vez y escupía sangre a mi costado derecho, dirigiendo mi mirada a Sasha — ¡¡Wryy ha ha ha !! — reí con alegría, bajando a Ein Hauch al suelo dando un golpe seco dejándolo clavado — Nada mal ¿eh? — fanfarroneé encogiéndome de hombros y mirando a las tres. Ahora sólo quedaba saber el resultado final.
Resumen
Inventario
Gastos y Daños
Combo

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