06-03-2024, 05:24 PM
La idea de la marine de poner en común el conocimiento de nuestros aliados de cara a una estrategia conjunta me pareció terriblemente mala, no podía dejar expuesta la condición de mis compañeros como usuarios por si en el futuro se utilizaba en su contra, y tampoco hablaría de sus habilidades pues valdría para que se preparasen medidas especificas de contingencia para ellos, y, ¿Quién me protegerá si ellos no están? Mejor no pensar en eso y centrarse en el presente, en el aquí y el ahora. El Dirigente pasó entonces a explicar la primera prueba, la Prueba del Coloso. — Genial. — pensé. — Hay dos mastodontes en mi equipo, seguro que esta prueba les queda como un guante. — poco más pude añadir, me sobresaltó la aparición en la arena de un skypieano, seguramente formaba parte de los juegos, y estaba tocando un instrumento de madera con bastante destreza, pero interrumpió su improvisado concierto y comenzó a tocar una suave melodía, casi melancólica, una sensación de cansancio se apoderó de mí de forma repentina, parecía ser obra de la canción, ¿Era eso posible? Había visto suficientes cosas raras en mi vida como para llegar a la conclusión de que si, trastabillé un poco y me valí del rifle que llevaba para mantenerme en pie, usándolo como una improvisada muleta en la que apoyarme.
De mi equipo fue la marine la que decidió dar un paso al frente y participar valiéndose de lo que había llamado "pollo cósmico", supuse que sería algo como la habilidad de Viktor de convertirse en lobo, aunque me sorprendió que siguiera con su idea de contar las habilidades de nuestros aliados, dijo que tras la prueba nos hablaría de los demás marines que participaban, ¿Tan despreocupada era?, ¿O tan poderosos eran sus aliados que daba igual tener ese tipo de ventaja contra ellos? Prefería pensar que era lo primero, aunque para ser completamente sincera conmigo misma, no podía pensar demasiado bien. Mi cuerpo se sentía pesado, mi mente se sentía fatigada, ese pelirrojo había hecho algo con su instrumento, y a juzgar por los participantes y sus tambaleos también ellos estaban en una situación parecida, intentaría recordar al artífice, pero me resultaba difícil concentrarme en nada en esa situación, por suerte el efecto de la música fue disipándose al poco tiempo, comencé a espabilarme mientras el grupo clamaba un nombre, Tempesta, supuse que habría ganado la prueba pero, honestamente, en ese momento tenía algo más importante en lo que centrar todo mi ser: Volver a espabilarme ahora que el cansancio estaba desapareciendo.
Golpeé mis mejillas suavemente un par de veces, con ambas manos, y froté mis ojos mientras miraba a mi equipo. — ¿Vosotros también habéis notado ese sueño repentino? — pregunté sin vacilar, fuera lo que fuera seguramente nos había afectado a todos, pero prefería tener una confirmación de su parte, y tal vez conseguir algo más de información sobre el culpable de parte de alguno de los presentes. La marine volvió a su forma no-animal y se reunió de nuevo con nosotros, disculpándose y cumpliendo con su parte, nos contó algo de información sobre sus compañeros, no es que fuera mucha o especialmente útil, pero al menos parecía sincera. El Dirigente pasó entonces a explicar la siguiente prueba, la Prueba de Céfiro. — Así que una prueba de velocidad... — esta vez fue el otro miembro enorme el que dio un paso al frente, él correría por nuestro equipo, — ¡Si, ánimo, Chewy! — exclamé en su dirección tras escucha a Tobías animarlo, usando el tono de voz más dulce que pude, por si ayudaba a motivarlo a más. Aunque estaba tranquila con las pruebas hasta el momento no podía quitarme de la cabeza la idea de que, tarde o temprano, me tocaría a mí salir a la arena, solo esperaba no hacer demasiado el ridículo, con no quedar en una última posición me daba por más que satisfecha.
De mi equipo fue la marine la que decidió dar un paso al frente y participar valiéndose de lo que había llamado "pollo cósmico", supuse que sería algo como la habilidad de Viktor de convertirse en lobo, aunque me sorprendió que siguiera con su idea de contar las habilidades de nuestros aliados, dijo que tras la prueba nos hablaría de los demás marines que participaban, ¿Tan despreocupada era?, ¿O tan poderosos eran sus aliados que daba igual tener ese tipo de ventaja contra ellos? Prefería pensar que era lo primero, aunque para ser completamente sincera conmigo misma, no podía pensar demasiado bien. Mi cuerpo se sentía pesado, mi mente se sentía fatigada, ese pelirrojo había hecho algo con su instrumento, y a juzgar por los participantes y sus tambaleos también ellos estaban en una situación parecida, intentaría recordar al artífice, pero me resultaba difícil concentrarme en nada en esa situación, por suerte el efecto de la música fue disipándose al poco tiempo, comencé a espabilarme mientras el grupo clamaba un nombre, Tempesta, supuse que habría ganado la prueba pero, honestamente, en ese momento tenía algo más importante en lo que centrar todo mi ser: Volver a espabilarme ahora que el cansancio estaba desapareciendo.
Golpeé mis mejillas suavemente un par de veces, con ambas manos, y froté mis ojos mientras miraba a mi equipo. — ¿Vosotros también habéis notado ese sueño repentino? — pregunté sin vacilar, fuera lo que fuera seguramente nos había afectado a todos, pero prefería tener una confirmación de su parte, y tal vez conseguir algo más de información sobre el culpable de parte de alguno de los presentes. La marine volvió a su forma no-animal y se reunió de nuevo con nosotros, disculpándose y cumpliendo con su parte, nos contó algo de información sobre sus compañeros, no es que fuera mucha o especialmente útil, pero al menos parecía sincera. El Dirigente pasó entonces a explicar la siguiente prueba, la Prueba de Céfiro. — Así que una prueba de velocidad... — esta vez fue el otro miembro enorme el que dio un paso al frente, él correría por nuestro equipo, — ¡Si, ánimo, Chewy! — exclamé en su dirección tras escucha a Tobías animarlo, usando el tono de voz más dulce que pude, por si ayudaba a motivarlo a más. Aunque estaba tranquila con las pruebas hasta el momento no podía quitarme de la cabeza la idea de que, tarde o temprano, me tocaría a mí salir a la arena, solo esperaba no hacer demasiado el ridículo, con no quedar en una última posición me daba por más que satisfecha.
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